Rechazado por su origen, habituado a cumplir misiones por encargo, el duro e implacable Geralt de Rivia no tiene más compañía que un caballo, Sardinilla, su mejor socio en medio de un mundo que está a punto de colapsar. A Henry Cavill (36), en Hungría y en cada paso que da por el mundo, lo secunda Kal, un enorme y fibroso perro akita con el que llega a los estudios Origo en Budapest. "Es mi compañero de aventuras", dice sobre el animal, al que llamó de ese modo por Kal-El, el nombre original de Superman, el icónico personaje al que dio vida en tres películas, desde El hombre de acero (2013) a Liga de la Justicia (2017).

Una tríada de filmes que el actor británico parece valorar, pero que cuesta imaginar que le hayan despertado el mismo derroche de entusiasmo que la serie de Netflix The witcher y el papel de Geralt. Un mundo de fantasía basado en las novelas del autor polaco Andrzej Sapkowski y luego popularizado en una saga de videojuegos, de la que se declara fanático. "En mi tiempo libre, cuando no tengo nada que hacer, o ya sea para calmar mi mente o tener algo de paz, muchas veces me pongo a jugar videojuegos. Y The witcher es un juego particular", comenta, reconociendo después: "Con todos los juegos que pruebo y que disfruto, comienzo a pensar: '¿podría hacer una buena película o una serie?'. Esa es la mente de negocios trabajando, y además la mente creativa".

Sentado junto a un grupo de medios que incluye Culto, Cavill se encuentra en la capital húngara a un mes del fin del rodaje de la serie de Netflix, totalmente compenetrado con un rol que le despertó una inusitada obsesión.

"Apenas escuché de la oferta empecé a tratar de cazarla. Llamé a la agencia, les dije 'ok, ¿qué está pasando? Quiero estar ahí. Esta es mi gema'", explica entre risas, para más tarde declararse un "hombre feliz" con haber logrado el papel central de la nueva serie de la plataforma de streaming, que se estrena el 20 de diciembre y ya tiene confirmado un segundo ciclo.

En categoría de estrella, el actor le da brillo a la apuesta más ambiciosa de Netflix por ocupar el vacío que dejó Game of thrones. Más directa y física, la serie despliega en ocho capítulos la historia de su personaje a través de El Continente, un universo de humanos, princesas, hechiceros, elfos y monstruos. "La forma en que todos se tratan los unos a los otros es muchas veces extraordinariamente cruel, lo que es una reflexión sobre cómo se trata la gente en el mundo real, solo por unas leves diferencias. Porque yo soy de este país y tú de otro país, entonces te odio. Ves a Geralt navegando su camino a través de estos prejuicios, y tratando de sanarlos", detalla.

¿Qué había en el personaje que buscó la posibilidad de interpretarlo?

Lo que me gusta es que es un buen tipo. En el fondo, es un caballero blanco, pero también es capaz de ser increíblemente frío y hacer lo que es necesario. No es para nada un personaje utópico, es lo mejor que puedes tener en un mundo muy cruel y es increíble sobreviviendo en él. Hay algo acerca de eso que realmente me gusta. No está pintado con alguna luz en particular, que es algo que vemos mucho en estos días. Tendemos a identificar a todos de manera absoluta. O son solo malas personas o son un brillante ejemplo de qué tan buenas son. Geralt es ambos y creo que eso es real.

De Superman a Geralt

Alguna vez rechazado para interpretar a James Bond por su contextura, Cavill ha hecho de su físico el mejor aliado a la hora de encarnar a Superman o a la némesis de Tom Cruise en Misión Imposible: Repercusión (2018). Para The witcher, sumando ojos de colores y una larga caballera blanca que lo hace parecer un corpulento Legolas de El señor de los anillos, volvió a repetir el ejercicio de trabajar con empeño su físico.

"No diría necesariamente que es un tipo de personaje que me atrae", aclara, "creo que el aspecto físico es una herramienta para expresar y representar a estos personajes. Solo coincide que Superman y The witcher son dos personajes muy físicos. Yo soy una persona física, y me gusta sacarle partido a eso e inyectárselo a mis personajes".

¿Qué es lo que ha aprendido como actor a través de los años que pudo aplicar en The witcher?

Más que cualquier otra cosa, tener la habilidad de colaborar con los directores y los otros actores. Todos tienen una opinión, todas son tomadas en cuenta, eso es maravilloso, y después evoluciona en lo que sea que la serie evolucione. La lección que tomo de las experiencias anteriores es que a veces escuchas y otras veces no. Y si estás escuchando, debes ser consciente de eso, y hablar, tener una opinión, empujar. He trabajado más duro en esta serie de lo que he trabajado en cualquier otro proyecto hasta la fecha, y ha sido extraordinario. Pero, al mismo tiempo, hay un gran beneficio en eso. Es fácil ser tímido y estar preocupado de que la gente no encuentre importante tu opinión. Pero en vez de eso, dala. Obviamente debes ser educado y lo más colaborativo posible, pero date la oportunidad de decir 'hey chicos, esta es mi opinión, eso es todo. Si no quieren usarla, no la usen, pero quiero hablar, en caso de que sea la correcta'. Eso es lo que he aprendido.