Luego del infarto isquémico cerebeloso diagnosticado el 8 de febrero de 2015, la carrera y la vida de Jorge González cambiaron para siempre. El accidente trajo complejas secuelas en su habla y en sus capacidades motrices —aún sus respuestas son concisas—, en un escenario adverso que lo empujó a abandonar la música y los escenarios, con una última presentación en 2017 en la Cumbre del rock del Estadio Nacional.

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Hoy el músico vive a los 55 años un retiro que durante tardes enteras transcurre en la soledad y la quietud de su departamento, donde tal como en su adolescencia, vuelve a encontrar en la música su refugio, el espacio al que puede escapar sin dolores ni urgencias. El estímulo que activa sus opiniones como el melómano que es y sus recuerdos como la estrella incendiaria que fue.

Y muchas veces lo hace tomando al azar alguno de los cerca de 200 vinilos que se acumulan en un pequeño mueble en su living. El mismo que está custodiado por figuras e imágenes de gatos de las más diversas formas y colores, y que en su parte superior, en otro vínculo indisoluble entre la vida y la música, tiene tres fotos enmarcadas: una de él mismo en un matrimonio cuando tenía seis años; otra de esos mismos días junto a su abuela; y otra en colores de su madre, Ida Ríos, fallecida en 2018, en el Santiago del siglo XX.

Los discos no tienen un orden definido y se nota. Al explorar las primeras filas, irrumpe un caos organizado de nombres, portadas y estilos, partiendo por el single "Step by step" de New Kids on the Block ("eran buenos", cuenta al mirarlo); sigue otro single, "Robert De Niro's Waiting...", de la banda femenina de los 80 Bananarama ("me gustaban junto a Rick Astley", refuerza); y un poco más allá asoma The Popcorn, disco de 1969 de James Brown y cuya tapa lo muestra bailando sudoroso y endemoniado, para después seguir con álbumes de Tom Waits, Leonard Cohen, Yazoo, Miles Davis, Álvaro Henríquez y compilados de gospel.

González siempre fue así, un creador sin ataduras ni vergüenzas, lo que alguna vez lo llevó a postular que no existían los infames "placeres culpables": "o la huevada te gusta o no te gusta", según explicó hace años.

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Jorge González. Foto: Patricio Fuentes / La Tercera.[/caption]

-¿Hay alguna música que antes no te gustaba y que sólo empezaste a valorar en la adultez?

-Escucho jazz ahora. Encontré algo nuevo en eso: que eran músicos que se expresaban a sí mismos, sin un orden, sino que escuchan su corazón no más. Eso es muy lindo. Y era música de América. Antes no me gustaba, lo encontraba fome, pero ahora lo encuentro lindo. Me gustan Dexter Gordon, John Coltrane, Buddy Rich y Miles Davis.

https://www.youtube.com/watch?v=15nKp-gBeIc

-¿Qué cambió en ti que empezaste a acercarte al jazz?

-Le puse empeño en escucharlo bien.

-El jazz en cierto punto parece tan distinto al rock and roll.

-Yo no escucho rock desde que tenía 15. Me aburrió.

-¿Hoy no vuelves de pronto al rock and roll, al sonido básico de tres acores y canción de un par de minutos?

-Voy a hacer una fiesta punk, con unos amigos que son más chicos. Vamos a tocar Ramones y The Clash, ahí voy a volver al rock and roll.

-¿Te gusta todavía escuchar a The Clash?

-Sí, también me gustan, son muy buenos. Sandinista! es el álbum favorito mío y el favorito de ellos también.

https://culto.latercera.com/2017/04/17/los-heroes-jorge-gonzalez/

-¿Qué es lo que más te gustaba de ellos?

-Que lo pasaban bien haciendo música, eso es lo que más me gustaba, que era una pega que se iba a pasar bien, yo pensaba. Tenía razón. Y se pueden decir cosas; si hay canciones, hay algo que decir.

Luego, en torno a Joe Strummer, el gran cerebro de los Clash, el sanmiguelino dice: "Era un capo, era muy especial, cantaba como nadie; bien y mal al mismo tiempo. Desafinaba un poco… pero con onda".

Con respecto a la cara americana del punk, los Ramones, González también observa bajo un espejo retrovisor: "Siempre me han gustado, las fiestas de chico eran puro Ramones me acuerdo. Todavía me gustan, son muy buenos".

https://culto.latercera.com/2019/12/14/london-calling-the-clash/

Londres llama

En una pausa de la conversación, el autor de "Sexo" deja los vinilos a un lado, se acomoda sobre un holgado sillón de su living y activa su cuenta de Spotify desde su televisor: en la pantalla aparece un hombre a punto de hacer pedazos su bajo contra el piso.

Es la legendaria portada de London calling, el álbum seminal de The Clash. "La música de The Clash siempre me pareció adelantada. Marciana. Creo que todavía no le encuentro la vuelta. Ahora quiero escuchar London calling", expresa un par de minutos antes de ponerle play a ese clásico que es pura dinamita y que la semana pasada festejó cuatro décadas. Aunque advierte: no es su disco favorito.

-¿Cuál es entonces el disco que más te ha gustado en tu vida?

-Yo creo que Sandinista!, de The Clash, es el que más me gusta. Me enseñó a hacer música, porque era muy divertido y muy alegre, eso me gustó. Con muchos ritmos distintos. No solamente música blanca, sino que música de Sudamérica, y eso lo encontré muy atractivo, porque hablaba de nosotros también como algo que valía. Y la verdad es que vale.

https://www.youtube.com/watch?v=MT-LyKFvlFc

-¿Y vuelves de pronto a los 60? The Who, Beatles…

-Velvet Underground me encanta. Y los primeros Pink Floyd son muy buenos. Los de la etapa de Syd Barrett me gustan mucho.

-La psicodelia.

-Sí, pero la real no la forzada de ahora. Una copia a la psicodelia original.

https://culto.latercera.com/2019/07/07/syd-barrett-no-puedes-verme/

-Han aparecido grupos que retoman algo de ese sonido, como Tame Impala.

-Pero son más pop. Son buenos ellos.

-¿Qué te llamaba la atención de The Velvet Underground?

-Que andaban con lentes oscuros y tomaban heroína cuando todos los demás andaban paz y amor. Eran antihippies, sí. Les iba pésimo, nunca les fue bien.

-De hecho, su primer álbum, el de la banana, era un disco olvidado hasta que lo rescató David Bowie, Iggy Pop y toda esa generación de los años 70.

-Que es un disco increíble. Y Lou Reed hace muy buenas letras también. Me gustan, son reales y poéticas al mismo tiempo, eso me encanta.

-Un autor acostumbrado a escribir del costado más salvaje y menos dulce de las cosas.

-Sí. Un tipo que fue electrocutado cuando chico por gay, le hicieron electroshock para que se le pasara lo gay, imagínate como eran esos tiempos, muy burdos. "Antes un hijo loco que gay", decían ellos.

-Es evidente que parte de ese pasado fue apareciendo después en su obra como músico.

-Se le fueron apareciendo en la música y en las letras, de buena forma, porque se podría haber convertido en un loco disparador, y se convirtió en un músico, que es más provechoso.

https://culto.latercera.com/2019/01/31/lou-reed/

-¿Te sentías identificado en algún punto con Lou Reed?

-Me siento identificado por el sentimiento de no pertenecer a ninguna parte, de ser del mundo, que me lo he ganado con viajes.

-¿No te sientes tan chileno?

-No, no tanto. No soy el típico chileno, yo creo.

-¿Por qué nunca te sentiste tan chileno?

-Nadie es el típico, todos son especiales a su manera, pero la mayoría no lo sabe. Piensan que son un estándar y no lo son.

-Un par de minutos después, el cantante concluye: "(Santiago) es una ciudad nomás para mí".

https://www.youtube.com/watch?v=3qK82JvRY5s

Más Paul que John

Y si se trata de hablar de los 60, en su colección de vinilos también hay espacio para la mayor institución rockera de la historia: una versión nueva de Sgt. Pepper's lonely hearts club band, de The Beatles, se apretuja entre el ex Pink Floyd Syd Barrett y la banda soul The Bar-Kays.

"Yo ahí me quedo con Paul McCartney. Tiene mejores canciones. Mejores que Lennon".

-Cualquiera podría haber pensado que te identificabas más con el carácter de Lennon.

-No, con McCartney, que era un trabajador de la música. O sea, lo es todavía el viejo, tiene todo el oro del mundo y sigue tocando. Es un músico como su papá. Y lo aprendió como un oficio de niño. Para Lennon, (la música) era algo artístico y para Paul era una pega. Ahí está la diferencia de cómo vivir las carreras. A Paul lo vi hace como 15 años en el Nacional. Muy bueno, los temas suenan igual que en los discos.

Está claro: si el mundo se dividiera entre los músicos que en vivo replican su repertorio calcando sin variaciones el sonido de sus discos, y los otros que lo alteran y lo transfiguran hasta hacerlo irreconocible, el sanmiguelino se situaría en el primer bando.

"Yo tocaba los temas igual que los discos, me acuerdo, porque la gente se enamoraba de la guitarra también y había que copiarla, entregar todo".

-Nunca fuiste como Dylan, que en vivo modifica todas las melodías de sus canciones.

-No, nunca. No se le entiende nada a Dylan. Me gusta, lo encuentro capo. Y encuentro valiente lo que hace, trasformar la música siempre. Pero si piensas en el oyente, quiere escuchar "Mr. Tambourine man" y no lo toca. Eso es un poquito una estafa, porque la gente lo va a ver por las canciones conocidas. A la gente le gusta el original, yo creo. Se acostumbraron, ya no lo puedes cambiar.

"Pero es su onda y es respetable. Después de todo es Bob Dylan, merece hacer lo que quiera, ya escribió lo tenía que escribir y sigue escribiendo el caballero, es capo".

En contraparte, advierte que los Rolling Stones nunca fueron sus tipos: "Mick Jagger no me gusta mucho. Es un capo igual él. Que no me guste a mí es problema mío".

https://culto.latercera.com/2019/11/23/bob-dylan-cancion-protesta/

-¿Qué pasa cuando hoy ves a McCartney, Dylan o Jagger en un escenario, tocando con más de 70 años?

-Pienso que bien por ellos, pero no es para mí

-¿Nunca te viste tocando a esa edad?

-No, incluso antes (de la enfermedad) no me veía tocando viejo. Porque la voz no es la misma y la figura no es la misma, no estás vendiendo lo que ofreces, estás vendiendo un producto anterior: una persona más chica, eso es lo que estás prometiendo, que es tú cuando tenías 20.

-¿Y hay algún estilo que, por más que hayas intentado, definitivamente nunca te llegó?

-El heavy metal. No me gusta. Igual hay buenas bandas, como Slayer o Metallica, son buenísimos. Pero me cansa el estilo. Muy macho. Poco soul, poca fiesta, más ataque. El heavy metal lo encuentro de cabros chicos.

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Jorge González. Foto: Patricio Fuentes / La Tercera.[/caption]

No estoy en Berlín

-¿Sigues atento a lo que pasa en la música electrónica?

-Ricardo Villalobos me gusta mucho. Y siempre se le nota que es chileno. Son chilenos de izquierda ellos, pero antiguos.

-¿Te sigue estimulando hoy ese tipo de música electrónica?

-No tanto, me he alejado, la encuentro muy fome y me alejé de ella, porque era todo lo mismo, pura plata nomás.

-¿Por qué pura plata?

-Por negocios. Los clubes a los que van los oficinistas en el fin de semana a Ibiza es pura plata nomás y drogas, no me parecía muy creativo para estar.

-¿Cómo fue la experiencia de poner música en Ibiza?

-Vi eso. Vi la clase media europea embrutecida por las drogas y el alcohol, y no es muy bonito, la verdad.

-En rigor, no es un buen ambiente para crear ni para mostrar música.

-No, no es buen ambiente. Desgasta mucho. Los horarios me alejaron, muy tarde cerrar tipo cuatro de la mañana, mucho para mí, yo estoy viejo ya.

"(Incluso) cuando fui a su mismo centro, la electrónica la encontré fome y repetida".

-¿Te refieres a cuando viviste en Berlín, no?

-Sí. Había cambiado mucho, ahora es turismo nomás. Se convirtió en eso, una ciudad muy turística.

https://culto.latercera.com/2017/04/13/heroes-autobiografia-jorge-gonzalez/

Berlín es la ciudad donde el músico vivía hasta 2015, el año de su accidente cerebral, y de todas las ciudades por donde pasó, probablemente fue donde reportó una vida más anónima: residía solo en un departamento, en un barrio de atmósfera obrera, ya en su adultez y muchas veces dando shows acústicos apenas para un puñado de latinoamericanos en clubes o bares.

"No echo de menos (esa vida). Pero lo pasé bien igual, era lindo no ser nadie, era muy bonito".

-Muy distinto a Chile: salir y que nadie te reconociera.

-Cierto, eso era lindo. Que la gente te trababa bien por ti, no por tu fama.

-¿Buscabas eso? ¿Qué la gente te valorara por ti y no por tu figura como celebridad?

-Buscaba eso, sí. No lo tenía (acá). Era más tranquilo con la situación de acoso que se puede vivir acá. La gente allá no te pesca y eso es bueno, te dejan tu espacio, eso es muy bonito.

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Jorge González. Foto: Patricio Fuentes / La Tercera.[/caption]

Amor por los robots

Revisando un puñado de su colección de álbumes, de pronto aparece un vinilo de Autobahn (1974), el magistral título de la banda alemana Kraftwerk que supone un largo viaje por las carreteras, pero, por sobre todo, una travesía hacia los orígenes del pop más sintético. "Qué es bueno este disco", declara de inmediato González.

En el recuerdo aparecen otros robots: la banda estadounidense Devo, otros pioneros, esta vez en la mezcla de temas adhesivos y futurismo. Y si aún sigue escuchando The Clash, también sigue gozando alguno de los discos burbujeantes de ritmos, detalles y colores de los hombres de "Whip it".

"Devo me gusta mucho. Eran muy locos ellos. Yo pensaba que ese era el futuro de la música; pero fue Oasis al final, muy distinto".

-¿Te decepcionó que el futuro de la música fuera Oasis?

-Sí, bastante. No me gustan mucho. Una mala copia de Los Beatles pienso que son.

-A diferencia de Devo, que hasta hoy son una banda muy inquieta y creativa.

-Sí, porque hacen música para historietas ahora. Bob Esponja, por ejemplo, lo hacen ellos. Se fueron a Japón todos para hacer música para monitos. Qué más creativo que eso, yo no sé.

Rap del barrio

A la hora de repasar algo de música chilena, la elección de González es la llave a otro universo. Es como si cada una de sus respuestas sirviera de trampolín para multiplicar reflexiones sueltas, pensamientos breves y juicios tajantes.

"Me gusta Portavoz, es bueno, muy real. Y lo bueno es que es hip hop no del cuico, es del barrio, de acá, como debe ser. Porque en otros países es más moda, acá es sentimiento", califica en torno a uno de los raperos nacionales más lúcidos y sugerentes de este siglo.

-Fuiste en los 80 contemporáneo de Run DMC y Public Enemy, y en Chile de Panteras Negras. ¿Nunca pensaste en hacer un hip hop más hecho y derecho?

-Yo creía que lo estaba haciendo en "Corazones rojos" y en "Sudamerican rockers". Los pensé como temas de hip hop.

https://www.youtube.com/watch?v=NZB6KeU-6AM

-Casi todos los referentes del hip hop venían de Nueva York, del Bronx. ¿Los sentías muy distinto a Chile?

-No tanto. Acá había mucha cultura de soul, porque los milicos trajeron a todos los cantantes discos en su época: KC, Hues Corporation. Gente que era grande allá venía a tocar acá, porque los milicos no le rendían cuentas a nadie, pagaban nomás. Entonces acá toda la gente comenzó a creer que era un movimiento inocuo, y al final era gay y latino. Les pasaron un gol. La gente adoptó todo eso el hip hop, yo creo. Aquí Earth, Wind & Fire es gigante. Lo mismo Commodores.

Dentro del mismo cancionero chileno, el cantante también aplaude a Mon Laferte: "Me gusta y es valiente, me gusta eso. Aprovecha la tribuna para hacer el bien, no para llenarse los bolsillos, eso es muy lindo de ella. Se emparenta con Violeta y Víctor, yo creo" .

-¿Y tú te emparentas con ellos?

-La verdad que me falta mucho para eso, me falta morir y renacer, yo creo.

-Pero mucha gente te pone al mismo nivel: Violeta Parra, Víctor Jara y tú.

-Es un tremendo halago, pero no creo que sea justo, creo que ellos son más todavía. Su música envejeció muy bien y la mía tiene que envejecer más todavía.