Hace cuatro décadas en un Hollywood muy muy lejano… un George Lucas de 33 años con apenas dos películas a cuestas como director -THX-1138 y American Graffitti- llevaba al cine una saga que se desarrollaba en el espacio exterior en otra galaxia hace millones de años.

El malvado Darth Vader lidera el Imperio, régimen autoritario que destruye a todo quien se oponga a ellos, incluídos sus planetas -si lo consideran necesario-. Una Alianza Rebelde se alza en diversos puntos del universo con Leia Organa, Princesa en Aldeeran, como líder, quien es capturada por el Imperio. En su búsqueda desesperada por ayuda, intenta contactar a Obi-Wan Kenobi, un anciano jedi oculto en Tatooine con la secreta misión de resguardar a Luke Skywalker, un joven que puede ser la esperanza para reestablecer el equilibrio de la fuerza.

Es mucha información a procesar. Y es solo el comienzo. Más adelante se incorpora el piloto contrabandista Han Solo acompañado de una gran y peluda criatura llamada Chewbacca. En el proceso, Luke Skywalker irá descubriendo sus poderes y su rol en la guerra contra Darth Vader.

Varios aspectos de la saga -por no decir la franquicia completa- pasaron a la historia del cine y la cultura pop, lo que incluso llevó a que en 2015 Disney desempolvara la historia que George Lucas retomó entre 1999 y 2005 -La Amenaza Fantasma, El ataque de los clones, La venganza de los Sith- y le dio otros personajes, claro que conservando el pilar central de la historia Skywalker.

Luke seguía como el gran jedi, Han Solo continuó como el encantador contrabandista y Leia aún era la líder de la operación ya no contra el Imperio, sino contra la Primera Orden. Pero un nuevo trío dorado surgía de la juventud: el intrépido piloto Poe Dameron, el ex stormtropper Finn, y la desconocida aspirante a jedi, Rey. Ahora una mujer representaba a la nueva esperanza sin reemplazar el mando de Leia, sino que complementándolo.

¿Qué es lo que más recuerda a la Princesa y Generala Leia Organa? El peinado de audífonos de pelo de Una nueva esperanza dirán unos, el bikini dorado de El Regreso del Jedi dirán otros, pero no son más que elementos superficiales que caracterizaron a una mujer que desde su rol diplomático encabezó la lucha de los rebeldes hasta su último aliento.

No por nada -y a menos de un mes del fallecimiento de Carrie Fisher- su rostro apareció en varios letreros de una marcha feminista contra Donald Trump.

Es cierto, no lo hizo sola. Fue fundamental la participación de Luke, la ayuda que prestó Han y la acción de cientos de rebeldes, pero a fin de cuentas, toda la fuerza femenina se concentró en el personaje interpretado por Carrie Fisher, una actriz que, al igual que su papel ficticio, sabía alzar la voz. No así en las entregas cinematográficas de Star Wars que han debutado desde El despertar de la fuerza, donde las mujeres tienen mayor participación cuantitativa y cualitativa.

Comencemos por Jyn Erso (Felicity Jones), la joven que lidera Rogue One o “Cómo fueron robados los planos de la estrella de la muerte”. Desde un comienzo se le muestra como un lobo solitario que no necesita ayuda para defenderse ni mucho menos sobrevivir. Más bien arisca con todos, pero con un sentido de lucha y sacrificio detonado una vez que tomó en sus manos la tarea que le relevó su padre: dar a conocer el punto débil de la estrella de la muerte y destruirla.

De la nueva trilogía, Rey (Daisy Ridley) -una chatarrera oriunda del inhóspito Jakuu- toma protagonismo como la aprendiz de jedi que puede traer la luz en medio de la oscuridad y que tiene un viaje con más matices que el de Luke Skywalker -quien se ve conflictuado por su vínculo padre-hijo con Darth Vader-.

Guiada por el mismo jedi que estelarizó la tríada anterior, Rey pelea contra la Primera Orden mientras intenta descubrir sus propios orígenes y reencaminar a Kylo Ren -el hijo de Leia y Han Solo- quien fue seducido por el lado oscuro.

Pero no se quedan solo con las protagonistas. Si de roles secundarios se trata, también hay una mayor participación femenina, desde más pilotos y funciones varias en la Resistencia, hasta cargos en la Primera Orden -claro que ninguno más alto que el de la Capitana Phasma-.

Las más destacadas brillaron en Los últimos jedi -episodio VIII-, la entrega dirigida por Rian Johnson -que provocó opiniones divididas entre los fans- con osados cambios en la historia como un Luke Skywalker huraño y decepcionado de la escuela jedi o la inclusión de intereses económicos en medio de la guerra intergaláctica.

Paige y Rose Tico, dos hermanas que participan del operativo de la Resistencia, cobran especial relevancia. En primera instancia, cuando Paige se sacrifica y detona las bombas del carguero que piloteaba sobre una de las mayores naves de la Primera Orden. Posteriormente, Rose al dar a Finn la idea de desconectar el método de rastreo que tienen sus enemigos, ejecutar el plan para lograrlo y luego salvar su vida en Crait.

Sin embargo, Rose Tico tuvo un desarrollo triste de la mano de J.J Abrams cuando este retomó la dirección de Star Wars en su episodio IX y final -El ascenso de Skywalker-. Tras el acoso en redes sociales de seguidores de la saga que criticaron duramente a Kelly Marie Tran -la actriz que interpreta a Rose-; su personaje fue relegado a un “extra” con una que otra frase que aportar, pero una participación significativamente menor a la entrega anterior.

Otro rol digno de mención -que tuvo su debut y despedida en Los últimos jedi- es el de la Vice Almirante Holdo -interpretada por Laura Dern-. Alta, de cabello morado, vestimenta elegante y mirada severa, es quien sucede en el mando al interior de la Resistencia luego que Leia cae en una suerte de coma tras un ataque directo de la Primera Orden.

Con templanza llama a los rebeldes a no perder la esperanza y seguir adelante con el objetivo de derrocar a sus enemigos, pero un escéptico Poe Dameron duda -no queda claro si de sus capacidades o sus intenciones- y actúa a sus espaldas. No contento con ello, organiza un boicot en contra de ella para reclamar el mando de la Resistencia. Grave error, ya que estar al margen de los planes de Holdo no implicaba que fueran perjudiciales, solo que no requerían de la acción de Poe.

Similar al rol de Jyn Erso en la obtención de los planos de la Estrella de la muerte, la Vice Almirante Holdo dio su vida a la causa. Sin ella, la Primera Orden hubiese destruido las naves de los cada vez más escasos rebeldes y la Resistencia hubiese muerto en un recóndito lugar de la galaxia.