Junto con ser un destacado biólogo, Humberto Maturana Romecín (1928-2021), también tuvo una destacada faceta como pensador. Si se podría aplicar una definición para su pensamiento, podríamos afirmar que fue un humanista. Apelaba al respeto mutuo entre seres humanos para crear una convivencia armónica.

Por ejemplo, en el marco de una aparición televisiva en 2012 dijo: Entre ellos, se encuentra que “nunca las guerras resuelven los conflictos humanos, porque no son de la razón sino de la emoción y se resuelven solamente en las mesas cuando hay conversación y respeto”.

Em 2011, cuando presentó el libro Trabajar con las Emociones en el Tratamiento de los Trastornos adictivos, sostuvo: “Las enfermedades son diagnósticos, que especifican una mirada. Cuando uno trata algo como una enfermedad, ciega, sesga la mirada, entonces no ve algo. Y en este caso lo que uno no ve es que la persona que está con una adicción está atrapada en un modo de vivir del cual tiene salida, encontrando algo que necesita profundamente, que es el servir, tener presencia y respeto por sí mismo”.

En 2009, en entrevista con La Nación Domingo, sostuvo: “En Chile estamos viviendo un momento histórico de mucha agresividad. Estamos muy centrados en la crítica, en la descalificación, en oponernos los unos a los otros. Estamos muy limitados en nuestra disposición a colaborar. Y el colaborar no se hace entre especialistas, entre los dueños de la verdad, entre relaciones de autoridad, sino en el mutuo respeto”.

En su libro, Emociones y Lenguaje en Educación y Política (1992), dice: “Sin aceptación y respeto por sí mismo uno no puede aceptar y respetar al otro, y sin aceptar al otro como un legítimo otro en la convivencia, no hay fenómeno social”.

En 2019, en entrevista con CNN Chile, señaló: “En el convivir es fundamental el mutuo respeto y la honestidad”.

En 2020, también con CNN, señaló: “La pandemia nos da una oportunidad de ser efectivamente seres “humanos”, en el mutuo respeto. Pero hemos vivido en una cultura en la cual se enfatiza en la competencia, la lucha, el ser mejor que el otro, en ganarle al otro, etc. Entonces con ese trasfondo cultural resulta difícil no estar en la lucha, dejar que aparezca la colaboración. Y para que aparezca la colaboración tengo que confiar, tiene que haber honestidad”.

En 2012, en entrevista con radio Cooperativa sostuvo: “La posibilidad de innovar siempre esta ahí si uno está dispuesto a reflexionar, a soltar las certidumbre de donde está parado y a preguntarse si quiere estar donde está”.

También de ese año, en entrevista con la revista Qué Pasa, afirmó: “En Chile no hay libertad de educar o de elegir si estoy en condiciones diferentes. Para que yo tenga libertad de escoger y otra persona a mi lado también la tenga, tenemos que estar en la misma posición inicial. Si quiero evitar esas discriminaciones, esas brechas, tengo que generar las condiciones para que este niño pueda tener las mismas posibilidades para el desarrollo de sus preferencias que este otro”.