El guitarrista cumple hoy 74 años convertido en símbolo de la etapa más adulta de The Rolling Stones, capaz de darle dinamismo y solidez al sonido del conjunto, y cultivando un look que siempre pareció destinado a integrar las filas de los británicos.

Pero su carrera no empezó al lado de Mick Jagger y Keith Richards en 1975. Y tampoco siguió sólo con ellos. Aquí, una rápida guía para disfrutar y escuchar de un inequívoco ícono del rock inglés.

*The Birds

Su debut como instrumentista en 1964 y sin confundirlos con los Byrds californianos de Roger McGuinn y David Crosby, gestores del folk rock. De hecho, entre ambos grupos hay mucha diferencia: ahí donde los estadounidenses eran sutiles y precisos, los Birds integrados por Wood mantienen ese salvajismo propio de los grupos británicos de R&B de la primera parte de los 60, como si siempre estuvieran cantando cerveza en mano desde la tarima de una taberna.

*Santa Barbara Machine Head

También como todo instrumentista británico de los 60, su salto natural tras el rock and roll y el R&B más primario fue el blues eléctrico, ese flujo estilizado de guitarras que maravilló a una generación completa de artistas y que cambió el ADN creativo de la música concebida en la isla.

Esta es una banda que apenas duró cerca de un año y grabó tres tracks instrumentales, pero sirve para comprender la transición que Wood estaba enfrentando como creador.

*Jeff Beck Group

Nombre seminal del blues inglés y cuna de algunos de los músicos más relevantes del rock anglo, su primera formación de 1967 la integran el guitarrista Jeff Beck , el vocalista Rod Stewart y Ronnie Wood en la guitarra rítmica. Mezclando un estilo tan virtuoso como melódico, atronador en lo instrumental y áspero en lo vocal (gracias al timbre de Stewart), Wood después pasó al bajo, marcando su ruta como un músico capaz de ampliar notablemente sus posibilidades.

*The Creation

En una era tan fecunda para la música británica, Wood compatibilizó en 1968 sus responsabilidades en The Jeff Beck Group con este otro conjunto, The Creation, más adscritos al mod, al rock ligero y a una vibra más urgente que recuerda a los primeros The Who. Wood y compañía no olvivaban sus orígenes.

*Faces

Wood vuelve a la guitarra -tras explorar las opciones del bajo en Jeff Beck Group- en una de las agrupaciones más exitosas de Inglaterra en la primera parte de los 70, con un sonido fresco y diverso, que ya empezaba a dar cuenta de las tendencias en boga por esos días, desde el country rock hasta el glam. Además, nuevamente junto a Stewart. Wood, en rigor, se había convertido en su más fiel escudero.

*Never a dull moment (1972) - Rod Stewart

Cuarto disco del escocés y donde continúa la sociedad con su viejo compañero Wood. Escribieron juntos cuatro temas -partiendo por el inicio, esa estridencia eléctrica contenida en True blue-, dando un impulso al toque rudo que caracterizó la primera parte de la carrera de Stewart.

*I’ve Got My Own Album to Do (1974)

Al llegar los años 70, muchos músicos británicos y norteamericanos ya casi habían vivido una vida completa. Al menos en términos artísticos.

Por eso, Wood, siempre inquieto, se lanza sin temor a una carrera solista que acá tiene su primera piedra. Aunque a momentos algo tosco en sonido, es un buen testimonio de época que lo reúne con amigos como George Harrison y, por supuesto, Jagger y Richards. Es el cargado aperitivo de lo que estaba a la vuelta de la esquina.

*Black and blue (1976) - The Rolling Stones

Para quienes creen que la grandeza de los Stones sólo se estiró hasta la primera mitad de la década de los 70, aquí hay un álbum para desmantelar dogmas.

Editado en 1976, Black and blue presenta a Mick Jagger y Keith Richards como dos experimentados exploradores que, aún aferrados al R&B y al rock más áspero, deciden mover su brújula hacia el funk (Hot stuff), el reggae (Cherry Oh Baby) y cierto vigor gospel (Memory motel), casi todos géneros que por esos días vivían su era de oro. Siempre con buen sentido de oportunidad, Wood aterriza en la banda más longeva de la historia -en reemplazo de Mick Taylor- para estimular una inventiva aún reluciente.