A su menor nivel desde 2017 llegó el año pasado el promedio mensual de cotizantes de AFP, los que llegaron a 5.367.919, lo que significa una baja de 3,6% anual. Eso es lo que muestra un informe realizado por Ciedess, que refleja que el 98,5% corresponde a cotizantes dependientes (5.287.314) y un 1,5% a independientes (78.600).

En el reporte destaca la variación de los cotizantes independientes, número que se redujo un 32,2% respecto de 2019. El descenso es aún más pronunciado en el caso de las mujeres independientes, con un retroceso anual de 38,2%.

Y cuando se trata de los plazos en que se pagaron las cotizaciones obligatorias, el resultado no fue auspicioso: se registró un promedio mensual de 6.367.485 cotizaciones obligatorias pagadas, de las cuales el 84,6% fueron pagadas de forma normal (5.386.381 cotizaciones), mientras que el restante 15,4% fueron pagadas fuera del plazo legal (981.104 cotizaciones). Este es el mayor nivel de pagos atrasados al menos desde 2003. Ciedess muestra en el documento que hubo un incremento anual de 58,4% en el pago de cotizaciones atrasadas, mientras que las pagadas en plazo cayeron un 2,9%.

En su análisis, Ciedess dice que “el año 2020 muestra una importante alteración en las tendencias del pago de cotizaciones previsionales, en su mayor parte atribuibles a la situación excepcional de pandemia actualmente en curso”.

Agrega que “con la evolución al alza de la fuerza de trabajo se ha incrementado también el número de cotizaciones, con un cierto nivel de pagos atrasados que generalmente se ubicaba en torno al 9% durante la última década, pero que ha experimentado un salto significativo en 2020 hasta alcanzar más del 15% de los pagos”.

Al observar el tipo de rezago en el pago, se ve “un incremento anual significativo en las cotizaciones atrasadas en tres o más meses”, dice el departamento de estudios. Lo anterior, considerando que registraron un alza de 205%. “Esto último se explicaría principalmente por el pago de cotizaciones de trabajadores independientes y de aquellos que buscaban cumplir los requisitos de acceso para los beneficios de protección al empleo”, señala Ciedess.

¿Qué significa eso? El informe detalla que los requisitos establecidos para acceder a los beneficios de la Ley de Protección al Empleo han obligado a regularizar pagos previsionales atrasados a empresas que se han acogido a esta Ley. Por su parte, la incorporación de las cotizaciones de los trabajadores independientes, en junio de cada año, imputa el pago de cotizaciones a meses del año anterior, generando un proceso masivo de pagos “atrasados”, a diferencia de lo que sucede en materias de salud. “Dado lo anterior debería considerarse separar este elemento en la estadística reportada”, recomienda Ciedess

Así las cosas, el 8,8% del total de las cotizaciones de 2020 se pagaron con un atraso de tres o más meses, lo que significa su mayor nivel al menos desde 2003.

Los atrasos

El estudio muestra que el número de cotizaciones pagadas pasó de 3,4 millones promedio en 2003 a 6,4 millones en 2020. En tanto, la proporción de cotizaciones obligatorias pagadas de forma atrasada marcó una tendencia a la baja desde el año 2006, cuando se alcanzó un promedio de 13,9% de cotizaciones pagadas atrasadas respecto al total.

Y pese a que esta tendencia decreciente tuvo un quiebre en los años 2012-2013, luego siguió a la baja hasta el 2017. Desde entonces, dicha proporción se ha mantenido al alza hasta ahora, alcanzando un peak promedio de 15,4% en 2020. “Esto último estaría fuertemente influenciado por los efectos de la pandemia en la economía nacional, especialmente en el deterioro del mercado laboral”, explica Ciedess.

Al mirar el detalle de las cotizaciones pagadas atrasadas, se observan diferentes períodos de rezago. Entre 2006 y 2015, los atrasos se concentraban en el mes correspondiente a la remuneración, sin embargo, desde 2016 “el atraso de un mes ha adquirido relevancia, mientras que el atraso de tres o más meses ha aumentado su proporción desde 2019 y significativamente en 2020”, asegura el informe.

En ese sentido, Ciedess puntualiza que “lo anterior estaría relacionado con los efectos tanto del estallido social de octubre de 2019 como de la pandemia a partir de marzo de 2020”.

Dentro del total de las cotizaciones que en 2020 fueron pagadas fuera del plazo legal, el 19,3% corresponde a retrasos del mes, mientras que el 56,8% corresponde a retrasos de tres o más meses.

Declaración y no pago

Una tendencia distinta mostró en 2020 la Declaración y No Pago (DNP) de cotizaciones en AFP. Estas declaraciones son realizadas por los empleadores que no pagan en la fecha correspondiente las cotizaciones, por lo que deben declararlo dentro de los 10 primeros días del mes siguiente al devengamiento de la remuneración. En este caso, el empleador reconoce su deuda respecto de sus empleados, generándose responsabilidades civiles que son tratadas en Tribunales de Justicia.

Y pese a que el número promedio de cotizaciones DNP registró una disminución significativa en 2005 y 2008, desde 2009 tuvieron un incremento sostenido. Aquello cambió en 2020, ya que se registró un quiebre: pese a la crisis y el desempleo por las nubes, volvieron a bajar.

Así, en 2020 se registró un promedio mensual de 5.801.903 cotizaciones obligatorias por remuneraciones devengadas por el mes anterior al informado, de las cuales el 96,1% fueron pagadas (5.576.149 cotizaciones promedio); mientras que el restante 3,9% fueron declaradas y no pagadas (225.754 cotizaciones DNP), lo que significa su menor nivel desde 2014.

Y no está tan lejos del menor nivel que se ha registrado en la proporción del número promedio de DNP sobre el total de cotizaciones devengadas, lo cual ocurrió en los años 2008 y 2009, con un 2,2% promedio. Las cotizaciones DNP de 2020 se redujeron en un 20,4% respecto de 2019, mientas las cotizaciones declaradas y no pagadas que finalmente fueron enteradas en las AFP disminuyeron 21,4%.

Ciedess contrastó las variables de DNP por año, con la evolución del desempleo, y concluyó que “se observa una relación directa salvo para el período 2008-2013 y 2020, lo que podría explicarse por un potencial rezago en el impacto del desempleo sobre la DNP, pero también por las exigencias impuestas por los diversos beneficios sociales para enfrentar la pandemia en 2020″, dice Ciedess.