Preocupado por el anuncio de disturbios similares a los ocurridos este domingo en el Distrito Federal, el encargado de seguridad designado por el Presidente Lula da Silva ordenó reforzar el lugar, convocando a más policías y cerrando la parte principal de la Explanada de los Ministerios, lugar asediado durante el domingo, ante amenazas de nuevas manifestaciones de carácter golpista.

Los resguardos llegaron acompañados de una orden del juez del Tribunal Supremo, Alexandre de Moraes, la que solicita a las autoridades públicas el impedir cualquier intento de ocupación o bloqueo de vías públicas, carreteras y edificios públicos. Según Folha, esto se debe principalmente a la advertencia del ministro sobre la llamada “Megamanifestación nacional -por la reasunción del poder”, evento convocado por bolsonaristas tras los ataques a las sedes de los Tres Poderes.

“Vamos a hacer una barrera de registro, un bloqueo de la Av. Sarney, donde no se permitirá la presencia de manifestantes”, dijo en una rueda de prensa Ricardo Cappelli, el interventor de seguridad pública de Brasilia. “Si la manifestación es pacífica, no hay necesidad de hablar de detenciones”, agregó.

Las restricciones se dan luego de la criticada invasión de manifestantes de extrema derecha, seguidores del expresidente Bolsonaro, según se aprecia en fotografías de lo ocurrido este domingo, lo que se suma a la búsqueda de fiscales brasileños, quienes presentaron este martes una solicitud para embargar los bienes del expresidente para destinarlos al pago de la propiedad pública dañada por sus partidarios.

Un vehículo del gobierno estacionado frente al edificio de la Corte Suprema de Brasil, destrozado por partidarios del expresidente brasileño Jair Bolsonaro. Foto: AP.

Actualmente, el expresidente Jair Bolsonaro se encuentra en Estados Unidos, lugar al que viajó previo al traspaso de mando del 1 de enero. Sin embargo, en una entrevista concedida a CNN Brasil, el líder derechista afirmó que viajó a Estados Unidos “para quedarme hasta fin de mes (enero), pero pretendo adelantar mi regreso”.

“Vine a pasar un tiempo lejos con la familia. Pero no tuve días tranquilos. Primero fue este lamentable episodio (el domingo) en Brasil y luego esta hospitalización mía”, dijo el político de 67 años. Según Financial Times, una persona cercana a la familia del exmandatario aseguró que este buscaba tratarse médicamente en su tierra natal, considerando que ya tienen experiencia con las secuelas que le dejó el ataque de 2018.