Pocos niños tienen la suerte de conocer con las estrellas del Real Madrid dentro de su camarín. El hijo de Marcelo, lateral merengue, tiene, por razones obvias ese privilegio. Lo que seguramente no pensó fue que terminaría robándoles el protagonismo.

El pequeño demostró una habilidad que, con toda seguridad, es genética. En complicidad con los astros del cuadro madridista, realizó un juego que se puso de moda en los camarines profesionales hace un tiempo. El mérito es que terminó de la mejor forma, cumpliendo el objetivo de insertar el balón en un recipiente.

Los cracks del Real Madrid no tuvieron más que rendirse y ovacionar al talentoso visitante.

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