Siempre se critica a los periodistas, y a los ex jugadores o entrenadores con micrófono, que opinan con "el diario del lunes". Es decir, encuentran la solución a todos los problemas cuando ya se sabe el costo y alcance de las decisiones. Ser general después de la batalla es propio de la condición humana, con las cartas vistas todos ganamos en el póker.

Escribo esto pensando en la U y su apremiante situación en la tabla cuando solo quedan ocho fechas por jugar. Pocos, salvo lo rivales directos por la permanencia, quieren que la U se vaya a la Primera B. Incluso una parte importante de los enemigos naturales e históricos, la gente de Colo Colo y Universidad Católica, entienden que sin los azules el campeonato perdería gran parte de su valor. Más allá de las burlas del momento, sería un golpe económico para el fútbol chileno.

Ahora, con el diario del lunes como ya señalamos en el primer párrafo, hay tres o cuatro decisiones catastróficas que se han tomado en el CDA y en las oficinas de Bethia. El pecado original de echar a Frank Kudelka cuando apenas se habían jugado cuatro partidos y sin considerar la buena segunda rueda del campeonato anterior. Pero antes hubo otro yerro grave: meterle jugadores que no había pedido dejando un plantel desequilibrado, carente de especialistas en zonas críticas, como un volante de marca neto.

Siguiente error: traer a Alfredo Arias entre gallos y medianoche, rompiendo el camarín y dejando en la banca a un hombre cuestionado, sin crédito entre los hinchas y mal mirado por varios jugadores. El mismo, y aquí viene una decisión insólita y hasta sospechosa, que cambió al panameño Gabriel Torres por Marcos Riquelme. No anduvo bien Torres de arranque, pero después de embocar el primero era lógico que agarraría vuelo, cosa que hizo de manera contundente en Independiente del Valle. Riquelme no ha dado el tono y ahora es banca del esforzado Leandro Benegas. Autogolazo.

Último, y este es más debatible pero no se puede esquivar, poner a Hernán Caputto en la banca. No sé si fue un error en verdad, pero el ex entrenador de la Sub 17 debe estar pensándoselo. Agarró el fierro caliente y después de dos partidos que pareció enfriarse, volvió a ponerse al rojo vivo. Es una pregunta que cuya respuesta solo tiene el propio Caputto: ¿No hubiera sido mejor seguir en las cadetes, manejando el plan a largo plazo, que tirarse de cabeza a dirigir un plantel inseguro, mal conformado y que no puede salir de la zona roja?

A los azules se les acaba el tiempo y las oportunidades. No hay espacio para más errores, al contrario, desde ahora solo se puede acertar. "Yo siempre me equivoco", escribió una vez Ezra Pound. Frase aplicable a toda la directiva de la U.