La derrota ante el Real Madrid obligaba al Barcelona a festejar ante la Real Sociedad para poder mantenerse en la pelea por la conquista de una nueva edición de La Liga. Y, pese a sufrir, los culés lo lograron. Se impusieron por la cuenta mínima, en un parejo duelo que se definió gracias a la Lionel Messi, quien marcó de penal el único gol del partido. Arturo Vidal ingresó en los 73′ y tuvo una correcta actuación. La escuadra de Quique Setién sigue de lleno en la lucha por el certamen y, por ahora, se queda con el liderato, a la espera de lo que haga el conjunto de Zinedine Zidane este domingo ante el Real Betis (17.00 horas).

Pese a que la posesión le perteneció a los dueños de casa, la visita se las ingenió para hacerle daño a los de Setién. Mediante la presión, los forasteros complicaron la salida local y lograron hacer pasar malos ratos a la zaga culé, con Cristian Portugués y Martin Odegaard como los protagonistas de los ataques. La apuesta del equipo de Guipúzcoa fue clara desde el primer minuto: obligar al error del rival y ser lo suficientemente efectivos en los contragolpes, de lo que finalmente no fueron capaces. Y si bien tuvieron pocas llegadas, a ratos administraron el juego e hicieron ver mal a los Azulgranas.

El Barça careció de ideas en los primeros 45′. Y las pocas que se creó, fueron gracias a su hombre distinto, Lionel Messi. La Pulga tuvo las dos más claras para su escuadra, pero en ambas el balón no cruzó la línea de gol. La primera fue en los 30′, cuando el transandino se juntó con Sergio Busquets y sacó un remate a quemarropa que el meta Álex Remiro despejó al tiro de esquina. Nueve minutos después, finalizó un ataque construido con un disparo rasante que se fue acariciando el vertical derecho del portero forastero. Antoine Griezmann y Martin Braithwaite, las cartas de gol del vigente campeón español, estuvieron lejos lejos de ser desequilibrantes como para marcar diferencias.

A la Real Sociedad se le abrió el apetito en el segundo lapso y adelantó sus líneas con el afán de romper la paridad en el Camp Nou. Encontró mayor profundidad en los contraataques, pero pecó de los mismo que le faltó en la primera etapa: definición y exactitud en el toque previo al final de la jugada. Mientras tanto, Messi se mantenía como el más atrevido del campo. El argentino asumió el protagonismo. Retrocedió, colaboró en funciones de quite y nunca dejó de pedir la pelota. Ni de probar al arco en cada que le quedó.

El alza visitante preocupó en la banca local. Setién se vio en la necesidad de prescindir de Ivan Rakitic, de bajo partido, para fortalecer el ataque e intentar manejar la pelota más arriba con el ingreso de Vidal, quien fue aplaudido por la gente en más de una ocasión mientras realizaba el trabajo precompetitivo. El chileno se ubicó de inmediato como una pieza ofensiva, cargado hacia la izquierda y con la libertad de moverse por todo el frente. Se le vio con energía y ganas, pese a no entrar mucho en contacto con el balón.

El respiro para los locales llegó a diez del final cotejo. Una mano de Robin Le Normand, tras un centro de Vidal, que acusó el VAR le permitió al Barça ponerse en ventaja y quedarse con la victoria. La figura del partido, Messi, ejecutó el cobro y desató los festejos en un conjunto que, con una de sus más opacas presentaciones, sacó la tarea adelante para mantenerse en la pugna por un nuevo título de liga.

Con la victoria, el Barcelona se ubica momentáneamente en la primera posición de La Liga, con 58 unidades. Supera por dos puntos al Madrid. El próximo desafío del conjunto del Rey será en calidad de visitante frente al Mallorca, en un compromiso que está programado para las 14.30 horas de Chile.