Uno de los personajes ilustres que resaltó en el Seven de Viña del Mar fue Waisale Serevi (50), reconocido como el mejor jugador de la historia de esta modalidad rugbística y quien hasta tuvo tiempo para realizar una clínica a niños de la Región de Valparaíso (en la foto). Apodado el Mago por su virtuosismo, fue campeón del mundo con Fiyi en 1997 y 2005. También fue seleccionado de 15 y disputó los mundiales de 1991, 1999 y 2003. Justamente ese último año pisó por primera vez Chile para enfrentar a los Cóndores, cuando los isleños se impusieron por 41-16 en el Country Club. Aquella vez Serevi enfrentó a Edmundo Olfos, en ese tiempo forward nacional y hoy entrenador de una generación que sorprende al propio melanesio. Centrado en sus tareas como coach de Rusia, cargo que asumió en diciembre, se toma unos minutos para hablar con La Tercera, en el marco de un torneo que halaga: "Todos los equipos vinieron con la ambición de ganar, de dar un buen espectáculo y hay un gran ambiente de rugby".

¿Qué le han parecido los Cóndores?

El rugby seven se está haciendo cada vez más competitivo, ya no son siempre los mismos los que destacan, sino que se han ido sumando selecciones que no estábamos acostumbrados a ver en un buen nivel y eso es bueno para el deporte. A Chile lo pude ver hace poco más de un año en Estados Unidos, sé que ha tenido algunas victorias interesantes como ante Nueva Zelanda o Sudáfrica, y la verdad es que me tiene sorprendido. Lo que ha hecho estas dos semanas en Punta del Este y Viña ratifica esa línea ascendente de los últimos meses. Será un conjunto a tener en cuenta en los próximos torneos.

¿Qué fortalezas ve en Chile?

Me gusta la energía que muestran, se nota que tienen convicción en su juego y se ven muy unidos. Es un equipo que lucha cada pelota como si fuera la última. Demostraron eso ante Argentina en Punta del Este y lo ganaron en la última jugada. Si siguen trabajando de esa forma, pueden tener un gran potencial.

Enfrentó a los Cóndores XV en Santiago, ¿qué recuerda de eso?

Fue parte de una gira preparatoria para el Mundial de Australia 2003 y nos sirvió para ir agarrando ritmo. También jugamos en Argentina ante los Pumas y fue lindo poder visitar Sudamérica ante dos selecciones que, en los últimos años, en distintos niveles, han crecido mucho.

Asumió hace poco en Rusia. ¿Qué objetivos se plantea?

Tomamos esta selección hace casi un mes y son los primeros torneos para mí, para ir conociendo a los jugadores, ir haciendo grupo y adaptarlos a lo que quiero transmitirles. Es un proceso que firmamos por un año, pero con la opción de prolongarlo, y las metas son conformar un equipo competitivo para la qualy de Hong Kong y luego intentar clasificarnos a los Juegos de Tokio.

En su época, el rugby no era olímpico, pero ahora sí lo es. ¿Se quedó con esa espina?

Son épocas distintas. Me siento orgulloso de todo lo que logramos para nuestro país en los años en que me tocó jugar. Tuve la suerte de disputar copas del mundo, grandes torneos, aunque lógicamente que tener la ocasión de vivir unos Juegos Olímpicos habría sido especial y, quién sabe, quizás tenga la posibilidad de hacerlo como entrenador.

Así jugaba Waisale Serevi cuando defendía a la selección de Fiyi