Por Carolina Grünwald, economista jefe Banchile Inversiones

Hay inflación, y bastante. Eso es lo que nos advierte el Banco Central en su último Informe de Política Monetaria (IPoM), publicado esta semana. Para el cierre de 2021 pasamos de estimar una inflación de 3% anual en marzo, a una de 4,4% en junio (la que se creía sería transitoria), llegando al escenario actual de 5,7%, donde además se prevé que no sería tan transitoria, regresando recién al valor objetivo de 3% en 2024.

Y es que el objetivo del Banco Central es bastante claro: “Velar por la estabilidad de la moneda, esto es, mantener la inflación baja y estable en el tiempo. También, debe promover la estabilidad y eficacia del sistema financiero, velando por el normal funcionamiento de los pagos internos y externos”. Existe una meta clara de inflación: 3% “la mayor parte del tiempo”, fijado este valor como objetivo en un horizonte de 24 meses.

Pues bien, actualmente tenemos una inflación anual de 4,5%, bastante por sobre la meta. Algo tolerable si es que se percibe como un desvío transitorio y si se estima que en 24 meses el valor convergerá a su meta. Este era el escenario en el IPoM de junio, pero ya no lo es. Ya no se estima la inflación como transitoria y para converger a la meta en el horizonte de política, ha sido necesario subir la tasa de interés con mayor intensidad.

¿Qué pasó? El IPoM da cuenta principalmente de tres fuerzas que dominan el escenario inflacionario: fuerte dinamismo del consumo local, presiones al alza del tipo de cambio y precio internacional del petróleo, y una oferta de productos que no ha logrado recomponerse (tanto a nivel global como mundial), principalmente como consecuencia de la disrupción de los canales productivos a causa del Covid.

¿Qué puede hacer el Banco Central al respecto? La herramienta que tiene el instituto emisor para hacer política monetaria es la Tasa de Política Monetaria (TPM), buscando influir a través de ella en la demanda agregada local. Dicho de otra forma: de los tres canales principales por donde se está traspasando la inflación, sólo se puede afectar de manera directa uno, el dinamismo del consumo. Y esto es lo que hizo el Banco Central en su última Reunión de Política Monetaria. Subió drásticamente la TPM, adelantándose a las expectativas de mercado, tanto en el monto como en el momento del ajuste de tasas. Además, en el IPoM se explica que ahora no se espera que la TPM se mantenga por debajo de su nivel neutral (3,5%) por todo el horizonte de política, sino más bien se alcanzaría este nivel a mediados del primer semestre de 2022.

Hay inflación, y ya no es meramente transitoria. El Banco Central tiene que actuar de acuerdo a su mandato, y eso es lo que está haciendo.