Las discusiones sobre las series de televisión generalmente terminan centrándose en lo que concierne a su extensión. Cuando una es muy popular, en más de una ocasión queda la sensación que su narrativa se extendió más de la cuenta. De hecho, es mucho más raro que una serie concluya cuando se supone que debe llegar a su fin.

Tomen por ejemplo el caso de Lost, ya que uno de sus creadores, el guionista Damon Lindelof, en entrevista con Collider reveló que su propuesta inicial solo involucraba a tres temporadas. Y, claro está, todo se iba a llevar a cabo solo dentro de la misteriosa isla.

Las conversaciones sobre querer terminar la serie comenzaron tan pronto como se hizo el piloto”, explicó. “Lost era como: ¿Qué hay en la escotilla? ¿Qué pasa con el monstruo? ¿Quién es el Sawyer original? ¿Cómo Locke se levantó de su silla de ruedas? ¿Cuál es la naturaleza de la isla? ¿Por qué parece que se mueve? ¿Quiénes son los otros?”, rememoró Lindelof.

Existían todos estos misterios irresistibles por lo que decíamos: Queremos que se responda todo esto al final de la primera temporada, esto al final de la segunda temporada y luego el programa básicamente termina después de cerca de tres años’”, reveló.

Ese fue el lanzamiento inicial, y ni siquiera lo escucharon. Me miraron particularmente: Carlton [Cuse] apareció a mediados de la primera temporada y se unió al coro, pero nos dijeron: ‘¿Entiendes lo difícil que es hacer un programa que la gente quiere ver? ¿Y a la gente le gusta? Entonces, ¿por qué lo terminaríamos? No terminas los programas que la gente está mirando”, agregó respecto a la respuesta que recibieron desde la cadena ABC.

Dicha postura de los ejecutivos no sorprende, ya que Lost fue un éxito de audiencia transversal que cautivó a millones, algo que a mediados de la década pasada ya era muy raro en la televisión de las grandes cadenas.

La decisión final

El productor y guionista recordó además que al finalizar la segunda temporada, su contrato y el de su co-showrunner, Carlton Cuse, estaba llegando a su final. En ese escenario, su postura era conocer cuándo podrían cerrar la historia, pero desde ABC simplemente no estaban dispuestos a dejar morir así como así a su nueva gallina de los huevos de oro.

De ahí que tanto Cuse como Lindelof solo firmaron una extensión para una tercera temporada, bajo la creencia de que dejarían todo en manos de nuestros productores al finalizar su parte del trabajo. Pero durante la tercera temporada, finalmente ABC accedió a trazar la hoja de ruta final.

El comienzo de la tercera temporada sucede. Esos seis episodios se emiten porque ABC decidió dividir la temporada en dos parte. Después de esos seis capítulos, finalmente entendieron que no estábamos jugando, siempre dimos lo mejor. Se volvió claro que estábamos trabajando muy duro para mantener a los personajes en la isla y estaba comenzando a ser inmensamente frustrante. Los flashbacks ya no eran tan buenos”, agrego el escritor.

Aunque inicialmente los ejecutivos de ABC determinaron que la serie tendría 10 temporadas, finalmente los co-showrunners lograron negociar que solo fuesen seis con menos episodios para tener más tiempo entre cada temporada para planear las cosas.

En el camino, la cuarta temporada quedó corta debido a una huelga de guionistas, pero Lindelof reconoció que “todo lo demás avanzó de acuerdo al diseño. No para decir que todo lo que hicimos funcionó, pero teníamos un plan y ejecutamos ese plan”.

Pero fuese como fuese, el éxito de Lost motivó a que todo se alargase más de la cuenta y la reacción general existente hacia esas últimas tres temporadas, más allá de los debates sobre si el final fue acertado o no, dan cuenta de que la serie no concluyese al mismo nivel de aquellas sólidas primeras entregas.