Todo lo bueno de Rocketman, la nueva película que aborda la vida de Elton John, contrasta con lo malo de Bohemian Rhapsody.

Hacer esa afirmación no implica que la película dirigida por Dexter Fletcher no pueda juzgarse en su propio ámbito, pero el recuerdo de la realización que pudo concluirse gracias al trabajo del propio Fletcher - tras la salida de Bryan Singer - está lo suficientemente fresco, como para que la comparación sea difícil de esquivar. Más aún, repercutió tanto por su éxito monetario, que se instaló como el biopic musical que todos buscarán replicar. Rocketman, en cambio, busca distanciarse y hacer su propio cuento.

En primer lugar, hay que recalcar que Rocketman, como película, es muy diferente al tributo oficial en playback que terminó siendo Bohemian Rhapsody, una producción impulsada por la réplica exacta de la música de Queen y que concretó una santinizada versión del auge, caída y gloria de la historia del gran Freddie Mercury, el mejor showman de la historia y una de las voces más importantes de la historia del rock. Por eso su mejor parte es la réplica del Live-Aid.

Por el contrario, Rocketman apuesta por alejarse de la ruta de un biopic tradicional, no siguiendo las pautas que tradicionalmente dictan que algo tiene que seguir la verosimilitud histórica, para entrar a un terreno fantástico que lo vuelve más cercano a algo como Across the Universe,  la película tributo a The Beatles. En Rocketman, de hecho, toman un legado musical para fundirlo a la propia historia que quieren contar, ya que lo que les importa es dar con la sustancia de lo que define a Reginald Kenneth Dwight y su renacimiento como Elton John.

Aquí nos encontramos con una propuesta que no se impone barreras ante los pasajes de drogas y sexualidad que marcaron la vida del músico, entrando más en el terreno de la recreación de fantasía que dice más sobre lo que fue y es el músico, pero no cayendo en la terreno de la mímica. Es pasarlo por un cedazo, por una voz ajena, ya que nunca se podrá replicar al verdadero Elton.

Clave fue el trabajo de Giles Martin, director musical e hijo del legendario productor George Martin, quien colaboró con los realizadores para tomar los hits y las canciones más populares de este gran artista, para incorporarlos a la historia.Y no lo hacen con la voz del intérprete de Rocketman, sino que con la del actor Taron Egerton.

Esa decisión artística permite que las canciones se fundan con la narrativa que se quiebra una vez que la música comienza y la realidad da espacio a que el tiempo se detenga o se gesten actos más propios de Broadway. Eso permite que planten una historia que busca responder los impulsos y trancas de Elton John. En Bohemian Rhapsody, aquello quedaba en la superficie.

La cronología de los hechos, o los propios lanzamientos de las canciones, no son lo importante en esta película. Rocketman no busca contar la historia al pie de la letra, porque es una película en la que da un poco lo mismo si "Crocodile Rock" fue compuesta por Bernie Taupin (Jamie Bell) antes que Elton se tome Estados Unidos con todo su desplante. O que la parte "John" de Elton realmente no fuese inspirada por Lennon. No, lo que importa es otra cosa en esta propuesta.

Lo que en realidad le interesa esta película, y es algo que queda en claro durante todo su metraje, es que las canciones retraten los altibajos de un artista, la forma en que su propia historia responde a sus problemas familiares, mientras la línea de tiempo va y viene en la introspección de la sesión de terapia grupal que sirve como hilo conductor al relato.

A la larga, si quieren escuchar una canción de Elton John inmaculada, pues mejor entren a su servicio de streaming favorito o den play a un CD. Y obvio, también no faltará el que sostenga que igual esta es una película sanitizada, que sigue los bríos de todos estos biopics que no profundizan en la historia no oficial y que le juega en contra el tener al propio Elton como productor ejecutivo.

Pero teniendo lo hecho en Bohemian Rhapsody, esta película se la juega mucho más escudriñando por qué el músico tuvo la tranca de ser aceptado y terminó encontrando una dicha que lo alejó de las drogas que van de la mano al sexo y el rock and roll, haciendo canciones para princesas de la vida real y musicales animados de Disney.

Una popular canción se preguntaba: "¿Es esta la vida real? ¿Es solo fantasía?". Rocketman no busca venderse como lo primero, pero sí quiere ser absolutamente lo segundo. No entenderlo, es estar desconectado de lo que hace esta propuesta desde el primer minuto.

https://www.youtube.com/watch?v=Q7BEpxdkt2Q