España dio un paso enorme hacia el objetivo de ser un país carbono neutro. Tras una votación con 22 votos a favor, 10 abstenciones y 5 en contra, la Comisión de Transición Ecológica aprobó el proyecto de Ley de Cambio Climático que, entre algunos puntos, decidió poner fin a partir del año 2040 a la venta de vehículos con motores propulsados por combustibles fósiles como la gasolina o el diésel.

La normativa, que debe ser ratificada por el Senado español, busca acelerar el proceso de modernización eléctrica y así permitir que España sea un país neutro en carbono en 2050.

El primer paso en este desarrollo pasará por poner fin a la venta de autos con motor a combustión interna (gasolina, diésel e híbridos). Según el cronograma aprobado, esto comenzará a regir en 2040, año en el que se dejará de vender vehículos contaminantes, mientras en 2050 dejarán de circular vehículos que no sean cero emisiones.

De esta manera, todos los automóviles nuevos deberán ser movidos exclusivamente por una energía que emita cero gramos de dióxido de carbono.

Pero en España saben bien que no se trata solo de cambiar una norma y que lleguen vehículos vehículos eléctricos o a hidrógeno (o la energía limpia que exista en dos décadas).

La infraestructura es el eje principal sobre el que deberá funcionar la nueva matriz energética, por lo mismo, se hace indispensable para avanzar en la movilidad eléctrica una red de recarga importante y en perfecto estado de funcionamiento.

Para ello, la ley obligará a las estaciones de servicio a contar de manera obligatoria con puntos de carga. En primera instancia, con un plazo de 21 meses desde que se promulgue la ley, las estaciones más grandes y de mayores venta tendrán que tener al menos un punto de carga igual o superior a 150 kW, para luego avanzar al y así ir creando una red competitiva y accesible para las personas.

Con esta medida que debe ser aprobada, España se suma a la lista de países y ciudades que ya han manifestado su intención de poner fin a los vehículos movidos por combustibles fósiles (a pesar de algunas discrepancias de la Unión Europea), como Dinamarca, Irlanda, Holanda, Eslovenia y Suecia, que establecieron 2030 como fecha límite, a lo que se suma Noruega, que pidió adelantar la fecha a 2025, mientras Alemania, el mayor mercado diésel de Europa, se debaten entre llegar al año 2050, aunque la opción de los más cercanos al cuidado medioambiental pide adelantarla a 2030.

En Norteamérica, el tema es similar. En Canadá, por ejemplo, se pretende que la combustión interna acabe en 2050, aunque regiones como Quebec buscan adelantarse a 2035.

En Estados Unidos sucede algo similar. No existe una fecha establecida, aunque California y Nueva York son algunos de los Estados que han esbozado algún acercamiento a este tema, pero no antes de 2035, mientras en San Francisco se espera que a partir de 2030 sólo puedan registrarse autos eléctricos.