El scooter automático Lifan Sienna de la nueva división de motos de Lifan Motors cae como anillo al dedo ante un momento muy especial que vive la ciudad y la sociedad chilena. Por una parte, su estética retro y cuidada hechura revisa el legado y hasta la silueta de la Vespa italiana, mientras que a su paso la gente va devolviéndole muecas de apoyo, de parabienes, con gestos gentiles que transmiten buena onda y aprobación, los mismos que recogen aquellas personalidades que hoy se atrevieron a desafiar los aburridos cánones de los grises opacos y azules tan oscuros como tristones... Y ahí vamos, al mando este ejemplar negro con un llamativo asiento rojo de cuero sintético con una granulación que semeja la elegante opción de micro perforar este tipo de material. El gran foco delantero es casi un relato de época que convive con cercanos apoyos basados en el Led.

Lifan Sienna

Lifan Sienna: Corte... Otra escena.

El taco no afloja y los ánimos no son de los mejores. La Lifan Sienna, esbelta, pequeña y liviana, está capacitada por ley y por físico para avanzar entre los vehículos estancados. Y va, va y va, hasta zafar… No hay embrague porque es automática. No hay gran gasto tampoco, ya que llenamos su estanque de 4,2 litros con poco tres mil pesos. Y los 40 kilómetros por litro nos premian durando toda la semana laboral si acaso nos movemos a razón de 30 kilómetros por jornada.

Lifan Sienna

Algunas motonetas de este tipo se ven algo impedidas de colarse en las expeditas autopistas urbanas por su velocidad final, pero no será el caso de la Sienna que gracias al empuje de su motor monocilíndrico enfriado por aire y los casi 10 caballos de fuerza que salen de él puede trepar a 120 km/hora. Claro, pesa alrededor de 100 kilos, toda una ágil y grácil liviandad.

Lifan Sienna

Pensemos en la urbe estresada y atascada y sopesemos lo que nos va aportando esta muy rococó scooter de Lifan: estética impecable, economía de combustible, versatilidad de uso, agilidad y, gracias a su estilo, aprobación transversal de la gente que la ve pasar.

También es práctica. Debajo del asiento hay espacio para un casco, una mochila, mochila que también podemos llevar entre nuestras piernas gracias a un ganchito que la sujeta, tenemos además una guantera ubicada en la columna central delante de nuestras rodillas, hay un seguro que bloquea la entrada de la llave y otro detalle que me encantó es contar con intermitentes hazzards de emergencia que a veces, en motos que la triplican su precio simplemente no están. La pantalla muestra información digital del kilometraje, velocidad, combustible, carga de la batería y un gran tacómetro circunda lo que viene en barritas cuarzo, aunque para mi gusto rozó lo colorinche.

Lifan Sienna

Por el peso de la moto de la moto y medida de sus neumáticos el tándem de frenos (disco delantero y tambor atrás) contiene con eficacia la estructura. La aceleración de la moto, si solicitamos avance con más prisa de lo normal, es satisfactoria, pero nunca atlética. No es su norte, pero poco le cuesta tomar más presuroso galope. Eso cambia cuando llevamos un acompañante, claro, es lógico. Pero tranquilos que desde su fábrica nos cuentan que podemos ponerle encima hasta 140 kilos (dos adultos tirando para delgados u otra combinación que respete el total de la suma…). Los espejos circulares tomados de la tradición del modelo inspirador o de las orejas del ratón Mickey devuelven una buena retrospectiva y es sencillo ajustarlos.

Y así, hasta que llega el momento en el que paramos, estacionamos, la dejamos y nos volvemos a mirarla. Es linda, reconozcan…

Ficha técnica Lifan Sienna:

Motor: 149,6 cc. (4 tiempos, monocilíndrico). Potencia: 9,4 HP a 6.000 rpm. Par motor: 9,6 Nm a 5.500 rpm. Transmisión: automática. Peso: 100 kilos. Altura del asiento: 750 mm. Estanque: 4,2 litros. Freno delantero: disco. Freno trasero: tambor. Velocidad máxima: 120 Km/hora. Precio: $ 950.000.