Un equipo de inspectores de las Naciones Unidas ingresó el jueves en la central nuclear ucraniana de Zaporiyia con el objetivo de protegerla de una catástrofe, tras arribar al lugar en medio de combates entre las fuerzas rusas y ucranianas que provocaron el cierre de un reactor y pusieron de relieve la urgencia de la misión.

La delegación de 14 miembros del Organismo Internacional de Energía Atómica llegó en un convoy de camionetas tras meses de negociaciones para que los expertos pudieran atravesar las líneas del frente y entrar en la planta nuclear más grande de Europa.

El equipo del OIEA “está ahora en la planta y no se moverá. Se va a quedar allí. Vamos a tener una presencia continua en la planta con algunos de mis expertos”, declaró Rafael Grossi, director del OIEA y jefe de la misión, después de que el grupo echara un primer vistazo a las condiciones en el interior.

Pero añadió: “Seguiré preocupado por la planta hasta que tengamos una situación más estable”.

Mientras los expertos se abrían paso a través de la zona de guerra hacia el complejo, Rusia y Ucrania se acusaron mutuamente de arrojar proyectiles sobre el área e intentar frustrar la visita. Los combates retrasaron el avance del equipo.

“Hubo momentos en los que el fuego era evidente: ametralladoras pesadas, artillería, morteros en dos o tres ocasiones fueron realmente muy preocupantes, diría yo, para todos nosotros”, señaló Grossi.

Justo antes de que llegara el equipo del OIEA, Energoatom, la empresa estatal de energía nuclear de Ucrania, dijo que los proyectiles de mortero rusos habían provocado que uno de sus reactores se apagara al activarse su sistema de protección de emergencia y habían dañado una línea de suministro de energía de reserva utilizada para las necesidades internas.

Uno de los reactores de la planta que no estaba operando fue conectado temporalmente a generadores diésel, señaló Energoatom.

Una vez dentro de la central, comentó Grossi, sus expertos pudieron recorrer todo el recinto, incluidas las salas de control, los sistemas de emergencia y los generadores diésel. Dijo que se reunió con el personal de la planta y con residentes del pueblo cercano, Energodar, quienes le pidieron que la agencia los ayude.

Informó que el equipo había recolectado información importante en su inspección inicial y que permanecerá allí para continuar su evaluación.

“Es obvio que la planta y la integridad física de la planta han sido violadas varias veces por casualidad, deliberadamente; no tenemos los elementos para evaluar eso”, señaló Grossi. “Y por eso estamos intentando poner en marcha ciertos mecanismos y la presencia, como he dicho, de nuestra gente allí”.

La planta de Zaporiyia ha estado ocupada por las fuerzas rusas pero gestionada por ingenieros ucranianos desde los primeros días de la guerra, que comenzó hace seis meses. Ucrania alega que Rusia está utilizando la central como escudo para lanzar ataques, mientras que Moscú acusa a Kiev de disparar imprudentemente sobre la zona.

Los combates en marzo provocaron un breve incendio en su complejo de entrenamiento y, en los últimos días la planta quedó brevemente fuera de servicio debido a los daños sufridos, lo que aumentó el temor a una fuga de radiación o a la fusión del reactor Las autoridades han comenzado a distribuir pastillas de yodo antirradiación a los residentes de la zona.

El canciller ruso Sergey Lavrov dijo que Moscú espera que el equipo actúe con “imparcialidad”.