Mientras el Congreso peruano rechazaba este viernes una reforma constitucional para el adelanto de elecciones generales, dos ministros del gobierno de la presidenta interina Dina Boluarte presentaron su renuncia en señal de rechazo a la represión ejercida por las fuerzas policial y militares contra los manifestantes y que ya han provocado la muerte de 20 personas.

La ministra de Educación, Patricia Correa anunció su dimisión por Twitter, señalando que “la muerte de connacionales no tiene justificación alguna. La violencia de Estado no puede ser desproporcionada y generadora de muerte”.

En tanto, el secretario de Estado en la cartera de Cultura, Jair Pérez Brañez, al presentar su renuncia en una carta dirigida a la mandataria Boluarte, señaló que “los lamentables sucesos acontecidos en el país, que tienen como saldo la irreparable pérdida de hermanos y hermanas, hacen insostenible mi permanencia en su Gobierno”.

En medio de esta crisis política que vive Perú, provocada por la destitución y detención del expresidente Pedro Castillo, las protestas no han cesado pese a que el gobierno de la presidenta Boluarte ha decretado el “estado de emergencia” nacional y entregó el control del orden público a las Fuerzas Armadas. A lo que se agrega que a última hora del jueves se ordenó un toque de queda nocturno en 15 provincias, buena parte en las regiones de mayor convulsión, en otro esfuerzo por aplacar los conflictos.

Los manifestantes piden el adelanto de elecciones, el cierre del Congreso, una asamblea constituyente, la liberación del exmandatario Castillo y la renuncia de Boluarte.

La justicia de Perú ordenó el jueves una prisión preventiva de 18 meses para el exgobernante, mientras es investigado por “rebelión y conspiración” tras intentar disolver el Congreso y reorganizar el Poder Judicial de forma ilegal.

Castillo, un profesor rural que ganó sorpresivamente las elecciones por estrecho margen con el apoyo de las regiones mas pobres del país, ha negado las acusaciones.