Economista, cientista político y académico norteamericano, Thomas J. Trebat es director del Columbia Global Centers en América Latina, con sede en Río de Janeiro. Llegó a Brasil en 2102, "al final de la fase buena", según sus propias palabras. Una expresión que usa para graficar lo que vendría después: las protestas de 2013, la estrecha elección presidencial de 2014 y la crisis que desembocó en el impeachment de Dilma Rousseff en 2016. Pero su relación con Brasil viene de antes. Durante los 80 jugó un rol clave en la negociación de la deuda externa del gigante sudamericano, además de la de México y Chile. En esta entrevista con La Tercera, Trebat expone su visión de Jair Bolsonaro, el favorito en la segunda vuelta presidencial que se disputa hoy en Brasil, y los desafíos que enfrentará el candidato ultraderechista si llega al Palacio del Planalto.

¿Cómo definiría usted las posturas que representan Bolsonaro y Haddad? ¿Cuánto ha pesado el fantasma de la crisis en Venezuela?

Por un lado, tenemos un candidato, Jair Bolsonaro, que dice echar de menos los tiempos de la dictadura en Brasil. Ha afirmado que los que se oponen a él o tienen que ponerse de acuerdo o, en caso contrario, se van del país o van a la cárcel. El hijo de Bolsonaro dijo que en el caso que les den las ganas pueden mandar a cerrar la Corte Suprema. O sea, Bolsonaro está hasta más allá de la extrema derecha en sus declaraciones. Haddad, en tanto, representa a la centroizquierda en Brasil, y el Partido de los Trabajadores (PT), cuyo fundador es Lula. El partido siempre ha defendido la no-intervención en los asuntos internos de Venezuela. Haddad ha mantenido esta posición de su partido. Por lo tanto, Haddad se ha convertido en un blanco para los opositores, alegando que, si fuera elegido, pondría a Brasil en el mismo camino de Venezuela, una visión que asusta bastante. Yo diría que la imagen de Venezuela en caos ha pesado mucho en estas elecciones.

A su juicio, ¿el candidato del PSL representa una alternativa legítima de cambio? ¿Tendrá opción real de lograr ese cambio si llega al poder?

Basado en todo lo que el candidato ha manifestado hasta el día de hoy, no puedo afirmar que él represente un camino muy claro hacia el futuro. Notoria ha sido la falta de claridad respecto de sus verdaderas intenciones. Puede ser que nos sorprenda una vez elegido, pero no veo por el momento la posibilidad de una renovación nacional.

¿Usted cree entonces que Bolsonaro deberá moderarse en caso de convertirse en Presidente?

Bolsonaro tiene mucho en común con Donald Trump. Ambos parecen apoyar la discriminación contra las minorías étnicas y raciales, emigrantes, contra la comunidad LGBT y, además, manifiestan intolerancia religiosa. No creo que la gran mayoría de la población brasileña comparte estas posiciones sociales. No sé si él se vaya a moderar una vez en el poder, pero eso sería el camino más lógico para un político normal.

¿Considera que el equipo económico, liderado por Paulo Guedes, da garantías de que los avances sociales logrados durante los gobiernos del PT no serán revertidos?

No sé. Veo el ascenso del grupo liderado por Paulo como la segunda venida de los Chicago Boys en Chile. No van a preocuparse mucho de los avances sociales. En primer lugar, desean cambiar profundamente la estructura económica de Brasil.

¿Qué influencia jugará Brasil en la región con un eventual gobierno de Bolsonaro?

Veo un poco complicadas las relaciones en la región. La prioridad económica, dice Bolsonaro, será con los países ricos. Dentro de esa visión, los vecinos del sur tal vez vayan a tener que esperar para llegar a acuerdos comerciales con Brasil. Al mismo tiempo, si Bolsonaro tiene éxito en impulsar la economía brasileña (hay fuertes señales de una reactivación económica por venir), por sí solo sería muy positivo para Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile. En términos políticos, veo la posibilidad de conflictos con México y seguramente con Venezuela.