En diciembre de 2017, el Ministerio de Educación ordenó el cierre de la Universidad Iberoamericana, la que en esa fecha enfrentaba una crisis financiera irremontable y la fuga de sus autoridades, entre ellas el propio rector. Pero a un año y medio del inicio del fin del plantel, el drama para los estudiantes todavía continúa.

Según Paz Gajardo, vocera de los alumnos, todavía no tienen campos clínicos para los jóvenes del área de la salud, lo que frena su desarrollo académico. "La crisis en la universidad partió cuando perdimos los campos clínicos y eso ahora continúa, muchos compañeros no han podido hacer sus pasantías ni internados. En Obstetricia, no nos han dado cupos y eso es responsabilidad del Mineduc y del Minsal", reclama.

El miércoles, los estudiantes protestaron en el Mineduc, donde afirmaron que se está incumpliendo el convenio que el Gobierno firmó con la U. de Santiago para reubicar a los alumnos. "Dijeron que nos darían cinco cupos en la Posta Central, pero somos muchos. ¿Vamos a poder terminar las carreras en 2021, cuando termine el convenio?", explica Gajardo, quien se reuniría el martes con las autoridades.

El jefe de la División de Educación Superior (Divesup) del ministerio, Juan Eduardo Vargas, reconoce el problema. Cuenta que de los 548 estudiantes que cursan carreras de la salud, hay 148 que necesitan campos clínicos, y que están trabajando junto a la U. de Santiago para resolver el tema.

"Somos conscientes de la escasez de campos clínicos que enfrentan algunas carreras de la salud, en especial la de Obstetricia. Al respecto, hemos trabajado intensamente con la universidad tutora y con el Ministerio de Salud para encontrar una pronta solución", afirma.

Sin embargo, afirma que el convenio de continuidad de estudios sí ha tenido avances, pues "hay 1.385 estudiantes que han podido continuar con sus carreras a partir de marzo de este año".

La clausura de la universidad está a cargo del administrador de cierre Jorge Rojas, nombrado por el Mineduc para esa labor. Pero los alumnos han enfrentado problemas, como la pérdida del año académico en 2018.