Durante la mañana de este martes, varios residentes de la comuna de Quintero denunciaron la presencia de un fuerte olor, descrito como "a gas". En el Colegio Santa Filomena, de hecho,  21 niños manifestaron síntomas de intoxicación. Cuatro de ellos fueron trasladados hasta el Hospital de Quintero.

"Alrededor de 30 alumnos jóvenes manifestaron síntomas anómalos, presuntamente asociados a una intoxicación o algo parecido, que consistieron en un malestar general, mareos, náuseas y vómitos. Cuatro de ellos fueron derivados al Hospital de Quintero. Tres fueron atendidos en carácter de emergencia, constatándose que estaban en una buena situación de salud (…), y fueron dados de alta y enviados a su domicilio", dijo el ministro de Salud, Jaime Mañalich.

Sin embargo, según explicó la seremi de Medio Ambiente, Victoria Gazmuri, "todas las estaciones de la red de monitoreo de las comunas de Quintero y Puchuncaví mostraron valores bajo la norma de SO2, no superando los 350 ug/m3. No se llegó a los niveles de alerta, pre-emergencia ni emergencia ambiental".

Asimismo, la autoridad aseguró que las estaciones de la red de monitoreo de ambas comunas "mostraron valores dentro de los habituales en hidrocarburos". Y destacó que funcionarios de la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) se encuentran en terreno fiscalizando a las empresas.

Según el presidente de la organización medioambiental Dunas de Ritoque, Andrés León, esta situación se produce pues "no hay instrumental para mediciones de los distintos contaminantes, y el Minsal no adopta el cierre de las empresas contaminantes. Prefiere dejar a los niños encerrados con unas máquinas de purificación de aire".

"La mayoría de los procesos productivos más peligrosos son antiguos y no tienen evaluación ambiental, lo cual debería ser fiscalizado por el Servicio de Salud", agregó León.

En relación a este punto, el Ministro Mañalich, señaló que "tenemos que reevaluar la calidad del monitoreo continuo. Es probable que, en este periodo, que es el de mayor riesgo, por la no circulación de corrientes de aire en la bahía, tengamos que montar por cuenta del Ministerio de Salud unidades de monitoreo, más allá de lo que está hoy día en terreno", señaló.

Protocolo de emergencias

Tras el episodio de la mañana, algunos establecimientos educacionales criticaron el protocolo de emergencias, que se activa al momento de enfrentar las emergencias y que exige el Ministerio de Educación.

La inspectora del colegio Santa Filomena, Claudia Valdebenito, explicó que, cuando sienten fuertes olores, a cloro o bencina, como sucedió este martes, "suspendemos la salida al patio y los niños se quedan en la sala, con los purificadores de aire, pero todos alegan. Las medidas que se han tomado no paran la contaminación".

Misma crítica enunció la inspectora del colegio Alonso de Quintero, María Antonieta Delgado. "Para que el purificador funcione las salas tendrían que estar completamente cerradas", dijo.

Esta mañana, contó, tres niños fueron retirados del establecimiento por sus padres. Sin embargo, Delgado afirmó que "muchos papás no los llevan al hospital, porque saben lo que ocurre allá: no saben ver qué realmente tienen los chicos".

Según la directora del Hospital, Daniela Siegmund, los cuatro jóvenes atendidos "presentaban cefalea, náuseas y mareos". Su ficha clínica indicó que sufrieron una "gastritis aguda, mareo y desvanecimiento". Como indicación, al término de la atención, se sugirió "reposo", "régimen liviano, con abundante líquido", paracetamol y domperidona.