El hallazgo de las ruinas de una iglesia franciscana en la ciudad de Penco, Región del Biobío, que data de 1600, abre la posibilidad de conocer parte de la antigua Concepción, aseguran antropólogos que participaron en el hallazgo.

Durante cuatro días, un grupo de expertos realizó excavaciones en el patio de una caja de compensación frente a la Plaza de Armas de Penco, donde casi un metro bajo tierra aparecieron cimientos de piedra y ladrillo que reafirman lo que buscaban: vestigios de la Iglesia San Francisco y su monasterio, en cuyas catacumbas se encontrarían los restos de los primeros gobernadores de Chile, como Francisco de Villagra y Alonso de Ribera.

Según el coordinador regional del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, Marco Sánchez, "el material encontrado es muy relevante, porque entrega información sobre los asentamientos hispánicos en la antigua capital del reino de Chile".

La ahora comuna de Penco antiguamente fue Concepción, que tras el terremoto de 1751 fue reubicada en el Valle de la Mocha, a orillas del río Biobío.

"Creemos que corresponde a una parte doméstica de la iglesia, porque encontramos evidencia de procesamiento de alimentos y áreas de quema de basura, loza mayólica y vidrio pintado a mano, que corresponde a una ocupación tentativa que pudiera ser del siglo XVl o XVlll. Todo esto nos ratifica que más allá de una iglesia y una estructura arquitectónica, estamos frente a un contexto que para nosotros en arqueología es lo más importante", sostuvo el docente.

Gracias a un mapa de 1712, elaborado por Amadeo Frézier, los puntos de interés se centran también donde antiguamente estaba el palacio del gobernador, lugar donde funcionó una farmacia y el terreno donde estaban la iglesia de los jesuitas y una universidad.

El trabajo, liderado por el arqueólogo y especialista en osteoarqueología Pedro Andrade, de la Universidad de Concepción, tuvo como base el informe elaborado por expertos de la U. Autónoma de México, quienes visitaron Penco en 2016 para buscar restos arqueológicos mediante la técnica de georradar, que arrojó anomalías en 140 puntos.