La ministra de Cultura, Claudia Barattini, acompañada por la presidenta Michelle Bachelet, entregaron el reconocimiento Tesoros Humanos Vivos 2014. En esta oportunidad, la distinción fue otorgada a tres personas y tres comunidades, valorando la protección de las manifestaciones del patrimonio cultural inmaterial, y que tienen una alta significación para sus comunidades y el país.

Entre los homenajeados están el  maestro luriri, Nemesio Moscoso, que hace 52 años es fabricante y reparador de la bandola aymara, de Pozo Almonte. Junto a el, Arturo de Jesús Lucero, reconocido por ser el único constructor y reparador de las "Ruedas de agua de Larmahue" en la región de O´Higgins. La tercera es Domitila Cuyul, de Quellón, Maestra de Paz, y como tal, responsable  de realizar ceremonias del pueblo Huilliche.

Entre los grupos están Ngütamchefe de Tirúa, formado por agentes de salud conocidos como componedores de huesos. Por primera vez, las autoridades premiaron un oficio de la medicina tradicional mapuche.

La Unión de Artesanas de Quinchamalí, en tanto,  dedicadas a la fabricación de una alfarería única en greda negra.

Finalmente, los Carpinteros de Ribera de Lanchas Chilotas, de la comuna de Hualaihué.

Esta distinción de la UNESCO es otorgada en Chile desde 2009 a través del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA).

Los reconocidos reciben un estímulo económico de $3.000.000 para cada cultor/a individual y $7.000.000 para cada comunidad o colectivo. Desde 2009 a la fecha se han reconocido 32 Tesoros Humanos Vivos a lo largo del país.