Entre el 24 y el 28 de este mes, los cientos de objetos que durante un año y ocho meses dieron vida al restorán La Jardín, ubicado en Bilbao con Avenida Italia, en Providencia, serán guardados en tres contenedores, que se irán a Lampa. Ahí esperarán hasta que los dueños -el artista inglés Tony Hornecker, el actor Cristóbal Muhr, el productor de cine Rodrigo Orellana y el ingeniero Andrés Rodríguez- encuentren un nuevo lugar que cumpla con sus expectativas para volver a reactivas ese espacio culinario.

Todo ese proceso será registrado. "Esto, más que una iniciativa gastronómica, es un proyecto artístico. Por eso la idea es hacer un documental ligado a la idea de una futura reapertura, que tenga que ver con la nostalgia, con el viaje de los materiales, con la doble y triple vida de los objetos", dice Muhr.

Los encargados de realizar esa tarea serán los documentalistas Paula Leonvendagar y Javier Correa. Hace dos semanas comenzaron a grabar, en la mañana y en la tarde, aprovechando la mejor luz. "La idea es hacer una historia urbana de este restorán que crea un mundo atractivo en espacios que estaban perdidos", dice ella. Y cuenta que registrarán con especial detalle el proceso de desarme del local y que seguirán la pista de lo que ocurra en el futuro.

El fotógrafo Cristóbal Palma es amigo de Orellana, vecino de Providencia y fue un asiduo asistente al restorán. "Existen pocas terrazas agradables y relajadas en Santiago y es notable lo que se logró ahí con tan pocos recursos", comenta. Por eso, aceptó inmediatamente cuando su amigo le propuso tomar fotografías de los últimos días del local. "La Jardín tiene tanta información que hay que hacer un registro lo más neutro y limpio posible", señala. Y cuenta que desde hoy comenzará a ir al lugar cuando empiece a bajar la luz natural y se mezcle con la artificial.

Originalmente, La Jardín iba a existir durante ocho meses, pero hoy la idea de sus dueños es volver a armarla. Sin embargo, la búsqueda de un lugar que cumpla con sus requisitos no ha dado frutos. "Buscamos un terreno amplio, que tenga potencial de transformarse, de tener áreas verdes, que pueda usar energía sustentable, pero un lugar así no es tan fácil de encontrar en el centro de la ciudad", explica Orellana.

Tanto la Municipalidad de Santiago como la de Providencia los ayudaron a buscar espacios deshabitados. "Pero la mayoría son casas y nosotros preferiríamos una ex compraventa de autos abandonada, por ejemplo, porque poner un restorán en una casa es algo que se hace comúnmente", detalla Muhr.

Hornecker, por su parte, vive en Londres, pero llega hoy para estar presente en el fin de la actual versión de La Jardín. Cuando el lugar quede vacío, sus dueños lo despedirán con una fiesta, a la que invitarán a los amigos y colaboradores del proyecto.