Hace más de cien millones de años, los paisajes del territorio chileno eran muy distintos a los actuales: estaban habitados por animales gigantes. De esos dinosaurios -extintos hace unos 66 millones de años- sus huellas y fósiles quedaron en las rocas, rescatados hoy por paleontólogos nacionales e internacionales.

El Museo Nacional de Historia Natural (MNHN) acaba de publicar un libro con el registro más completo de los vertebrados fósiles que han habitado Chile (Publicación Ocasional N° 63), disponible online por el aniversario del museo.

La publicación aparta uno de sus capítulos a los arcosaurios, el grupo más diverso de tetrápodos (o vertebrados terrestres con dos pares de extremidades) y que incluye a reptiles, cocodrilos y aves, además de los dinosaurios.

De acuerdo a la publicación -editada por David Rubilar, jefe de Paleontología del MNHN, Rodrigo Otero y Alexander Vargas, de la Red Paleontológica de la U. de Chile, y Michel Salaberry, investigador de la misma universidad-, la mayoría de los hallazgos de arcosaurios no avianos (excluyendo a las aves) se concentran en el norte del país y abarcan desde niveles de edad triásica (hasta 245 millones de años) al Neógeno (23 millones de años).

Lo más abundante es del Cretácico, desde hace unos 136 millones de años hasta unos 65 millones de años atrás, dice Alexander Vargas. “En esto parece seguir una tendencia mundial, ya que en general el Cretácico está mejor documentado que el Jurásico o el Triásico. La explicación más simple es que son rocas más recientes”, asegura.

David Rubilar indica que en el norte, donde predominan las zonas áridas, es donde encuentran mayor exposición y erosión de las rocas. “En buena parte del sur hay cobertura vegetacional, por lo tanto las rocas con fósiles quedan cubiertas y al no interactuar no queda expuesta la roca. Sin embargo, hay lugares en el sur, como Aysén y Magallanes, que se están transformando en un nuevo polo de investigación paleontológica en Chile, ahí encontramos yacimientos espectaculares, como el caso de los dinosaurios de Mallín Grande y los hadrosaurios e ictiosaurios cerca de las Torres del Paine (ver infografía)”, señala.

Los fósiles del chilesaurio (Chilesaurus diegosuarezi), por ejemplo, fueron encontrados en la Formación Toqui, al sur del lago General Carrera, en la Región de Aysén. La especie es única y llamó la atención de los científicos por su particular mezcla de características de tres grupos de dinosaurios. Es un pariente de los tiranosaurios, pero herbívoro.

Más al sur, en Cerro Guido, cerca de Torres del Paine, en la Región de Magallanes, fue encontrado uno de los yacimientos más importantes, con cientos de fósiles de hadrosaurios, especie cuadrúpeda, pero que también podía caminar como bípeda y que tenía un pico similar al de un pato, con más de dos mil dientes.

Además de terópodos y saurópodos (de cuello largo), se han encontrado restos que podrían pertenecer a  pterosaurios darwinópteros, arcosaurios  voladores de cuello y cola largos, representando una transición de los “ramforincoideos” más típicos del Jurásico (con cuello corto y cola larga) a los pterodáctilos del Cretácico (de cuello largo y cola corta), explica Vargas.

Según la publicación, se conocen restos óseos de pterosaurios en tres localidades de las regiones de Antofagasta y Atacama, y un reporte tentativo y preliminar proveniente del Cretácico Superior de Algarrobo. “Restos de un ‘gran pterosaurio’ fueron reportados para Quebrada Los Cóndores, en la Región de Atacama, sin embargo, este dato necesita ser confirmado ya que el material identificado como pterosaurios de Quebrada Los Cóndores, depositado en el MNHN, podría tratarse de icnofósiles (huellas fósiles)”, señalan.

Poca protección

Hoy, pocos yacimientos o lugares donde se han descubierto dinosaurios están protegidos del saqueo, por lo que los paleontólogos evitan señalar con exactitud los sitios. “La mejor forma de protegerlos es no dando a conocer su punto exacto. Se puede dar una referencia, pero no el lugar específico, porque hay casos como Bahía Inglesa (con ballenas de entre 5 y 12 millones de años) de donde provienen todos los dientes de tiburón que se comercializan en Chile”, dice Rubilar.

Pero hay otros lugares conocidos y protegidos como parques o monumentos, como Termas del Flaco, Región de O’Higgins, donde hay huellas de dinosaurio, y el monumento natural Pichasca, con fósiles de estos.

“Lo ideal es que la tendencia sea tomar fotografías, no que levanten los materiales fósiles. Si llegasen a descubrir algo nuevo, avisen al MNHN o al Consejo Nacional de Monumentos, porque mucha de la información valiosa se toma en el contexto sedimentario donde se encuentre. Una vez que levantas el fósil estás haciendo un daño tremendo al sacarlo de su contexto. Pierde la edad, la fauna asociada, saber cómo murió. Cuando no sabemos su procedencia estratigráfica no se puede publicar y se pierde para la ciencia”, enfatiza.