"No queremos que otros países y otros líderes se rían de nosotros nunca más", fue una de las frases que Donald Trump usó ayer para referirse a las razones que lo llevaron a decidir retirar a EE.UU. del Acuerdo de París, para bajar emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). A su juicio, el pacto fue injusto con su país, pues le impone cargas financieras "draconianas", mientras permite que otros países, como China e India, puedan seguir contaminando.

En su discurso dijo que mientras él debía hacer recortes, estos países, además de Europa, podrían construir muchas plantas de carbón. "Básicamente las transfiere fuera de EE.UU. y las envía a otros países", dijo. "El acuerdo es menos sobre el clima y la protección al medio ambiente y mucho más de países que obtendrían ventaja económica", argumentó.

Sin embargo, según muchos expertos, se equivoca. Si bien los países en desarrollo pueden seguir emitiendo contaminantes hasta un peak (determinado por cada uno), todos se comprometieron a realizar recortes. China, por ejemplo, pretende reducir hasta 60% sus emisiones hacia 2030. Para ello ya está invirtiendo más en energías renovables que en carbón, líderando la producción de energía solar.

"EE.UU. prometió bajar de 26% a 28% (respecto a 2005), no es el 100%, por lo que también seguiría contaminando. Todos siguen contaminando", dice la investigadora Pilar Moraga, del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia.

Agrega que hay que considerar que EE.UU. es uno de los contaminadores históricos, que se desarrolló emitiendo muchos GEI, que llevaron al mundo a la actual situación. "Se olvida que fue él quien generó el problema, China sólo hace unos años pasó a ser el mayor emisor", dice. "No puede indicar con el dedo a los que van a seguir contaminando", agrega Moraga.

"En realidad, como en otros temas, usa hechos alternativos en lugar de tomar la realidad y hacerle caso a la ciencia", dice Andrés Pirazzoli, experto en cambio climático y consultor de los Ministerios de Energía y Medio Ambiente.

Otra de las desventajas del acuerdo, según Trump, es la cantidad de empleos que se perderían: 2,7 millones para 2025. Pirazzoli asegura que no es real. "EE.UU. tiene cerca de 700 mil personas trabajando en el mercado de las energías renovables, contra 160 mil en la industria del carbón. Hoy esos números siguen bajando en la industria del carbón, por esta misma ola mundial de descarbonización", dice.

Sobre el Fondo Verde, creado para ayudar a las naciones en desarrollo a adaptarse y mitigar el cambio climático, Trump dijo que nadie sabe dónde va a parar ese dinero, lo que refuta Pirazzoli. "Esas platas, y lo sabe bien Chile, están muy reguladas".

Salida no es automática

Una de las afirmaciones de Trump es que desde ayer EE.UU. deja la implementación del Acuerdo de París, pero éste es un pacto vinculante y los países no pueden retirarse antes del 4 de noviembre 2019 (a tres años de su entrada en vigencia) y toma un año más hacer efectiva la salida, por lo que estará hacia el final de su mandato, transformándose en una decisión para el próximo presidente."Mientras no haya un documento de EE.UU. indicando que se retira, tenemos que tomar ésta como otra de sus declaraciones polémicas. No hay ningún efecto jurídico. Hay que poner paños fríos y esperar que la documentación oficial llegue, y creo que no llegará o muy al final de su gobierno", dice Pirazzoli.

Respecto a si la temperatura del planeta subirá tras la decisión de Trump, aún hay dudas. Si las emisiones de EE.UU. aumentan, la temperatura global podría subir hasta 0,2 ºC, pero en los últimos años, el país ha bajado sus emisiones.