Fue sindicado como el mayor robo de arte en los Países Bajos de la última década y ahora podría caer en otra categoría, la de "tragedia irreparable". Las siete obras maestras de Picasso, Monet y Matisse, entre otros, que fueron robadas en 2012 del Museo Kunsthal en Rotterdam, habrían sido quemadas, según la confesión de Olga Dogaru, madre de Radu Dogaru, uno de los seis imputados en el crimen.

La investigación está a cargo de la policía de Rumania, país de origen de los acusados, en conjunto con expertos del Museo Nacional de Historia de Rumania, quienes ya iniciaron el análisis de las cenizas del horno casero que se habría usado para incendiar los cuadros. Los fiscales "han encontrado fragmentos de pintura, restos de tela y clavos de cobre y acero", señaló el director del museo rumano, Ernest Oberlander-Tarnoveanu, aunque se negó a confirmar que se tratara de los restos de los cuadros. El resultado final podría demorar meses. "Destruir el arte universal es un crimen contra la humanidad", agregó.

Según el testimonio de la mujer, la banda en la que su hijo participaba no pudo vender las obras a la mafia rusa, debido a que eran fácilmente identificables, lo que provocó que quisieran desaparecerlas. Desde el principio ella habría ayudado, primero, enterrando las telas en el patio de una casa abandonada, luego, en el cementerio del pueblo de Caracliu, al este de Rumania, y finalmente, cuando vio que la policía los cercaba, habría decidido destruirlas con fuego. "Prendieron enseguida y se quemaron del todo", declaró Dogaru.

Avaluadas en US$ 130 millones, las obras fueron sustraídas en la madrugada del 16 de octubre de 2012, a través de un agujero hecho en una de las salidas de emergencia del museo. El robo demoró dos minutos.

El botín, parte de la colección privada del empresario industrial Willem Cordia, consistió en Cabeza de Arlequín (1971), de Picasso; La lectora en blanco y amarillo (1919), de Henri Matisse; El puente de Waterloo y El puente de Charing Cross, ambas de 1910, de Claude Monet; Mujer ante una ventana abierta, de Paul Gauguin (1888); Autorretrato (1889-1891), de Meyer de Haan, y Mujer con los ojos cerrados (2002), de Lucian Freud. En enero, la policía detuvo a los primeros tres sospechosos rumanos.

De momento, la justicia holandesa y las autoridades del museo Kunsthal prefieren no comentar el testimonio de Olga Dogaru, guardando, quizás, la esperanza de que la versión del incendio no sea más que una coartada.