Un dato curioso sobre el funcionamiento del Senado incluye el libro autobiográfico "Gabriel Valdés, sueños y memorias", que lanza hoy el ex canciller y diplomático.

Se trata de la razón de por qué la sesiones en la sala empiezan a las 16.00 y no justo después de almuerzo. Según relata Valdés en su obra la decisión se tomó a inicios de la transición, cuando él era presidente del Senado y el Congreso recién reanudaba sus funciones en Valparaíso.

"En la primera sesión planteé que las comisiones fueran en las mañanas, y en la tarde, a partir de las tres, se efectuaran las sesiones de sala plenaria", señala. "En ese momento, Jaime Guzmán (fallecido senador UDI) levantó la mano tímidamente y propuso que en lugar de iniciar la sesión a las tres, fuera a las cuatro de la tarde. Un senador le preguntó la razón de este atraso. Guzmán contestó: "Yo duermo siesta y me parece que sería bueno empezar más tarde". Sin pensarlo dos veces le dije: "Yo también duermo siesta y la propuesta me parece aceptable". Toqué la campanilla y, desde entonces, el Senado comienza a reunirse en plenario a las cuatro, porque a las dos se almuerza y después cada uno descansa y escribe".

En la actualidad -según se puede observar en los registros de sesiones de la página web del Senado-, las actividades en el hemiciclo recién comienzan pasadas las 16.15, luego de que suene durante 15 minutos el timbre que llama a los senadores para que ingresen a la sala.