Miles de manifestantes por la democracia salieron a las calles de Hong Kong el miércoles, algunos de ellos mofándose de las celebraciones del Día Nacional de China, en protestas que se extendieron a nuevas áreas de la ciudad y aumentaron la presión sobre el gobierno local alineado con Beijing.

Hubo pocos indicios de que el movimiento encabezado por los estudiantes fuera a debilitarse. Los manifestantes buscan ocupar sectores de la ciudad, incluyendo los que rodean el distrito financiero, por la decisión del Gobierno chino de limitar las alternativas de los votantes en las elecciones previstas para 2017.

Muchos temían que la policía usara la fuerza para disolver a los grupos

antes de la inauguración el miércoles de las celebraciones para conmemorar la fundación de la República Popular China en 1949 por parte del Partido Comunista, pero

esos temores no se concretaron.

La multitud consiguió paralizar grandes áreas del centro financiero asiático, pero no hubo reportes de enfrentamientos en la tarde del miércoles.

Durante el fin de semana, agentes anti disturbios usaron gases lacrimógenos, spray de pimienta y bastones para intentar controlar la protesta, pero desde entonces las tensiones han amainado entre ambos bandos.

Las protestas se extendieron a Tsim Sha Tsui, una de las zonas comerciales más populares de la ciudad.

Durante un acto, el jefe ejecutivo del territorio,

Leung Chun-ying,

designado por eijing, saludó a algunas personas que enarbolaban la bandera china.

"Esperamos que todos los sectores de la comunidad trabajen con el Gobierno de forma pacífica, legal, racional y pragmática (...), y que se de un gran paso en nuestro desarrollo constitucional", dijo Leung durante un discurso.

Oscar Lai, portavoz de un grupo de estudiantes dijo que "no estamos celebrando el aniversario número 65 de China. Con los actuales disturbios políticos en Hong Kong y la continua persecución de los activistas por los derechos humanos en China, creo que hoy no es un día para celebraciones sino un día de tristeza".

Las manifestaciones son las mayores en Hong Kong desde que China recobró su dominio sobre la ex colonia británica, en 1997. También representan uno de los mayores desafíos políticos para Beijing desde las represión de las protestas en la Plaza de Tiananmen, en 1989.

Beijing gobierna Hong Kong bajo la fórmula "un país, dos sistemas"

, que concede a la ex colonia británica cierta autonomía y libertades que no se disfrutan en China continental.