CAP anota US$300 millones en utilidades durante 2020 e ingresos crecen 68% por mayores ventas en negocio minero

En el segmento minero, los despachos de mineral alcanzaron los 16,5 millones de toneladas, subiendo 78,2% respecto de 2019, y las ventas aumentaron 133,1%, totalizando US$1.815,9 millones.




CAP reportó importantes ganancias en los resultados de su ejercicio 2020. En total la compañía logró US$300 millones en utilidades atribuibles a los controladores, lo que se compara con los US$104 millones en pérdidas que anotó en 2019.

En tanto, los ingresos de la empresa durante el año pasado alcanzaron los US$ 2.679 millones, reflejando un crecimiento de 68% respecto de los US$1.590 millones obtenidos en 2019.

En su análisis razonado, CAP afirmó que “los mejores resultados en 2020 se explican principalmente por los mayores ingresos por ventas en el negocio minero y por un menor incremento relativo en los respectivos costos operacionales”.

En detalle, el negocio minero de CAP continuó consolidando la recuperación productiva observada durante los primeros nueve meses de 2020, luego de que en diciembre de 2019 entrara en operación nuevamente el puerto Guacolda II. La reapertura del puerto permitió a CMP retomar niveles de producción y de despacho de mineral previos al accidente ocurrido en dicha instalación a fines de 2018.

De esta forma, durante 2020 los despachos de mineral alcanzaron los 16,5 millones de toneladas, 78,2% por sobre lo despachado en 2019, sumándose un incremento de 32,7% en el precio, lo que permitió incrementar las ventas del segmento en 133,1%, totalizando US$1.815,9 millones.

En tanto, CAP señaló que los resultados obtenidos en los otros segmentos están por sobre los obtenidos en 2019 para CAP Soluciones en Acero y CAP Infraestructura, mientras que fueron negativos en CAP Acero, pero con una reducción significativa de las pérdidas que pasaron de US$114,1 millones en 2019 a US$57 millones en 2020.

Respecto a la situación de CAP Acero, la empresa expresó que “los resultados se explican principalmente por la depresión económica evidenciada a niveles doméstico e internacional, como efecto de la pandemia de Covid-19, que presionó a la baja los precios del acero y la demanda por este producto desde los sectores de la construcción y minería, especialmente en los trimestres segundo y tercero, además de un escenario de altos costos de materia prima, en particular en el precio del hierro”.

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