Wareclouds: el Airbnb de la logística y de las ventas online

Nicolás Aramayo y Arturo Quiroz encontraron una oportunidad en las pequeñas y medianas empresas que se subían al carro del e-commerce. A prueba y error fueron subiendo peldaños hasta llegar a su servicio actual, que facilitan todo el proceso hasta el cliente final.Nacida en 2019, proyectan facturar US$ 1,1 millones en2021 y desembarcar luego en México y EE.UU.




Esta es la típica idea que al escucharla, surge la expresión: “¡Por qué no se me ocurrió a mí!”. El negocio es simple: Wareclouds es una startup que ayuda a medianas y pequeñas empresas a guardar y despachar sus productos que se venden online. La diferencia está en el cómo. Cualquier particular puede implementar su casa como una bodega o centro de distribución. Lo que hace esta aplicación es conectar a todos los puntos: comercio, sistema de despacho de última milla, bodegaje y cliente final.

Es una startup de la “generación estallido-pandemia”, ya que nació en septiembre de 2019. Con un crecimiento explosivo, el año pasado facturaron US$ 205.000, y para 2021 proyectan US$ 1.100.000.

Nicolás Aramayo, ingeniero civil industrial de la Universidad de Chile, y Arturo Quiroz, ingeniero comercial de la Universidad Adolfo Ibáñez, recuerdan los comienzos. “Trabajábamos en una consultora y hablábamos todo el día de posibles proyectos. Fue cuando nos dimos cuenta que cerca del 50% de las ventas online de los grandes retailers, como Falabella o Paris, se retiraban en las tiendas. Llegamos a la conclusión de que la razón era porque la última milla era ineficiente”, explica Aramayo.

Quiroz continúa: “Pero los pequeños y medianos e-commerce no tienen la infraestructura de los grandes retailers. Entonces, la idea era ofrecerles a ellos que sus clientes retiraran los artículos en oficinas”.

Lo que vino entonces es un verdadero caso de éxito de escalamiento. Crearon un grupo en WhatsApp con varios ecommerce para entusiasmarlos con el “punto de retiro”, en su oficina de Providencia. Concretaron con uno y luego con dos. Les gustaba el modelo, pero enviar el producto a la oficina de Aramayo y Quiroz aumentaba los costos y el precio final para el cliente. Fue cuando los ingenieros les ofrecieron también almacenar los productos. Llegaron más clientes y, gracias a un fondo semilla de Corfo ($ 25 millones) que se ganaron en febrero de 2020, arrendaron una oficina más grande y contrataron a una persona. Pero el “vuelito” duró pocas semanas. Llegó la cuarentena y Valentina -la nueva integrante del equipo- tuvo que quedarse en casa. “El negocio estaba dispuesto a morir”, dice Aramayo.

Cuando se levantaron un poco las restricciones por Covid volvieron a la oficina, pero al poco rato de nuevo cerraron. “¿Por qué mejor no te llevas los productos a tu casa y desde ahí los entregas? Nosotros hacemos los despachos”, le dijeron a Valentina.

Funcionó, pero al poco tiempo les dijo que ya no le cabían más productos en su casa. Todas las piezas estaban colapsadas. Sin embargo, tenía una amiga que podía ayudarla. Así, empezaron a aparecer varias casas que funcionaban como bodegas, con la ventaja de acercarse cada vez más al comprador. “Ahí sí que empezamos a generar harta tracción porque la última milla era más rápida y las bodegas estaban muy cerca de la demanda”, recuerda Quiroz.

En septiembre del año pasado lograron un segundo fondo de Corfo (otros $ 25 millones) para seguir creciendo y desarrollando más aún la aplicación. “De hecho, nos identificamos como una startup tecnológica que opera en el rubro de la logística”, indica Aramayo.

En esa misma fecha, la plataforma que tenían llamó la atención de dos académicos de Estados Unidos: Peter Fader (Universidad de Wharton) y Daniel McCarthy (Universidad de Emory). En una semana les ayudaron a levantar su primera ronda de inversión por US$ 100.000. Contrataron más gente y mejoraron la tecnología.

El modelo de negocios es una apología a la ganancia compartida. “La persona que está en la casa almacenando los productos gana un fijo por cada pedido (no en términos de porcentaje de la venta del producto). Quien hace el despacho también, así como nosotros. Obviamente también rentabiliza el e-commerce”, detalla Quiroz.

Hoy manejan más de 130 marcas y el mes pasado despacharon 16 mil pedidos, los cuales aumentan, en promedio, un 30% al mes. Los productos pueden ser de cualquier industria, pero con la condición de que no sean muy grandes o pesados. Y en cuanto a comida, ojalá preparada. “Hemos trabajado con algunas empresas más grandes como Viña Undurraga, pero estamos enfocados en emprendedores que pasaron des ser ‘micro’ a pequeñas o medianas empresas”, dice Aramayo.

En este momento tienen casi lista una nueva ronda de inversión por US$ 1 millón, con la finalidad de abrir en otras ciudades de Chile (ahora están en Santiago y Valparaíso) y dar el salto a México. Incluso, en un año más, la apuesta es pisar tierra estadounidense. “Así como Airbnb cambió la industria hotelera, nosotros queremos cambiar la industria de la logística. Nuestro modelo no existe en ningún otro lado y nunca se ha hecho”, concluye Nicolás Aramayo.

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