Comienza la cuenta regresiva para el término de inscripciones de los candidatos postulantes a convencionales para el 11 de enero. A estas alturas, los partidos e independientes no sólo están definiendo los últimos nombres y sus respectivos distritos, sino que además comienzan a desarrollar las primeras campañas de los candidatos oficiales.

Ante esto, ya comenzaron a salir a la luz varias campañas con diferentes fines. La mayoría de estas buscan su lugar en las redes sociales, donde además es más sencillo llegar a segmentos específicos y donde se pueden ver solicitudes de patrocinio en el caso de los independientes, definiciones de propuestas para la próxima Carta Magna, peticiones de firmas y espacios para que las personas puedan conocer con más detalles a los aspirantes a una silla en la Convención Constitucional.

Frente a la pronta definición de los candidatos ya se prevé un verano marcado por las campañas de los convencionales. Es por esto que expertos en el asunto ya predicen lo que puede ocurrir en los próximos meses.

Con respecto a eso, Marco Moreno, director de la Escuela de Gobierno y Comunicaciones UCEN, proyecta que las campañas serán definidas por “una fuerte discusión por hacer una discusión más ideológica respecto a lo que esté en juego en la próxima Constitución”. Bajo este mismo argumento cree que “vamos a ver que los candidatos van a tratar de un poco maquetar sus propuestas con algún tipo de discusión más ideológica que no creo que permee en lo que son hoy las demandas de los ciudadanos”.

Moreno agrega además que las primeras campañas que han salido a la luz son más bien de posicionamiento público, más que generar propuestas concretas en vista a la próxima convención.

En cuanto a Claudia Heiss, cientista política y académica del Instituto de Asuntos Públicos (INAP) de la Universidad de Chile, considera que las campañas deberían tener dos elementos centrales: “Primero, una propuesta sobre lo que se va a defender en la Convención Constitucional, o sea un proyecto de Constitución, una idea de los elementos más importantes que el candidato o candidata va a ir a defender a la Convención (...). Y en segundo lugar, creo que las campañas deberían incluir un compromiso de las candidatas y los candidatos con respecto del trabajo de la Convención con respecto a la transparencia, apertura, de la rendición de cuentas de los convencionales.”

Asimismo, la académica cree importante que “las campañas sean sustantivas, que no sean en función de quién es la candidata o candidato, sino de lo que va a ir a hacer en la convención, o sea de lo que piensa del proyecto de convención que se va a ir a defender, y respecto a cómo debe funcionar la convención durante su año de trabajo y cómo se van a recoger las opiniones ciudadanas”.

De igual forma, Andrés Scherman, director del Magíster de Comunicaciones de la Universidad Diego Portales, cree que al ser una campaña distinta a las otras por lo ocurrido en el estallido social, las restricciones físicas de la actual pandemia y el mayor interés por parte de la población joven, no debiese ser similar a las campañas pasadas de diputados y senadores.

“En una campaña corta. Es una campaña en que muchos candidatos necesitan que los conozca la gente, necesita mostrar una agenda programática que debería ser breve, concentrada en tres o cuatro puntos, porque nadie va a votar por un programa completo por una Constitución, pero sí con los puntos que consideren más relevantes”, afirma.

La fuerza de las campañas digitales

Al igual que la campaña por el apruebo o rechazo del pasado plebiscito, esta también se verán marcada por las restricciones territoriales que implica la pandemia, por lo que las plataformas digitales serán clave para su desarrollo.

“En una elección constituyente, donde la franja electoral les va a dar super poco espacio, sobretodo a los candidatos independientes que van a ser numerosos por lo que estamos viendo”, contó Scherman, quien apuesta por el fortalecimiento de las campañas digitales para lograr un mayor posicionamiento entre los diferentes tipos de públicos.

Para ejemplificar lo anterior, menciona las elecciones entre Hillary Clinton y Donald Trump en 2016, donde considera que el mandatario consiguió mayor posicionamiento online debido a que el contenido en sus redes sociales era distinto al que las personas podían encontrar en su página web: “Lograba, con la misma cantidad de posteo, mucho mayor impacto, comentarios, reacciones, porque incluía testimonio público general (...) él no era el vocero de sí mismo”, dijo.

El experto en Marketing Político Digital, Pablo Matamoros, explica que uno de los cambios que debería tener la campaña constitucional es comenzar a aterrizar los proyectos. “Si bajamos la información, y si además no se hacen campañas populistas, (...) si entendemos un poco, si educamos, yo creo que puede ser una campaña participativa, correcta y concreta.”

En cuanto a las complicaciones que podría tener el desarrollo de esta campañas, la principal sería la amplia oferta electoral. “No hay que olvidar que también tenemos campañas de gobernadores, municipales, presidenciales. La cantidad de actos electorales que vienen son relevantes, entonces hay que determinar en qué compito. Es bien difícil esa diferenciación”.

Según Matamoros, los dos grandes desafíos de la campaña serían “la diferenciación del gasto electoral: por qué yo soy candidato a constituyente y no a senador o diputado, cómo diferenciar el mensaje, cómo hacer el mensaje segmentado y específico para distintas audiencias”; y el “poder traspasar los mensajes que hablen a la Carta Magna, pero con contenido aterrizado a la ciudadanía”.

Respecto a cómo deberían ser hoy las campañas, el experto cree que “deberían ser a la antigua”. De puerta a puerta, “de zoom a zoom”, dijo.