Sin alma y sin entrenador

El equipo universitario fue humillado por Cruzeiro y puso en grave riesgo su continuidad en el torneo continental. La goleada condenó a Hoyos. Los azules marcan varios hitos negativos en la historia del fútbol chileno. Nunca hubo respuestas, menos todavía después de las expulsiones de Vilches y Echeverría.


Cual boxeador que es llamado a última hora para completar una velada, Universidad de Chile se presentó en el Mineirao con la guardia baja, como si jamás se hubiese preparado para dar una lucha clave para su futuro en la Copa Libertadores. Para colmo, con la mandíbula frágil, para caer desplomado al mínimo contacto. Así, en un combate desigual, el equipo de Hoyos, quien no estuvo en la esquina de sus pupilos, cayó en el primer round, antes de los 10 minutos, para sólo levantarse y cumplir el trámite. Nada más. De fútbol, cero. De reacción, nula. De ganas de pelear, ni hablar. Sólo poner la mejilla para recibir una paliza sin precedentes en este torneo para cualquier equipo chileno.

La U cayó inapelablemente frente a Cruzeiro, pero lo que es peor, dejó la sensación de que su cabeza está en otro lado. Y no precisamente porque el técnico estuvo sentado en su habitación del hotel y no en el banquillo. Simplemente porque perdió la confianza en sí misma después del Superclásico. Como un fantasma, no existió en el Mineirao. Fue una escuadra con cero vergüenza.

La U resultó ser un alma pena, al borde del colapso emocional. Las lágrimas de Lorenzo Reyes tras el séptimo gol de Cruzeiro es el más fiel reflejo del drama. Aunque no todos tuvieron la misma vergüenza deportiva, prefiriendo abandonar el barco en plena tempestad. Así, el equipo sufre sin una hoja de ruta dentro de la cancha, simplemente entregado a alguna individualidad, que en este escenario no asoma por ningún lado.

Un síntoma de la crisis del cuadro azul: los mejorcitos en el Mineirao fueron los jóvenes (Soteldo, Araos). Los llamados referentes o experimentados, deambularon en su mayoría sobre la cancha, cabeza gacha, entregados al destino. Cuando la lógica indicaba que ellos debían mostrar el camino.

Pero en este equipo hace rato que los mayores dejaron de hacer la fuerza. Salvo honrosas excepciones, como Lorenzo Reyes y en menor medida Pizarro. Pero en el global, vienen sumando deudas por montones. Johnny Herrera, por ejemplo, estuvo flojo en el primer gol, obra de Thiago Neves con un tiro libre, y se lo vio dubitativo en el segundo, quedando a medio camino ante la entrada de Sassa. Gonzalo Jara, quien reaparecía, fue el primero en anunciar el concierto de errores de los azules. El defensor jamás logró sacarse de la cabeza el error que originó la apertura de la cuenta y a partir de ahí vivió un calvario dentro de la cancha. Al punto que su hundimiento terminó contagiando a varios, que sólo querían tomar el avión de vuelta a Santiago cuanto antes.

Pero el más claro ejemplo del sufrimiento sicológico lo padeció Christian Vilches, que hizo todo lo posible por dejar su huella en el partido. No contento con hacer un penal evitable, tirándose al piso fuera de todo tiempo y distancia en el área para frenar a un rival, salió expulsado antes del descanso sencillamente por falta de velocidad y de autocontrol.

Entonces, con un equipo regalado en defensa, con poco espíritu de lucha en el mediocampo y sin ideas para hacer daño en ataque, era lógico que la debacle se tradujera en el marcador. Y los goles del local no se hicieron esperar, como una repetición de la película de terror que vivió el cuadro azul hace apenas cuatro días en Quillota. Un detalle: de nada sirvió guardar titulares para este compromiso. Hoyos, a quien ya no le queda crédito en la dirigencia y sólo suma votos en contra dentro del camarín, pagó doblemente cara la irresponsabilidad de tamaña decisión. A la postre, hizo todos los méritos para cerrar la puerta por fuera del CDA, acumulando errores propios y poca colaboración de sus referentes, que le soltaron la mano.

El 7-0 final, vergonzoso desde todo punto de vista, que iguala a la peor derrota internacional en la historia de la U y se transforma en la más bochornosa de un cuadro chileno en la Libertadores, termina condenando a Hoyos. Porque si ya lo del domingo fue humillante, lo ocurrido en el Mineirao no tiene justificación. Definitivamente, su ciclo estaba agotado incluso antes de lo ocurrido en Brasil. Sin doble lectura. En Belo Horizonte, se escribió su epitafio. Universidad de Chile piensa en otro técnico.

 

Cruzeiro: Fabio 5; Edilson 5 (70’, Romero 3), Dedé 5, Leo 5, Egidio 6; Rafinha 6, Henrique 5 (53’, Cabral 4) , L. Silva 5, M. De Arrascaeta 6; T. Neves 5, Sassa 5 (76’, Sobis 4) . DT: M. Menezes 5.
U. de Chile: J. Herrera 2; C Vilches 1, R. Echeverría 1, G. Jara 1; M. Rodríguez 2, D. Pizarro 2 (59’, Contreras 4), L. Reyes 4, J. Beausejour 4; A. Araos 5; Y. Soteldo 4 (65’, Caroca 3), M. Pinilla 3 (46’, Guerra 3) . DT: G. Flores 1 (suspendido Hoyos).
Goles: 1-0, 10’, Thiago Neves clave un tiro libre que deja parado a Herrera; 2-0 , 16’, Rafinha cabecea en área chica con el arco descubierto tras un remate de Sassa; 3-0, 44’. Sassa de penal deja sin reacción a Herrera; 4-0, 54’, De Arrascaeta recibe solo en el área y con un cachetazo bate a Herrera; 5-0, 63’, Sassa empalma un centro desde la izquierda sin marca en el área; 6-0, 76’, Thiago Neves aprovecha un pivoteo y sin marca anota en área chica; 7-0, 81’, Sobis anticipa a Herrera y con la punta del botín remata sin mayor resistencia..
Árbitro: R. Zambrano (ECU) 4. Amonestó a Henrique (C), Echeverría, Vilches (U). A los 45’, expulsó a Vilches por doble amarilla tras agarrar a un rival y, a los 48′ a Echeverría, por la misma razón.
Estadio: Mineirao de Belo Horizonte. Asistieron 34.147 personas.

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