El estallido social y la pandemia de Covid-19 golpearon fuertemente al fútbol chileno. Sin embargo, pese a las millonarias pérdidas y a las grandes dificultades que han provocado ambos sucesos, casi todos los clubes nacionales lograron cumplir con el fair play financiero, durante el período comprendido entre 2018 y 2020.

Así lo establece el último informe de la Unidad de Control Financiero (UCF) de la ANFP, al que tuvo acceso La Tercera. El documento, de 10 páginas, fue presentado en el último Consejo de Presidentes, el pasado 12 de agosto.

Los principios de esta normativa señalan que ninguna institución puede gastar más del 70% de sus ingresos en remuneraciones del primer equipo (sueldos, comisiones, derechos de imagen, etc.). Tampoco puede sufrir pérdidas que excedan el 15% de sus ingresos. Si bien hubo elencos que tuvieron algunos problemas, al final consiguieron solucionarlos.

Por ejemplo, La Serena fue el único equipo de Primera División que superó el límite de gasto entre las temporadas 2018 y 2020. Los papayeros se pasaron en $ 193 millones, un 11,4% del tope permitido, por lo que tuvieron que buscar la manera de aumentar sus ingresos.

La fórmula elegida fue el aumento de capital. Según consta en el informe, la escuadra granate corrigió su exceso con dos inyecciones de recursos: primero, de $ 800 millones, en 2019; luego, de $ 570 millones, en 2020. Así, pudo cumplir con el 70% fatal que establece el reglamento.

Justamente, debido a situaciones como estas, la medición del fair play financiero se hace cada tres años. Este margen les permite a los clubes reencaminarse, en caso de ser necesario, como ocurrió con los serenenses.

Otros equipos estuvieron al filo, como por ejemplo Curicó Unido (69,9%), Santiago Wanderers (69,5), Deportes Iquique (68,7), Universidad de Concepción (66,1) y Cobresal (65,9).

De los tres grandes, el tricampeón Universidad Católica fue el que menos gastó porcentualmente (56,5%), en comparación con Colo Colo (58,9) y Universidad de Chile (63,7). Pese a eso, los cruzados consiguieron los tres Torneos Nacionales que se disputaron durante este período, además de dos Supercopas.

Por otra parte, Coquimbo Unido (46,1%), Deportes Antofagasta (46,3) y Palestino (48%) fueron los que mostraron el índice más bajo de gasto, mientras que el promedio de la división de honor fue de 59,8.

En la Primera B, el que tuvo problemas fue Deportes Melipilla. Los Potros superaron la línea en un 5,3%, razón por la cual fueron denunciados. A diferencia de lo que hizo La Serena, el cuadro que preside Leonardo Zúñiga no alcanzó a corregir el exceso.

“Deportes Melipilla fue denunciado el año pasado por esta situación. Al igual que La Serena, ellos iban a hacer un aumento de capital, pero finalmente eso no ocurrió. Ahora todo está en manos de la Primera Sala del Tribunal de Disciplina. ¿A qué se exponen? A la prohibición absoluta de inscribir nuevos jugadores, tal como lo establecen las sanciones contenidas en el artículo 71 numeral 3 del Reglamento de la ANFP”, sostiene Diego Karmy, gerente de desarrollo y nuevos proyectos de Quilín, área que controla el fair play financiero, en conjunto con la empresa Deloitte.

Deportes Santa Cruz, que aún no cumple las tres temporadas para efecto de cálculo, es el segundo porcentaje más alto de la categoría, con un 67,3, seguido de Deportes Puerto Montt (65,4) y Cobreloa (64,9).

Mientras que Unión San Felipe, que perdió la última liguilla de ascenso, precisamente, ante Melipilla, presenta el índice más bajo, con un 45,1% de sus ingresos gastados en el primer equipo. El promedio de gasto de la B fue de 55,9.

La U y Wanderers, los que más perdieron

En cuanto a las pérdidas, las que no pueden superar el 15% del dinero que entra a los clubes, ni en Primera ni en la B se incumplió esta norma.

Sin embargo, si se consideran ambas categorías, las únicas instituciones que presentaron números rojos fueron Universidad de Chile y Santiago Wanderers.

Los caturros tuvieron el peor registro, con un -4,4%, seguidos de los azules, que sufrieron pérdidas equivalentes al -3,3% de los ingresos que obtuvieron entre 2018 y 2020.

De los grandes, el de mejor comportamiento financiero fue Universidad Católica, que logró ganancias por un 8,9%, mientras que el Cacique apenas logró el 2%.

Elencos como Antofagasta (44,1), Coquimbo Unido (37,7%), Palestino (28,9), Universidad de Concepción (25,2) y Huachipato (24,1) también lucieron buenos números. El promedio de la categoría fue de 14,4%.

Mientras que, en la B, los que tuvieron mayor porcentaje de ganancias fueron Magallanes (48,5) y Rangers (47,5). Los de menor ingresos fueron Barnechea (0,2) y Deportes Santa Cruz (6,1).

“Los números que presentan ambas categorías son muy buenos, tanto en límite de gasto como en el ítem de pérdidas, sobre todo, considerando el complejo 2020, donde prácticamente no hubo ingreso por ticketing, agrega Karmy,

De hecho, según el informe, hubo una disminución del 261% en la venta de entradas de los clubes chilenos, el año pasado. Esto resulta evidente, debido a que la pandemia obligó a jugar con estadios vacíos casi todo el campeonato.

Así, en la temporada anterior, se recaudaron $ 4.463.759.000 por concepto de ticketing, muy por debajo de los $ 16.092.031.000 que ingresaron en 2019, año en que los campeonatos no se completaron producto del estallido social.

Para evitar que los clubes incumplieran el fair play financiero, debido a la drástica disminución de los ingresos y a la anormalidad en la que se desarrollaron las competencias, se incorporó el artículo 7 transitorio al Reglamento. “Esto permitió que la Unidad de Control Financiero pudiera considerar las cifras de 2019 en vez de las de 2020, a menos que estas últimas fueran superiores, para efecto del cálculo de gasto y de pérdidas”, explica Karmy.

La UCF considera siempre las últimas tres temporadas. Esto quiere decir que, para el informe del próximo año, considerarán los indicadores de los años 2019, 2020 y 2021.

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