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Mariana, Sichel y Correa Sutil: Las cuentas alegres de La Moneda en su coqueteo con la DC

Mientras en La Moneda hay quienes dicen que detrás de los nombramientos "no hay algo orquestado", otros enfatizan que la relación con el grupo desencantado de la DC se ha cultivado hace tiempo, y que ayuda a concretar la idea de "unidad nacional" que ha esgrimido el Presidente.


Corría julio del 2017, la primaria presidencial de Chile Vamos se había ganado con un resultado sorpresivo, y en la directiva del entonces comando de Sebastián Piñera ya tenían claros los tiros. El jefe de la campaña, ahora ministro del Interior, Andrés Chadwick, tenía en su mente un diseño político nítido: incluir en un paraguas -junto a la UDI, RN y Evópoli- a figuras que mostraran mayor transversalidad. Y dos eran los nombres que circulaban por su cabeza: Mariana Aylwin y Sebastián Sichel. Mientras la primera militaba en la DC, el segundo lo hacía en Ciudadanos.

Los meses pasaron. Piñera ganó la elección por un amplio margen en diciembre, en marzo se instaló en La Moneda y, junto con eso, comenzó la convocatoria a políticos y expertos de distintos partidos a las comisiones de trabajo planteadas por el Presidente. También vino el necesario nombramiento de cargos en diversas reparticiones del Estado. Hoy, a tres meses de instalado el Gobierno, se podría decir que el diseño se cumplió: Sichel es vicepresidente de la Corfo y la exministra de Educación lidera, desde ayer, la comisión “Todos al aula”. Un plan que pretende liberar a los profesores de la burocracia para que se enfoquen en la sala de clases.

Estos no son los únicos gestos de La Moneda hacia quienes estuvieron en Ciudadanos y en “Progresismo con Progreso”, el ala de la DC que encabezaba Aylwin y que en su mayoría rompió con esa tienda luego de que Carolina Gpic perdiera la elección presidencial. De ambos grupos, además, se obtuvieron sonoros respaldos para la segunda vuelta, como fue el caso de Juan José Santa Cruz y Sichel, por el lado de Ciudadanos, y de Eduardo Aninat, por el lado de la DC.

“El diseño del Gobierno no es tomar nombres en paquete e incluir a un partido con su historia y problemas, sino tomar liderazgos, es algo personal que se trata de levantar referentes”, dice uno de ellos.

Para algunos, una primera señal fue el nombramiento de Alejandra Pérez como ministra de Cultura. Aunque nunca fue militante de la DC, su círculo laboral y de amistades tenía mucho de ese mundo: siempre trabajó con el exministro René Cortázar, y entre sus mejores amigas se cuenta a la misma Mariana Aylwin. Una segunda señal fue la frustrada designación de Pablo Piñera. Aún cuando es el hermano del Mandatario, toda su vida militó en la DC y dirige Cieplan, un centro de estudios integrado por economistas asociados a ese partido, como José Pablo Arellano y el propio Cortázar.

La semana pasada, en una riesgosa maniobra, el Gobierno designó a Jorge Correa Sutil y Jorge Burgos, exdiputado y expresidente de la DC, como abogados defensores del ministro de Salud, Emilio Santelices, ante la acusación constitucional que presentó un grupo de opositores. Lo de Burgos -una movida que se fraguó entre la Segpres y el segundo Piso, aprovechando la división que había en la DC respecto del libelo- no prosperó. Y ayer se conoció la incorporación de la exministra Aylwin, algo que ella misma zanjó con el titular de Educación, Gerardo Varela, el 30 de abril, en una reunión que los dos sostuvieron en el Mineduc.

Las cuentas alegres

Mientras en La Moneda hay quienes dicen que detrás de los nombramientos “no hay algo orquestado, ni una línea de acción”, otros enfatizan que la relación con el grupo desencantado de la DC es algo que se ha cultivado hace tiempo -para no repetir el sinsabor de Jaime Ravinet en el primer gobierno de Piñera-, y que ayuda a concretar la idea de “unidad nacional” que tanto ha esgrimido el Presidente desde su campaña.

Desde la Fundación Avanza Chile, tanto Chadwick como Cecilia Pérez mantuvieron vínculos con el ala de la DC más desencantada con el gobierno de Michelle Bachelet. Chadwick compartía oficina y la dirección del Centro de Derecho Público y Sociedad de la Universidad San Sebastián con Sichel, mantiene una amistad con Juan José Santa Cruz, y siempre tuvo línea abierta con Jorge Burgos. Piñera, por su parte, tiene un vínculo histórico con los Aylwin, por la amistad que unía a su padre, José Piñera, con Patricio Aylwin. El fallecido expresidente es, además, un referente político e histórico para el Mandatario, por lo que en el Ejecutivo no sorprende que se haya buscado que su hija colaborara con el gobierno.

Un cercano a la exministra señala que, incluso, ambos se habrían reunido en febrero: ahí, ella se habría negado a una oferta formal de tomar un cargo de la primera línea, pero habría manifestado su disponibilidad para colaborar. La comisión que encabeza desde ayer, señala la misma persona y lo refrendan en La Moneda, era una oportunidad “perfecta” pues se trata de una instancia más técnica que política.

Aún cuando Aylwin, Sichel, Burgos, Correa Sutil o “Polo” Piñera no representan un electorado y, en algunos casos, no gozan de los mejores puentes con la DC, en Palacio aplauden su incorporación por dos razones. La primera, porque “reafirma la línea de los acuerdos, se hace carne esa mirada más transversal, de buscar diálogo y acuerdos”. La segunda, porque “complica la rearticulación de la oposición, porque reduce la línea de la Nueva Mayoría a una de izquierda, y se sigue profundizando una fuga por el centro que no pueden negar”.

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