Alejandro Castro: ¿El verdadero poder en las sombras tras la salida de Raúl?

Raúl Castro y Alejandro Castro Espín.

El único hijo varón del expresidente es visto como “el hombre más poderoso de Cuba luego de su papá”. A cargo de los servicios de inteligencia, también habría jugado un rol clave en el deshielo con Washington.


Para el periodista franco-sueco Axel Gylden, coautor del libro La vida oculta de Fidel Castro (2014), “los Castro continúan en el poder a través la figura de Alejandro Castro Espín”, según dijo el corresponsal del semanario francés L’Express a La Tercera. Y es que el único hijo varón del ahora ex mandatario Raúl Castro desempeñaba un rol clave como presidente de la Comisión de Defensa de Seguridad Nacional, el órgano que acapara todos los servicios de inteligencia y que habría sido reestructurado en los últimos meses.

Nacido en La Habana, el 29 de julio de 1965, Castro Espín tenía a su cargo los servicios de inteligencia y contrainteligencia del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior (Minint) de Cuba, “ministerios que son los dos pilares del régimen”, señala Gylden. De hecho, desde hace un lustro es considerado como el verdadero jefe del Minint, aunque no sea el titular de la cartera, destaca el portal 14ymedio. “Es visto como un hombre de línea dura y ‘continuista’ de la política aplicada por su padre”, agrega el medio fundado por la activista Yoani Sánchez.

Incluso, en un artículo publicado en Diario de Cuba, el veterano periodista cubano Roberto Álvarez Quiñones va más allá, al asegurar que como coordinador de los servicios de contrainteligencia e inteligencia, Castro Espín “es el Fouché cubano, el hombre más temido por la nomenklatura cívico-militar”. “Este coronel de 52 años es hoy, de hecho, el hombre más poderoso de Cuba luego de su papá”, comenta.

Formado profesionalmente en Cuba y la Unión Soviética, Castro Espín integró el contingente militar cubano en Angola, en apoyo del gobierno de Agostinho Neto. Aunque no estuvo en la primera línea de combate, perdió un ojo en un accidente, ganándose así el apodo de “El tuerto” entre los disidentes. Valiéndose de su vínculo con Moscú, Raúl Castro entregó a Alejandro la delicada misión de la “reconquista de la alianza con Rusia”, escribió el historiador cubano Álvaro Alba en el portal Martí Noticias. “Para una misión tan delicada como la cooperación en temas de seguridad y defensa, el general solo confió en su único hijo”, sostiene Alba, quien destaca que Castro Espín “por cuatro años consecutivos” visitó Rusia con este objetivo.

“En cada viaje, el anfitrión habitual de Alejandro es el Secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, Nikolai Patrushev, un general de Ejército que trabajó en 1974 con Vladimir Putin en el KGB y lo sustituyó en 1999 como jefe del Servicio Federal de Seguridad (FSB) de Rusia, cargo en el que estuvo hasta el 2008, cuando finalizó el segundo mandato de Putin”, detalla Alba.

Pese a su cercanía con Moscú, Castro Espín también habría sido clave en el deshielo con Estados Unidos. Según el Diario Las Américas, que cita a varias fuentes del oficialismo en la isla, Alejandro llevó la voz cantante junto a su padre en las negociaciones secretas durante año y medio con Washington. Encomendado por Raúl, negoció con un equipo estadounidense conformado por el asesor adjunto de seguridad del Presidente Obama, Ben Rhodes, y el director para el Hemisferio Occidental del Consejo Nacional de Seguridad, Ricardo Zúñiga.

Por todos estos pergaminos, Castro Espín era señalado por numerosos analistas y opositores como un posible sucesor de su padre. Sin embargo, para ocupar ese cargo es necesario ser parlamentario, y él no fue incluido en la lista de los candidatos a la Asamblea Nacional.

Pero Alejandro, según Álvarez Quiñones, “no necesita, como algunos creen, ser presidente del Consejo de Estado, ni miembro del Buró Político del Partido Comunista, ni tener grado de general”. “Con su padre vivo, tiene más que eso como hijo consentido y su mano derecha. Y como miembro clave de la todopoderosa Junta Militar que manda en Cuba, a la que no pertenece, por cierto, Miguel Díaz-Canel”, agrega. “En Cuba manda Raúl, luego Alejandro y a continuación todo lo demás”, enfatiza el periodista Juan Juan Almeida, hijo del comandante de la revolución Juan Almeida Bosque, citado por el diario español ABC.

Respecto al papel que Castro Espín debería tener en el gobierno de Díaz-Canel, Carlos Malamud, investigador principal para América Latina del Real Instituto Elcano, es categórico: “En principio, ninguno, salvo que el nuevo Presidente le encomiende una misión peculiar”, dice a La Tercera. Con todo, el analista manifiesta sus aprehensiones. “Me temo que no será así y que debido al nepotismo existente continúe en su cargo de poder y responsabilidad”, afirma.

Incluso, Álvarez Quiñones cree que Raúl Castro “quiere que su hijo lo sustituya, pero no como Presidente, (…) sino como primer secretario del Partido Comunista de Cuba en 2021, que es el cargo que constitucionalmente confiere la condición de dictador”.

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