Amabilidad incómoda y miradas reiteradas: situaciones bajo sospecha

Alumnas se tomaron la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile. Foto. Agenciauno

Situaciones como las mencionadas figuran en algunos protocolos de acoso sexual que poseen las universidades y que serán revisados por el Mineduc.

De acuerdo a un catastro realizado por La Tercera hace dos semanas, de 38 universidades consultadas había 28 que contaban con protocolos para enfrentar casos de acoso y abuso sexual. Sin embargo, a medida que avanza la discusión sobre esta materia ha quedado en evidencia que en la mayoría de los planteles estos documentos son insuficientes. Es por eso que este martes el Ministerio de Educación envió un oficio a todos los plantes de educación superior del país para que informen sobre “sus protocolos, manuales y/o procedimientos, destinados a enfrentar y hacer efectivas las responsabilidades ante actos atentatorios a la dignidad de los integrantes de la comunidad educativa, como el acoso sexual, acoso laboral y la discriminación arbitraria”.

A juicio de Antonia Santos, académica de la Unap y coordinadora de la Comisión de Igualdad de Género de la Ues regionales del Cruch, “no hay un mismo criterio a la hora de establecer el contenido que tienen que tener los protocolos y se ha constatado que no hacen un análisis preciso de la violencia de género, hay protocolos que solo están dirigidos para los estudiantes, pero no consideran sanción para un académico que ejerce violencia”.

Al revisar los protocolos de las universidades se constata que hay algunos que no describen mayormente las sanciones o las situaciones que podrían ser consideradas como acoso o abuso. Pero hay planteles que están más avanzados. Es el caso de la U. de Valparaíso, en cuyos reglamentos se define claramente por ejemplo el hostigamiento por atención sexual indeseada: “Otorgar a una persona una especial atención o amabilidad que le resulta incómoda al percibir un interés sexual que no desea corresponder; dirigirle reiteradamente miradas que le incomodan; u otras similares”.

El rector de la U. de Valparaíso y vicepresidente del Cruch, Aldo Valle, explicó que “hicimos un proceso muy acabado para elaborar el protocolo de la universidad y trabajamos durante un año en esto. La participación es muy importante, si no se elabora escuchando a estudiantes, funcionarios, académicos en un espacio de confianza no se logra captar la carga emocional que hay en este tipo de conflictos”.

En la U. de Santiago también hay definiciones respecto de la violencia sexual y de género: “Acercamientos corporales u otras conductas físicas de naturaleza sexual, o de género, indeseadas y ofensivas para quien los reciba…”.

En el mundo

¿Cómo se aborda esta problemática en otros países? En general se trata de un debate ya zanjado y en la mayoría de las universidades hay procedimientos muy detallados y definidos.

El investigador internacional de Clapes-UC y académico de la U. de Maryland, Sergio Urzúa, trabaja hace años en Estados Unidos y explicó que “existe un protocolo muy completo, que se va actualizando semestralmente y que se difunde ampliamente y se chequea a través de test que los académicos los conozcan en detalle”.

A juicio de Urzúa, “el debate que se está produciendo en Chile es relevante y necesario, pero también es importante no caer en un purismo extremo en que se impidan, por ejemplo, las relaciones de pareja consentida entre dos personas adultas como puede ser un profesor y un estudiante de una universidad”.

Urzúa cuenta que en la universidad donde hace clases, por ejemplo, él no atiende alumnos en salas cerradas y que sí está en una oficina que no tiene ventanas o paredes de vidrio siempre mantiene la puerta abierta.

Esta última recomendación hace un documento publicado este martes por la UC en que da lineamientos y recomendaciones a sus académicos para la prevención de hechos de violencia sexual en la relación con estudiantes. En el texto se establece que “cuando no se tenga una oficina que ofrezca condiciones adecuadas para una conversación sensible con un estudiante (visibilidad desde el exterior con puertas vidriadas o transparentes), es preferible mantener la puerta abierta o eventualmente utilizar una sala de reunión o realizar la reunión con un miembro del equipo de docencia o de la dirección de pregrado si se considerara necesario, especialmente cuando se va a tratar un tema delicado”.

El rector, Ignacio Sánchez, dijo que esta medida apunta a establecer “en qué situaciones no es conveniente realizar ciertos actos que puedan llevar a confusión y a situaciones que después tengamos que lamentar”.

Tema llega al Congreso

Hoy en la Comisión de Educación del Senado se va a abordar esta materia en una sesión especial. Entre los invitados está el Consejo de Rectores y su vicepresidente Aldo Valle va a exponer la realidad de ese grupo de universidades. “Son las comunidades las llamadas a generar un proceso de reflexión y diálogo, esto no se logra por decreto ni por decisión de la autoridad ni tampoco por acciones de fuerza”, indicó.

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