¿Debería Metro extender su horario? El debate que divide a los expertos

Un estudio reveló que costos de trasladar a un pasajero en la noche podrían ir de los $ 1.500 a los $ 1.800. En ciudades como Nueva York, Chicago y Berlín, los trenes subterráneos funcionan las 24 horas.


Si se compara con otros trenes subterráneos del mundo, Metro de Santiago tiene horarios más acotados de funcionamiento y esa situación se evidencia aún más durante los fines de semana. Mientras que en la capital el último tren circula alrededor de las 23.30 los sábados y domingos, en ciudades como Sao Paulo el metro se encuentra abierto hasta la 1.00, y en otras como Nueva York está en operación durante toda la noche.

Pero, ¿sería factible extender el horario del servicio? Algunos expertos coinciden en que sería beneficioso, pero otros advierten que tendría costos demasiado altos y que no existe la demanda suficiente para ello. En los últimos años solo en contadas oportunidades se ha extendido el servicio: hoy por el Maratón de Santiago, las líneas 1 y 5 abrieron sus puertas a las 6.30 y no a las 8.00, como suele ocurrir los domingos.

El académico de la U. Diego Portales y exsubsecretario de Transportes, Carlos Melo, explica que “pensar en cualquier medida de extensión del horario de Metro pasa por la demanda que tenga. Si se compara toda la gente que se mueve en Santiago en periodos nocturnos, versus el día, uno se da cuenta de que hay una reducción muy importante”.

Además de que la demanda es menor, otro escenario a considerar según el académico es el costo, que superaría a los ingresos que se obtienen por las tarifas.

Melo, en conjunto con el ingeniero Homero Larraín, desarrolló un estudio en 2012 que medía cuál sería el costo de abrir el Metro en un horario nocturno. “Llegamos a una tarifa aproximada de entre $ 1.500 y $ 1.800, que corresponde a lo que debería pagar un pasajero, considerando lo que costaría extender el servicio durante la noche”, señala Melo.

El académico de la Escuela de Transportes de la U. Tecnológica Metropolitana, Álvaro Miranda, cuenta que “en Barcelona el metro funciona hasta las 00.00, pero los fines de semana está abierto hasta las 2.00. Cuando hay fiestas importantes, como lo que podría ser para nosotros un 18 de Septiembre, funciona las 24 horas”.

El académico asegura que en el caso de Santiago “sería positivo que el horario de Metro se extendiera durante los fines de semana, pero hay que preguntarse si es viable”.

Miranda añade que la dificultad no debería estar relacionada con los costos: “Metro es una empresa del Estado que tiene como rol el beneficio de las personas. No puede ser un motivo para no extender el horario el que la operación no sea rentable”. Para el experto, lo complejo de extender el horario estaría en que durante la noche se realiza la mantención y reparación de las vías.

Desde Metro informaron que los principales factores para determinar los horarios son “el nivel de actividad de la ciudad, la demanda de servicio por parte de los pasajeros, los costos operacionales involucrados y los tiempos suficientes para materias críticas, tales como mantenimiento, aseo y entrenamiento de personal”.

Alternativas

Juan Antonio Carrasco, académico de la U. de Concepción e investigador del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (Cedeus), explica que si bien es factible extender el horario, también hay otras soluciones. “En Toronto existen líneas de buses expresas que recorren durante la noche los mismos tramos que hace durante el día el metro. Tienen el potencial de ser servicios bastante eficientes y rápidos”, indica.

El experto añade que la escasez de transporte nocturno no es solo un problema de Santiago: “En Concepción no hay ningún medio de transporte público de noche. Es algo en lo que se debe avanzar en todas las grandes ciudades del país”.

En esa misma línea, Gerardo Ureta, experto en planificación y gestión urbana, y académico de Arquitectura de la U. Mayor, señala que se debería fomentar el uso de Transantiago, pero para eso “se necesitan mejoras importantes. No puede ser que en calles principales pasajeros tengan que esperar más de media hora en la noche para que llegue la siguiente micro”.
Además, Ureta asegura que se debe mejorar la seguridad. “La gente pide Metro en la noche porque sabe que es seguro. Pero imaginémonos viajar de noche en una línea, por ejemplo, como la 210 de Vicuña Mackenna. No es un viaje muy grato”, acota.

Las excepciones

Luego del partido del club Universidad de Chile en el Estadio Nacional, el martes pasado, surgieron críticas de los hinchas por la decisión de Metro de no extender la operación de la Línea 6. Se planteó que en otros encuentros masivos en la capital, la estatal sí ha realizado planes especiales. Por ejemplo, durante la visita del Papa Francisco y en Lollapalooza. Desde Metro aseguraron que “la extensión horaria se analiza caso a caso, dependiendo de la actividad involucrada”.

Angelo Guevara, académico del área transportes de Ingeniería Civil de la U. de Chile, señala que “hay que evaluar muy bien cuando se toma esa decisión. Mantener operativa una línea tiene un costo en personal, en electricidad y seguridad. Debe tener una gran justificación para implementar un plan así”. Además, sostiene que el transporte de las personas podría ser una función que fuera asumida por los organizadores.

En esa línea, Ureta añade que son los mismos eventos los que deben “adecuarse al horario de funcionamiento de Metro, independiente de que se trate de eventos de carácter internacional. Si quieren contar con el servicio para los asistentes, deben coordinarse y adaptarse a como funciona la ciudad”.

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