Estudio muestra impacto de aplicar impuestos a alimentos con sellos

Autor: Lorena Leiva

Foto: Aton

Análisis encargado por Hacienda y Salud del gobierno anterior, muestra los montos del gravamen propuesto para productos altos en sodio, azúcar y grasas saturadas.


Un estudio realizado por expertos y académicos de áreas de economía y salud pública, de diversas tendencias, muestra la factibilidad de establecer y aplicar impuestos a los alimentos altos en nutrientes críticos como azúcar, sodio y grasas saturadas. Estos son conocidos por tener sellos “altos en” desde que se instaló en Chile la Ley de Etiquetado de Alimentos, en junio de 2016.

Es así como luego de una revisión de experiencias internacionales y de los costos asociados que tienen para el Estado enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes u obesidad, es que se llegó a la conclusión de que era posible instalar un impuesto correctivo a dichos alimentos.

El equipo conformado por los expertos Guillermo Paraje y Claudio Agostini, de la U. Adolfo Ibáñez; Camila Corvalán y Cristóbal Cuadrado, de la U. de Chile, y Claudia Martínez de la U. Católica, trabajó entre julio y diciembre de 2017, tras un mandato de los ministerios de Salud y Hacienda del gobierno anterior, entregado al Banco Interamericano del Desarrollo (BID).

Estos expertos, de forma unánime, plantearon implementar impuestos específicos de $ 1,9 por gramo de azúcar añadida, $ 23 por gramo de sodio añadido y $ 31 por gramo de grasa saturada, esto en pesos de 2016.

Los expertos proponen que el gravamen se debe aplicar a todos los alimentos considerados “altos en” o con sellos negros, de la Ley de Etiquetado, y que “la forma de declarar, retener y pagar el impuesto es a la primera venta o importación”. Agregan que “para evitar doble tributación cuando los nutrientes son utilizados como insumos en la elaboración de alimentos, se aplicará el mismo sistema de crédito fiscal utilizado en el Impuesto al Valor Agregado (IVA)”.

En un cálculo realizado por los investigadores, uno de los productos que más subiría de precio serían las vienesas. Este embutido al ser alto en grasas y sodio podría aumentar hasta tres veces su precio si se considera su actual costo y el impuesto por nutriente crítico. Asimismo, recomiendan que “lo ideal” es que dichos gravámenes se establezcan de forma simultánea. De no ser posible, recomiendan comenzar con el sodio, seguir con el azúcar y terminar con las grasas saturadas.

“Los impuestos incrementan los precios, lo que provoca por un lado un desincentivo a las personas a comprar alimentos que tienen mayor cantidad de nutrientes críticos y, segundo, incentiva al productor a reducir la cantidad de estos en sus productos, entonces el incentivo es doble”, explicó el economista de la U. del Desarrollo Guillermo Paraje.

Costos

Los impuestos específicos están directamente relacionados a las externalidades negativas que tienen ciertos productos. Es así como el alcohol, los cigarrillos o los combustibles tienen impuestos adicionales en Chile y en otros países.

En el marco de la Reforma Tributaria de 2014, junto con establecerse que las bebidas azucaradas alzarían sus gravámenes de 13% a 18% y que este se disminuiría a los líquidos sin azúcar -como el agua mineral- de 13% a 10%, se acordó estudiar la posibilidad de gravar los alimentos “altos en”. Fue por ello que el anterior gobierno se comprometió a realizar los estudios que permitieran sentar las bases para una futura discusión de reforma tributaria, la que debiera corresponder a la actual administración.

Según el estudio, las externalidades provocan daños a la salud de la población con sus consiguientes costos. Sin embargo, no es solo un efecto en el bolsillo de las personas por costos en salud sino también en el Estado, por los recursos que se destinan a tratar enfermedades crónicas de la población, y la sociedad en general.

En el caso de los azúcares, los efectos negativos están relacionados con caries, obesidad y alteración del metabolismo de la glucosa; en el caso del sodio, con hipertensión y enfermedades cardiovasculares, mientras que las grasas saturadas con enfermedades cardiovasculares.

El estudio plantea, luego de simulaciones epidemiológicas, que “la eliminación del consumo excesivo de sal en la población chilena podría por sí sola llevar a una reducción de un 49% de los casos anuales de hipertensión y un 41% de los eventos de Accidente Cerebrovascular (ACV)”.

Además, indica que “un 59% de los nuevos casos de diabetes sería prevenido con la eliminación del exceso de peso en la población”, y que “al combinar la eliminación del exceso de consumo de sodio y peso en la población se observa que un 63,7% de los casos de hipertensión podrían ser prevenidos, así como un 43% de los casos de ACV y un 22% de los infartos”. Mientras, los costos calculados por el análisis de lo que se ahorraría el sistema público en tratamientos ascenderían a $32.224 millones.

Tito Pizarro, magíster en Nutrición y ex jefe de la División de Políticas Públicas del Minsal, explicó que el elevar los impuestos a los productos con sello negro viene a “sumar una nueva iniciativa en el tema de precios a la Ley de Etiquetado para que la gente elija más alimentos saludables, porque con esta estrategia serían más baratos, mientras que los alimentos ‘altos en’ serían más caros”, dijo.

Además, destaca que a diferencia de otros estudios, la propuesta es “factible de hacer en Chile e impacta fundamentalmente en la obesidad, que es el principal problema de salud pública, donde más del 70% de la población tiene problemas de sobrepeso”, señaló.

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