La “donación”: La historia de la millonaria transacción por la que fue formalizado el ex director general de Carabineros

Autor: Ivonne Toro

Foto: Agencia Uno

Hoy, por vez primera, un ex Director General de Carabineros deberá cumplir con arraigo nacional y firma mensual. El fiscal Eugenio Campos investiga la entrega de $21 millones que en 2011 realizó el General Eugenio Gordon al General Serrano para subsanar un problema con Contraloría. La duda es de dónde sacó Gordon el dinero para estos fines.


A mediados del año pasado el general Jorge Serrano Espinosa, que en diciembre pasó a retiro, fue trasladado desde la secretaría general de Carabineros a la gestión de personas. El cambio pasó desapercibido para la opinión pública, pero era una señal relevante: dejaba el tercer piso del edificio de Zenteno, el mismo donde se ubica la oficina del director general, Bruno Villalobos, y pasaba desde un cargo de confianza a ser sólo uno más en la jerarquía institucional.

Era el 21 de junio de 2017. Hacía seis años exactos, Serrano Espinosa había recibido una “donación” del entonces general director, Eduardo Gordon, por $21 millones para solucionar un conflicto administrativo. En el Alto Mando el episodio fue recordado a raíz de la investigación por el mega fraude institucional y la indagatoria paralela que se abrió sobre el eventual mal uso de gastos reservados. La tesis era que los recursos entregados a Serrano Espinosa podría generar una nueva arista en la causa, lo que explicaba su repentino cambio de funciones. La lectura del escenario pareció ser la correcta, al punto de que hoy el Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago dejó con arraigo nacional y firma mensual al general Gordon y a Serrano.

“El general director Eduardo Gordon, hizo entrega de un vale vista a Jorge Serrano por la suma cuestionada de 21 millones de pesos (…) lo que configura el delito de malversación de caudales públicos”, detalló el fiscal regional de Magallanes, Eugenio Campos, en la audiencia de formalización.

El préstamo

En mayo de 2011 una auditoría de la Contraloría General de la República objetó una serie de egresos de distintas reparticiones dependientes del Departamento IV de Contabilidad y Finanzas. Entre los reparos, figuraban gastos de Relaciones Públicas por actividades que, según el organismo fiscalizador, no se ajustaban a la normativa vigente en materia de gastos de representación.

Según ha sostenido Serrano Espinosa ante el Ministerio Público, se trataba de recursos que habían sido gastados en actividades propias de la institución, como una celebración de navidad del año 2010, pero que no correspondían formalmente al departamento que dirigía.

Por lo mismo, lo que procedía por parte de Contraloría, era iniciar un proceso de contestación, un sumario y un juicio de cuentas, que probablemente concluiría con una devolución de Serrano Espinosa de los dineros. Adelantándose a estos pasos, el funcionario solicitó un préstamo institucional y reintegró la primera semana de junio de 2011 la totalidad del dinero objetado: $21.703.191.

Ante Fiscalía, Serrano Espinosa explicó que ningún superior jerárquico le solicitó esta restitución. Tampoco se enteró si el director de Finanzas de la época, General Iván Whipple, ordenó un procedimiento administrativo.

Lo que ocurrió posteriormente es lo que investiga el Ministerio Público. Se sabe que Gordon citó a Serrano Espinosa y le informó que él asumiría la deuda, tras lo cual le entregó un vale vista por el monto respectivo.

¿De dónde provenían los fondos? Lo que se sabe es que Gordon tenía un depósito a plazo por un monto cercano a los $21 millones en abril de 2011, que fue renovado en mayo y liquidado finalmente en junio de ese año. Según lo que ha dicho, se trataba de ahorros provenientes de sus años en el directorio de Codelco y de la mutualidad de Carabineros.

La explicación, sin embargo, está en entredicho por las declaraciones que ha realizado el coronel (r) Francisco Alejandro Reyes Momberg, quien fue brazo derecho de Gordon durante su mandato.

La quema del registro

Reyes Momberg fue uno de los primeros detenidos en la investigación que sigue la Fiscalía por el considerado mayor fraude de la historia.

En uno de los interrogatorios, de fecha 30 de marzo de 2017, aseveró que manejó, con autorización de Finanzas, una “caja chica”, proveniente de gastos reservados con la que podía sustentar gastos sin pasar por los procesos administrativos.

“Para efectos del fisco, yo no era girador ni receptor de fondos públicos formalmente, no obstante aquello, por las demandas propias de mi función y apoyo al general director, administraba recursos en el hecho (…) Los orígenes de estos recursos eran fiscales y provenían de Finanzas. En la administración de los recursos de esa época estaba mi general Iván Whipple y en la Tesorería General estaba de jefe el coronel Riveros (Arnoldo), que es compañero mío. Yo concurría donde el General Whipple, le manifestaba la necesidad de recursos para el General Director. Él me los pasaba en dinero en efectivo o me los reembolsaba a mi cuenta corriente bancaria por el tiempo transcurrido no lo puedo determinar”, testifica.

Y añade un detalle: “Cuando mi general Gordon se fue, toda la documentación que yo tenía de él la destruí. Esta acción no correspondía a una formalidad, no era parte de un procedimiento legal, ni nada. A mí me entregaban una cantidad de dinero si se hacía un trabajo, yo hacía firmar un recibo al trabajador y como no era dinero de una cuenta fiscal, no era parte de ningún archivo físico. Respecto a mi experiencia como funcionario público y con la finalidad que esos registros no fueran mal utilizados en contra de mi General Gordon es que decidí quemarlos. Esto lo realicé en las instalaciones de la casa de campo en La Reina”, señaló Reyes Momberg en el interrogatorio.

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