Tres de las rectoras a la cabeza entre 56 universidades chilenas

Autor: P. Yévenes

Una de las académicas pertenece a un plantel estatal y las otras dos a casas de estudio privadas. Todas concuerdan con que el camino para llegar a su actual cargo es más difícil siendo mujer.


Teresa Marshall, rectora de la Universidad de Aysén: “No creo tanto en una política de cuotas”

Fue designada para su cargo por la expresidenta Michelle Bachelet, para encabezar una universidad naciente. La trabajadora social de la U. Católica y máster en Sociología Teresa Marshall dice que hay muchas otras mujeres capaces, pero no concuerda con imponer cuotas de género en la academia.

¿Qué le parece que actualmente sean pocas rectoras en las universidades chilenas?
Pensando que hace 10 años no había ninguna, algo es algo, pero ciertamente esperaría que más mujeres puedan acceder a cargos directivos (…). Ahora, actualmente hay muchas universidades con rectores que llevan 12 o 16 años en su puesto y con eso es muy difícil lograr el equilibrio. No es un incentivo para las mujeres que quieran acceder a un cargo directivo.

¿A qué otro factor atribuye que haya pocas mujeres en estos altos cargos?
Un factor es que la carrera académica requiere ser muy constante desde los 25 hasta los 50 años, cuando se puede tener un cargo titular, y eso es difícil de lograr para las mujeres. Para llegar a ser rector hoy tienes que ser elegido por tus pares y si no tienes una carrera con una posición muy visible es difícil que te vean como una posible líder de la universidad.¿Hay hoy más mujeres académicas con capacidad para ser rectoras?Por supuesto, creo que hay muchas mujeres valiosas en la academia que serían grandes rectoras, pienso que la discusión sería distinta, se colocarían nuevos temas, por lo tanto, sería un gran aporte. Siempre, en cualquier instancia de equipos directivos, tener paridad entre hombres y mujeres es positivo.

¿Cómo ve la idea de imponer cuotas de género en las universidades?
Sería muy difícil. Yo no creo tanto en una política de cuotas, sino más bien en una política de mayores oportunidades y reconocimiento. Imponerlo podría ser visto como una discriminación positiva. Lo importante es estar en igualdad de condiciones.

Pilar Romaguera, rectora de la Universidad de Las Américas: “Es nefasto acostumbrarse a la desigualdad”

Hace tres meses, la ingeniera comercial y doctora en Economía de la U. de Boston, Pilar Romaguera, asumió como rectora de la U. de Las Américas, tras cuatro años como vicerrectora académica del mismo plantel. Romaguera, subsecretaria de Educación entre 2006 y 2007, reemplazó en el cargo a otra mujer: Pilar Armanet.

¿Ha sentido alguna vez discriminación de sus pares por ser mujer?
En la experiencia de los años recientes la verdad es que no, pero cuando uno se plantea si en la vida laboral ha sentido discriminación, debería decir que sí. Eso implica que muchas veces hay que hacer un doble esfuerzo para demostrar que se es capaz para los cargos en los que se está desarrollando.

¿A qué atribuiría que tan pocas mujeres lleguen a los altos cargos académicos?
Es paradójico, porque si uno mira las cifras, somos el 50% de la población, 54% en matrícula universitaria y 43% de académicos, pero lamentablemente hay grupos que tienden a elegir entre iguales, que privilegian estar formados por seres parecidos, que hablan un mismo lenguaje, que representan un mismo género y eso no es bueno. No es positivo para que Chile avance hacia una sociedad más moderna, democrática e inclusiva.

¿Cómo ve el movimiento feminista universitario?
Lo que ha sucedido es bien notable. Es un movimiento masivo y de mujeres jóvenes que anticipa cómo son las personas que se están formando para ser profesionales. Anticipa ciertos problemas de desigualdad que después se encuentran en el mundo laboral a los cuales nos hemos acostumbrado y es nefasto acostumbrarse a eso. El ejemplo más evidente es la desigualdad en remuneraciones.

¿Comparte la forma en que se ha llevado a cabo?
El tema de las tomas es complejo y por supuesto que nadie quiere una toma en una universidad. Por eso, es importante que el movimiento evolucione y avance a otras formas de representación.

Katherine López, rectora de la Universidad de Aconcagua:“No ha sido fácil para mí estar en este cargo”

Fue la última en sumarse al pequeño grupo de rectoras. Al igual que su par de la Udla, ocupó el cargo de vicerrectora antes de asumir su nuevo rol. Es doctora de la U. de Granada y magíster en Educación de la U. Católica. Katherine López piensa que las manifestaciones feministas eran necesarias y responden a un cansancio de las mujeres.

¿Qué le parece el movimiento feminista en las universidades?
Creo que centrarnos en el momento que estamos viviendo como país es tremendamente relevante. Las manifestaciones que hacen las estudiantes eran necesarias, a lo mejor hay temas de forma que sí podríamos revisar, pero efectivamente hay una deuda gigante con la mujer en los distintos estamentos, no solo en el mundo de la educación superior.

¿Cómo ha sido enfrentarse a un espacio dominado por hombres rectores?
Siento que todavía está el machismo instalado. No obstante también creo que hay un avance importante. La foto del Consejo de Rectores de Universidades Chilenas (Cruch) con una sola rectora es el reflejo de lo que pasa en la sociedad chilena, pero estamos en un periodo transitorio, donde tengo esperanzas de que esto va a cambiar con mucha fuerza.

¿Cómo ve que más mujeres se atrevan a denunciar situaciones de acoso?
Creo que eso responde a muchos años de silencio, a muchos años de haberlo pasado mal y de haber sentido la injusticia interna de la inequidad de género. Las mujeres están cansadas y quieren hacer cambios rápidos y puedo entender eso perfectamente. Lo digo con propiedad, porque no ha sido fácil para mí estar aquí en este cargo como rectora en el tiempo.

¿Qué opina de que se impusieran cuotas de género en la educación superior?
Me parece que es tremendamente necesario. No debería ser algo impuesto, debería ser algo normal, pero no lo es. Es importante dar un paso como país y tener que estandarizar las cuotas vinculadas a la equidad de género.

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