Los nombres que suenan como cartas de recambio en la Iglesia chilena

Obispos de la Conferencia Episcopal reunidos en la casa de retiros de Punta de Tralca.

Experiencia pastoral y menos de 60 años. Cinco prelados auxiliares de Santiago crecen como opciones para posibles comunidades vacantes: Fernando Ramos, Pedro Ossandón, Galo Fernández, Jorge Concha y Cristián Roncagliolo.


Tras la visita obligada que durante esta semana realizaron los obispos de Chile al Papa Francisco en el Vaticano, se ha especulado ampliamente sobre los cambios que enfrentará la Iglesia Católica en el país y el posible recambio de obispos que se proyecta para varias diócesis, ya sea por remociones (muchos miran posibles renuncias en Talca, Linares y Osorno, los llamados “Karadima”) o porque los prelados han cumplido el límite de edad para ocupar el cargo (75 años).

“Así como San Pablo pensaba en el momento en que debía encomendar su grey (rebaño) al cuidado de otros, todos los obispos deben tomar esa decisión”, señalaba en su homilía el Papa Francisco el martes pasado, frase que muchos leyeron como un anticipo de los cambios.

Para reemplazar los cupos que posiblemente queden vacantes ya suenan algunos nombres. Entre ellos, los obispos auxiliares de Santiago: Fernando Ramos, Galo Fernández, Pedro Ossandón, Cristián Roncagliolo y Jorge Concha Cayuqueo. Quienes los mencionan apuntan a su experiencia pastoral y a que son prelados más jóvenes, cuyo promedio de edad no supera los 56 años.

Una de las posibles vacantes es la diócesis de Osorno. El obispo Juan Barros, designado en 2015, ha estado en el centro de la discusión por acusaciones que lo vinculan al expárroco de El Bosque Fernando Karadima y un supuesto encubrimiento de abusos. Ante la tensión que se ha generado y que culminó con el Informe Scicluna y la citación del Episcopado al Vaticano, se proyecta una posible remoción de su cargo.

Pero, además de Barros, se ha especulado sobre la posible renuncia de otros tres obispos que han sido relacionados con Karadima: Horacio Valenzuela, de Talca; Tomislav Koljatic, de Linares, y el obispo auxiliar de Santiago, Andrés Arteaga.

También se encuentra vacante la diócesis de Valdivia y hay cuatro obispos que superaron los 75 años que establece el Derecho Canónico: el arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati; el obispo de Rancagua, Alejandro Goic; el obispo de Valparaíso, Gonzalo Duarte, y el arzobispo de Puerto Montt, Cristián Caro.

En ese escenario, Roberto Ríos, vocero de Voces Católicas, explicó que la designación de los nuevos obispos la realiza el Papa, basándose en candidatos propuestos por la Conferencia Episcopal y transmitidos por el nuncio apostólico, Ivo Scapolo. “Si el Papa aceptara la renuncia a los obispos que cumplieron la edad límite, perfectamente los obispos auxiliares de Santiago podrían asumir esas responsabilidades”, explicó.

El nuevo perfil

Dentro de los requisitos para ser obispo, según el Código de Derecho Canónico, está tener al menos 10 años de sacerdocio y ser mayor de 35 años. Pero, además, los expertos coinciden en que los nuevos prelados deben tener un perfil que responda al momento que vive la Iglesia. “Necesitamos obispos que den muestras de un ejercicio colegiado y participativo del poder. Que sepan impulsar, delegar y dar espacio al liderazgo laical”, explicó el sacerdote Román Guridi, doctor en Teología de la Boston College y académico de Teología de la U. Católica.

Además, el experto dijo que los nuevos obispos deben “impulsar la transparencia” y tener “una escucha activa y atenta de los creyentes, especialmente de los laicos. Hay que poner en el centro de la conversación el sentir del pueblo fiel y de todas las víctimas de abuso y exclusión”.

Ríos explica que hay tres características importantes para los candidatos: “Como ha dicho el Papa, deben tener olor a oveja. Es decir, que cuenten con experiencia pastoral comprobable”. La segunda característica que apunta el experto es la “coherencia con su vida de fe, que no tenga ninguna yayita en su vida pastoral”, y finalmente, añadió, que “deben ser jóvenes y buenos comunicadores, eso hace falta”.

Ambos expertos coinciden en que la selección de obispos debería ser más participativa. “La Iglesia de una diócesis no debe ser meramente una receptora pasiva de su autoridad máxima”, aseguró Guridi. “Se debería aminorar el rol del nuncio en el nombramiento de obispos”, añadió.

Ríos apuntó al rol de los cabildos, agrupaciones de sacerdotes que ayudan a orientar temas de las diócesis: “Se podría modificar esa estructura para que incluyera laicos y tuviera más participación en el nombramiento de obispos”.

Inauguran X Sínodo de Santiago

Con una misa en la Catedral, este viernes el Arzobispado de Santiago dará inicio a las actividades de la gran asamblea del X Sínodo de Santiago, un encuentro entre representantes de toda la diócesis que se desarrollará en el Colegio Sagrados Corazones de la Alameda durante este fin de semana, y que busca dialogar sobre la juventud católica en la capital. Esto, en el marco de la convocatoria que hizo el Papa Francisco para octubre de este año en Roma, en el que se realizará un sínodo mundial sobre “Jóvenes, Fe y Vocación”. En la asamblea se proyecta que participarán el arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, además de obispos auxiliares, vicarios, sacerdotes, religiosos y jóvenes de parroquias y movimientos de la Iglesia de Santiago.

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