Óscar Galindo, presidente del G9: “Ser parte de la gratuidad debe ser una decisión seria y permanente”

Rector de la U. Austral indicó que la política “requiere de convicción”. Sobre la PSU, dijo que debería medir “más allá de los contenidos del currículo escolar”.


Desde la semana pasada, las universidades públicas no estatales (G9) del Consejo de Rectores (Cruch) tienen un nuevo presidente. Se trata del rector de la U. Austral de Chile, Óscar Galindo. La autoridad universitaria conversó con La Tercera sobre algunas prioridades de este grupo de planteles como, por ejemplo, conseguir un fondo de fortalecimiento similar al que se estableció en la Ley de Universidades Estatales.

Con la Ley de Educación Superior publicada, ¿cuál es la falencia que visualiza el G9 en financiamiento?

La Ley de Educación Superior significó un debate importante en nuestra sociedad. A las universidades del G9 les correspondió la difícil tarea de trabajar por modificar un proyecto adverso para nuestras instituciones y dañino para el país. Pese a que se logró recuperar el Aporte Fiscal Directo para todas las universidades del Cruch, que en el proyecto original desaparecía, y, que el Fondo Basal por Desempeño se estableciera por ley para las universidades del G9, no se logró que en el Fondo de Fortalecimiento de $ 300 mil millones de las Ues. estatales participaran nuestras universidades, lo que consideramos hasta ahora inaceptable e inexplicable, pues por primera vez las Ues. del G9 son explícitamente excluidas de un programa de fortalecimiento establecido por ley.

¿Qué esperan al respecto?

Esperamos que el actual y futuros gobiernos busquen mecanismos de equidad, dentro de los instrumentos legales vigentes o de futuros instrumentos legales, que permitan una reparación de este acto discriminatorio. Nuestras universidades jamás se han opuesto a un programa de fortalecimiento de las universidades del Estado, muy por el contrario, lo que hemos dicho es que ese programa debió aplicarse también para nuestras universidades que cumplen similares objetivos de interés nacional.

Hay Ues. adscritas a la gratuidad que han dicho que evaluarán su continuidad. ¿Cuál es su opinión al respecto?

El financiamiento de la gratuidad debe ser suficiente y justo. Suficiente para que permita financiar adecuadamente la docencia de las universidades que adscriben a ella, y justo en tanto se debe financiar de manera equivalente a universidades de igual nivel de calidad, considerando el conjunto de componentes de la gratuidad, es decir, arancel regulado más fondo de compensación. Hoy por hoy, eso no ocurre. Dicho lo anterior, creo que participar del sistema público de financiamiento implica asumir con convicción las ventajas y desventajas de someterse al debate democrático y al financiamiento contemplado para gratuidad en la ley de presupuestos. Ser parte del sistema de financiamiento de gratuidad debe ser visto como algo muy serio y permanente, por tanto considero como no conveniente este debate que cada cierto tiempo reaparece, ya que al momento de ingresar se contaba con los elementos de análisis suficientes para saber los efectos que tendría en las instituciones. Una política como la gratuidad requiere de convicción de sus participantes para seguir avanzando en ella.

¿Qué elementos debería tener el nuevo sistema de admisión?

Todo sistema de acceso debe fundarse en la objetividad y la transparencia para que sean confiables. Al mismo tiempo, debe generar condiciones para reconocer la diversidad de capacidades y talentos de los postulantes y reconocer las trayectorias educativas y los aprendizajes previos. El sistema de acceso, en mi opinión, debe, además, privilegiar la trayectoria escolar y las pruebas estandarizadas deben ser un complemento eficaz, aunque estas deben existir, pues el desarrollo y madurez nunca son homogéneos en la población. Por otro lado, debe generar instrumentos de inclusión claros y amplios para estudiantes con capacidades académicas que hoy no acceden a la educación superior o que lo hacen en una escasa proporción. El conjunto de instrumentos que se utilice tiene efectos en el modo como se orientan los colegios en el logro de sus resultados y, por ello, impactan, positiva o negativamente, en todo el sistema escolar. Junto con todo lo anterior, el sistema de acceso debe resguardar la autonomía de las instituciones para que en el marco de las disposiciones y normas generales y de su proyecto educativo definan de qué modo usan los distintos componentes del sistema.

Mientras se implementa el nuevo sistema, ¿cree que se deben reducir los contenidos de la PSU y hacer más de una prueba al año?

Lo primero que me gustaría señalar es que las modificaciones al Sistema Único de Admisión (SUA) es un tema muy sensible y que se está trabajando en el Cruch. Por ello, más allá del contenido de las propuestas del Demre, que incluso se pueden compartir, no es conveniente que cada cierto tiempo se propongan modificaciones por la prensa, pues ello desconcierta a los estudiantes y a la comunidad en general. La verdad no veo ninguna ventaja en aplicar la prueba dos veces al año, salvo que se demuestre lo contrario, cosa que no ha ocurrido. Creo que lejos de disminuir el estrés en los estudiantes y los colegios, lo aumentará. Respecto de los contenidos, estos deben evaluar el aprendizaje y las competencias efectivamente recibidas en el sistema escolar y se debería tender a considerar en la PSU competencias y habilidades sociocognitivas que vayan más allá de los contenidos del currículo escolar. Creo que también ayudaría diversificar la batería de pruebas específicas.

Las tomas feministas comenzaron en su universidad. ¿Cómo ve este movimiento en términos generales y cómo evalúa su institución las situaciones que dieron origen a la movilización en la U. Austral de Chile?

Las movilizaciones feministas comenzaron casi simultáneamente en la U. de Chile y en la U. Austral de Chile. En el caso de nuestra universidad, la reflexión sobre situaciones de acoso, violencia y discriminación comenzó hace varios años. De hecho, la política antiacoso, violencia y discriminación (AVD) se aprobó el 2015 y se constituyó un Comité Paritario de Género y Diversidad. Luego, y sucesivamente, se aprobaron reglamentos que norman tanto a los estudiantes como a la comunidad universitaria en general. Para ello contamos con el decidido apoyo de distintos integrantes de la comunidad, entre los que se cuenta a los estudiantes. Sin embargo, respecto de casos específicos, muchas veces se producen discrepancias, lo que es normal en una comunidad universitaria. Sin embargo, quiero destacar que la universidad investigó y sancionó drásticamente de acuerdo con nuestras normativas. Lo importante es que las movilizaciones están contribuyendo a instalar una sensibilidad distinta respecto de estos temas, lo que es absolutamente necesario en las universidades y en el país.

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