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Actualizado el 03/12/2017
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AFP e Isapres: qué está en juego en la segunda vuelta

Autor: Pamela Jimeno

A dos semanas exactas de la segunda vuelta presidencial, los equipos detrás de las propuestas del ex Presidente Sebastián Piñera y del senador Alejandro Guillier han vuelto a revisar cada idea, diseño, fórmula que apunte a mejorar los actuales sistemas de pensiones y de salud en Chile. Discrepancias cada vez más evidentes, pero también matices y semejanzas se aprecian en los detalles.

AFP e Isapres: qué está en juego en la segunda vuelta

Sin Pilar Colectivo y con cambios regulatorios para facilitar ingreso de otros actores

“El diagnóstico, en términos generales, es bien similar. También los objetivos: mejorar las pensiones, corregir falencias en el sistema y la industria, en el mercado del trabajo, en la regulación. La diferencia está en cómo lo hacemos: nosotros no creemos que un impuesto al trabajo deba financiar las soluciones, sino que esto se debe financiar vía ingresos generales de la nación para que la solución sea financieramente sostenible en el tiempo y no mediante una solidaridad forzada”. Así resume el coordinador de pensiones de la candidatura de Sebastián Piñera y ex subsecretario de Previsión Social en su gobierno, el economista Augusto Iglesias, lo que se juega en materia previsional en esta segunda vuelta presidencial.

¿Cuáles son esas coincidencias de diagnóstico? Primero, detalla Iglesias, a que la población chilena envejece en forma acelerada (en 1980, cuando se diseñó el sistema de AFP, 900.000 personas tenían más de 60 años, hoy son más de tres millones) y, segundo, la expectativa de vida a la edad de jubilar también aumentó con fuerza desde 13 años para los hombres en 1981, a 20 años hoy. Para las mujeres más aún: de 21 a 30 años. En tercer lugar, que una proporción cada vez mayor de ciudadanos depende del sistema de pensiones, llegando al 16% de la población por estos días. Cuarto y, especialmente, que las pensiones de vejez son insuficientes y sin el apoyo fiscal que brinda el Pilar Solidario serían todavía más bajas.

¿Dónde están, entonces, las diferencias? Al menos, en cinco puntos, dice.

* Tasa de cotización. Al igual que la reforma que tramita el gobierno en el Congreso y respecto de la cual el candidato de la Nueva Mayoría se declara partidario en este punto, la propuesta del ex mandatario también se basa en un alza en la tasa de cotización previsional legal, de cargo del empleador, pero con una primera diferencia: el monto. Piñera propone un alza gradual de cuatro puntos porcentuales adicionales, llevando la tasa legal desde el actual 10% a un 14%, más la comisión que cobra la AFP por gestionar los fondos de los cotizantes.

* Administración del excedente de cotización . La segunda diferencia y probablemente aún más importante es que una nueva administración Piñera dejaría en las cuentas individuales que tienen los afiliados en una AFP el excedente de cotización o mayor ahorro previsional generado por los cuatro puntos porcentuales en que subiría la tasa de cotización obligatoria. Así, las AFP seguirían siendo las únicas administradoras de ahorros previsionales obligatorios, pero en el comando recalcan que el afiliado seguiría siendo el dueño del excedente de cotización. La estimación del equipo técnico es que en régimen, el mayor ahorro total mejoraría en un 40% el monto de las pensiones por vejez.

* Pilar Colectivo y seguro de la cuarta edad. La propuesta de Piñera no contempla crear un sistema de ahorro colectivo solidario como plantea la reforma del gobierno y tampoco un seguro para la cuarta edad. Iglesias explica que la propuesta de Piñera mantiene el sistema actual de tres pilares y entrega la responsabilidad de mejorar las pensiones al Fisco. Así, el sistema seguiría sustentado en un Pilar Contributivo Obligatorio (cuentas de capitalización individual en una AFP), un Pilar Voluntario, para el cual se contemplan nuevos incentivos para desarrollar planes de ahorro voluntario con aportes de empleador y trabajador, y un Pilar Solidario, de cargo fiscal y para el cual se contempla subir entre 10% y 150% en el valor de los beneficios que entrega, lo que permitiría mejorar las pensiones actuales, de la clase media, de los adultos mayores, cuyas pensiones autofinanciadas se van agotando o van cayendo drásticamente por la modalidad en que se pensionó, entre otros. El costo fiscal del Pilar Solidario, de hecho, pasaría desde un actual 0,8% del PIB a un 1,14% del PIB en cuatro años.

* Competencia y comisiones. Iglesias precisa que en la propuesta de pensiones se comprometen a “facilitar la incorporación de nuevos actores a la industria del ahorro previsional” y que para eso están en análisis de las restricciones legales y normativas que complican o dificultan el ingreso a algunos actores en el mercado financiero en el área de la seguridad social, pero “siempre en igualdad de condiciones respecto de las AFP”.

“De lo que se trata es de revisar la regulación que en el caso de la compañía de seguros, de la caja de compensación, por nombrar un par de ejemplos, están impidiendo o dificultando el formar filiales AFP. Se van a estudiar y a levantar eventualmente, pero para que compitan en las mismas condiciones y con las mismas regulaciones que tienen las AFP, porque eso va a obligar a las propias AFP a generar una oferta de servicio mejor, eventualmente más barata, más focalizada en el afiliado”, afirma.

 

Hacia un sistema mixto en el ahorro obligatorio y un seguro para la cuarta edad

Para los responsables del diseño programático detrás de la candidatura de Alejandro Guillier el diagnóstico siempre ha sido el mismo: desde que comenzó a funcionar el régimen de capitalización individual obligatoria en una administradora de fondos de pensiones (AFP), al alero del DL 3.500, de 1981, esas gestoras previsionales no han sido capaces de generar buenas pensiones tanto para los afiliados que fueron traspasados desde el antiguo sistema de reparto al nuevo, pero tampoco para quienes han hecho casi toda su vida laboral ahorrando en lo que también se conoce como Pilar Contributivo Obligatorio.

“Las pensiones autofinanciadas que generan las AFP, con los ahorros de las personas, son bajas, no alcanzan para que una persona viva su vejez con dignidad en la mayoría de los casos, las AFP no han enfrentado ninguna reforma de tipo industrial importante y, además, todo el esfuerzo por mejorar las pensiones y su cobertura ha recaído en el Fisco, mediante el Pilar Solidario. Ya es momento de pensar en cambios importantes, significativos para mejorar el sistema”, afirma uno de los integrantes del equipo económico del comando.

Pese a un diagnóstico que tiene bastante coincidencia con el que ha hecho el equipo del ex mandatario Sebastián Piñera, el comando del senador y periodista resistió finalmente la presión por comprometer el fin de las AFP en caso de ganar la presidencial. Esto, a su vez, le significó que tanto el Frente Amplio como otras agrupaciones sociales terminaran negándole su respaldo explícito para la segunda vuelta.

Si es así, ¿cuáles son las diferencias reales, entonces, entre lo que propone Guillier para resolver los problemas del sistema previsional y lo que está dispuesto a impulsar Piñera?

“En el principio de solidaridad con que se construye la propuesta de nuestro candidato, la que es responsable fiscalmente y se hace cargo de terminar con el monopolio que tienen las AFP sobre la recaudación, administración y gestión del ahorro obligatorio de los trabajadores, que es de propiedad de los trabajadores y que nosotros creemos que deberían ser libres de ahorrar en un Pilar Solidario de Ahorro Voluntario”, añade.

* Tasa de cotización. Tanto en el equipo técnico de Piñera como en el de Guillier coinciden en que la actual tasa de cotización previsional obligatoria debe ser mayor al 10% vigente. El candidato de la Nueva Mayoría es partidario del aumento gradual de cinco puntos porcentuales, en seis años, que propone la reforma previsional que está en el Congreso y también que dicha alza sea financiada por el empleador. La propuesta del gobierno, además, distribuye el excedente de cotización en tres puntos porcentuales a una cuenta individual de ahorro del trabajador afiliado y los dos puntos porcentuales restantes a financiar un Pilar de Ahorro Colectivo Solidario o también llamado Cuarto Pilar, que ayudaría a financiar beneficios intergeneracionales (actuales pensionados reciben ayuda de futuros pensionados) e intrageneracionales (la misma generación ayuda a quienes ahorraron menos). El diseño que trabajan en el comando de Guillier comparte el principio de solidaridad colectivo.

* Administración del excedente de cotización. Este punto da cuenta de la primera gran diferencia entre ambas candidaturas, pues Guillier es partidario no sólo de que el excedente de cotización sea administrado por un ente público como plantea la reforma del gobierno, que se define como Consejo de Ahorro Colectivo. Para el equipo que trabaja en la propuesta de pensiones del senador, el formato que están trabajando introduce un cambio significativo respecto del proyecto de Bachelet, porque plantea la creación de un Pilar Solidario de Ahorro Voluntario, administrado por una entidad pública u otro actor financiero, que conviviría con el actual Pilar Contributivo Obligatorio. Esto, a su vez, implica continuar con las AFP, pero ya no como las únicas entidades facultadas para gestionar los ahorros previsionales obligatorios.

* Pilar Solidario y seguro para la cuarta edad. El diseño que evalúan los técnicos del abanderado oficialista se basa en la construcción de un sistema mixto de pensiones en el que convivirán el régimen de cuentas de capitalización individual obligatoria en una AFP o en un Pilar Solidario de Ahorro Voluntario, donde los fondos previsionales obligatorios -también en cuentas individuales- serían gestionados por un actor público u otra entidad financiera que un consejo de ahorro colectivo decidiera. A diferencia de la reforma del gobierno, Guillier dejaría en manos de los afiliados la decisión de tener su ahorro obligatorio en un pilar u otro, y seguir cotizando en él. Para esa decisión se trabaja en incentivos, siendo uno de los más importantes la creación de una suerte de seguro para la cuarta edad, que recibirían quienes apostaran por el nuevo pilar.

 

¿Plan de Salud Universal versus isapres?

El funcionamiento del sistema de salud chileno también integra desde el inicio la propuesta programática del ex Presidente Sebastián Piñera. Ahí, el diagnóstico también apunta a un desempeño crítico tanto del ámbito público como de las prestaciones que entregan los operadores privados.

Cinco grandes ejes tiene la propuesta del ex mandatario para los próximos cinco años, de las cuales dos se asoman como las más atractivas; también las más complejas para el sector privado y la autoridad. Se trata de una reforma al modelo de atención pública y el negocio de las isapres. En el primer caso, se contempla reorganizar la atención de la red estatal, transformar la Subsecretaría de Redes Asistenciales en una entidad independiente y técnica, con un directorio elegido por Alta Dirección Pública, y crear una Red Nacional de Urgencia (con un call center de rescate).

En el caso del sector privado, la principal medida es la creación de un Plan de Salud Universal “para poner fin a las discriminaciones por edad, género o preexistencias en las isapres”. Este plan, a su vez, se basaría en una red de hospitales públicos Siglo XXI y modernizar el Fondo Nacional de Salud (Fonasa).

Carolina Velasco, investigadora del Centro de Estudios Públicos (CEP) y quien colaboró en la etapa inicial de diagnóstico sobre el sistema de salud, plantea que si bien en las propuestas de reforma de los seguros de salud de los candidatos se observan similitudes en los objetivos, como, por ejemplo, terminar con las discriminaciones y preexistencias”, no hay detalles para un análisis. “En el caso de Piñera se habla de modernizar y reformular los servicios de salud y hospitales y a Fonasa para mejorar el servicio, lo que también debiera conversar con la reforma a las isapres”, dice.

 

Isapres perderían 3% de la cotización legal

Para enfrentar el balotaje, el lunes pasado el candidato presidencial de la Nueva Mayoría, Alejandro Guillier, anunció nuevos compromisos sociales como parte de su propuesta programática. Uno de ellos fue la creación de un Fondo Solidario Nacional para mejorar las prestaciones y atención de salud primaria. El nuevo fondo se financiaría con un 3% del total de 7% de la cotización obligatoria en salud que deben hacer los chilenos en el estatal (Fondo Nacional de Salud, Fonasa) o en un operador privado (isapre).

Guillier también precisó que el 3% garantizaría acceso universal a todos los cotizantes y gratuidad total, “para que más del 90% de las necesidades en Chile se puedan obtener por igual por los chilenos”. Esto, en alusión a las preexistencias que limitan las prestaciones de las isapres.

¿Cómo se distribuiría la cotización para el nuevo fondo en quienes están en isapre y Fonasa? ¿Se cotizaría por el 4% en la actual isapre y el 3% restante en el nuevo fondo?

Osvaldo Rosales, jefe económico de la candidatura, entrega una primera definición respecto de cómo se enlazan ambos sistemas al alero de lo que llama Fondo Universal Solidario. “Para quienes están en isapre, un 3% de su cotización iría al fondo universal solidario para la APS universal y gratuita. Quienes están en Fonasa ya cotizan su 3% para APS”, explica.

Para la investigadora del CEP Carolina Velasco, la falta de detalles complica el análisis respecto de cómo sería la relación o interacción entre Fonasa y las isapres. “En la candidatura de Guillier se habla de crear un fondo único para fortalecer la atención primaria con el 3% de la cotización de todos los chilenos. No queda claro cómo eso se compatibiliza con la propuesta de reforma a las isapres”, afirma.

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