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Actualizado el 24/09/2017
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El alto patrimonio detrás de la Catedral Evangélica

Autor: Juan Pablo Sallaberry y Sebastián Labrín

El obispo Eduardo Durán Castro y su hijo, Eduardo Durán Salinas, además de ser influyentes voces de la Iglesia Evangélica, manejan un importante patrimonio. Propiedades avaluadas en $ 1.800 millones, empresas y costosos vehículos son parte del capital familiar.

El alto patrimonio detrás de la Catedral Evangélica

“No me arrepiento de lo dicho en el Tedeum. Mi voz representa a millones de evangélicos y en ningún minuto se le faltó el respeto a la Presidenta”. La tarde del jueves, durante el ciclo de debates de La Tercera en que discutía con los otros candidatos a diputado por el distrito 13, Eduardo Durán Salinas reafirmó su controvertida intervención del pasado 10 de septiembre, cuando en pleno Tedeum evangélico y desde el podio, encaró por su agenda valórica a la Presidenta Michelle Bachelet.

La Mandataria se retiró molesta del lugar, el gobierno acusó un acto de campaña, y las cámaras se enfocaron en el diácono de 45 años, ex gobernador de Ñuble entre 2010 y 2014 y parte del equipo ciudadano del comando de Sebastián Piñera.

El episodio fue la muestra más clara del nuevo equilibrio de poder que se está instalando al interior de las iglesias evangélicas. El sector más conservador, que lidera el obispo Eduardo Durán Castro (75), padre de Eduardo Durán Salinas, era ovacionado al interior de la catedral ubicada en Alameda 3644, mientras que el discurso del obispo Emiliano Soto, históricamente ligado a la centroizquierda, y en que llamó a la “tolerancia” y a terminar con las descalificaciones, pasó casi inadvertido.

El quiebre en la siempre dividida comunidad pentecostal se haría más evidente cuando, días después, el obispo Soto -representante de la denominada Mesa Ampliada de las Iglesias Evangélicas- rechazara el “enfriamiento de relaciones con el gobierno” anunciado en conferencia de prensa por el Concilio Nacional de Iglesias Evangélicas, que encabeza el obispo Durán.

El religioso, con su hijo postulante a la Cámara Baja por RN junto a otros 10 candidatos evangélicos que se inscribieron en estas elecciones parlamentarias, alcanzó la cima de su carrera gracias a sus habilidades políticas. Fue por años el secretario y brazo derecho del influyente obispo Javier Vásquez, y cuando este falleció el 2003, lo reemplazó en el cargo de pastor gobernante de la catedral, pese a las protestas del primogénito del prelado, Jorge Vásquez, quien buscaba ser el sucesor, pero que finalmente pasó a desempeñarse como pastor en Maipú.

Luego, tras fundar en 2011 la denominada Primera Iglesia Metodista Pentecostal de Chile -que llamó así para diferenciarla de las otras iglesias metodistas pentecostales-, tuvo una larga batalla con su ex aliado, el obispo Roberto López, para quedarse finalmente con la administración y el dominio de la Catedral Evangélica. López, en tanto, pasó a retiro como obispo emérito y hoy predica en la comuna de San Ramón.

Mientras su principal adversario, el obispo Emiliano Soto, vive sus últimos días como favorito del gobierno -posición desde la que logró que sus cercanos sean nombrados capellanes de La Moneda y ser él mismo designado representante protocolar de las iglesias ante el ejecutivo-, a Eduardo Durán Castro, aunque se declare “neutral” políticamente, se le reconoce por su estrecha sintonía con Piñera y por convertirse en una de las figuras con más peso al interior de las iglesias evangélicas y protestantes que representan al 16,6% de los chilenos, según el Censo de 2012. Para muchos tiene en sus manos la llave de un caudal de votos que puede resultar determinante en las próximas elecciones.

Los bienes del obispo

En el mundo evangélico es conocido que, además de su capital político, Durán maneja un importante patrimonio económico.

Un Mercedes Benz modelo S500, del año 2016, avaluado en $88 millones de pesos. Ese es el automóvil que posee la Primera Iglesia Metodista Pentecostal. Según la información comercial, la entidad religiosa también tiene cinco propiedades, dos de ellas destinadas al culto, por un total de $ 60 millones.

Pero el verdadero capital inmobiliario lo tiene el obispo a título personal. En el registro de bienes raíces figuran a su nombre 14 propiedades habitacionales, nueve estacionamientos y cuatro bodegas, por un total de $985.919.528 en avalúo fiscal, lo que en avalúo comercial puede equivaler al doble. Se trata de departamentos en Viña del Mar, Las Condes y Providencia, además de casas en Algarrobo, Linares, Lo Espejo, Conchalí y Pudahuel (esta última dedicada a culto), oficinas comerciales en Estación Central a pasos de la Catedral Evangélica, y un predio agrícola en Isla de Maipo. La mayoría de los terrenos fueron adquiridos en los últimos 10 años.

También tiene a su nombre seis vehículos: dos camionetas, un furgón, una station wagon GMC 4×4 de 2016 y dos automóviles antiguos de colección, marca Ford, de 1928 y 1929.

Aunque en su información comercial no registra profesión, el obispo Durán ha incursionado en dos empresas. En el Diario Oficial figura la pyme Transportes Jotabeche Cuarenta Limitada, que creó en el año 2010 con un capital de $ 20 millones y posee un bus. Desde 2012 presta servicios diarios a la Municipalidad de Lampa, que dirige la alcaldesa Graciela Ortúzar (RN). Durán vendió la empresa a fines de 2016 y hoy tiene un 15% de participación en Innovaciones Descontaminantes Indesc Limitada, creada en 2014 con un capital inicial de $ 60 millones, para generar insumos para la minería.

Su hijo Eduardo Durán Salinas también posee un importante registro inmobiliario. Es propietario de cinco bienes raíces por $815 millones en avalúo fiscal, aunque dice que debió desprenderse de una casa para financiar su actual campaña política. En las dos oficinas que posee en calle Obispo Manuel Umaña, a pasos de la catedral, están domiciliados algunos de sus emprendimientos empresariales que ha lanzado junto a su hermana Carolina Durán, entre los que se cuenta la constructora Alfaomega inversiones ingeniería, creada en 2003 y desde la que ha desempeñado su profesión de ingeniero civil en obras civiles de la Universidad de Santiago. En su currículum también declara un MBA en Tulane University y un master en Georgetown University.

Su última aventura empresarial -aunque aún tiene pendientes algunos permisos para echarla a andar- fue con la creación en 2013, con un capital de $10 millones, de la sociedad Southern Waters Limitada, para la producción y venta de agua purificada embotellada, bajo la marca “Agua divina”.

Afirma que aunque se ha ganado la vida como constructor civil, sus ingresos fijos han sido como gobernador en el pasado gobierno y también como vocero y director de relaciones públicas del Concilio de Iglesias Evangélicas.

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