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Actualizado el 09/12/2016
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Un año como la mona

Autor: Mariano Tacchi

En los últimos meses, regidos según el horóscopo chino por el mono de fuego, el mundo experimentó las muertes inesperadas de varios famosos como David Bowie, elecciones internacionales dominadas por la angustia y un clima de odio que se apoderó de las redes sociales y que ha contribuido a expandir la sensación de que es mejor que 2016 se acabe luego.

Un año como la mona

“Aceptémoslo, este año ha sido una calamidad tras otra”, decía hace poco más de tres semanas el famoso comediante John Oliver en el cierre de temporada de su popular programa Last Week Tonight. A continuación, el conductor mostró a personas de distintas partes de Estados Unidos y a una variedad de celebridades como Amy Schumer que le enviaban un explícito y directo mensaje al año que se acaba: “Fuck You, 2016”.

La frase se propagó rápidamente en las redes sociales y se convirtió en una especie de epitafio global para el complejo año que ya se va y que ha estado marcado por tensos y enrarecidos procesos políticos internacionales, mensajes de odio, además de crisis ambientales y una inusual seguidilla de muertes de íconos pop.

La política internacional se distinguió por sus altas dosis de división. Basta mencionar lo que ocurrió en junio con el “Brexit”, el plebiscito que determinó la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea. Días antes de la votación la diputada pro Europa Jo Cox fue asesinada por un sujeto con problemas siquiátricos y nexos con un grupo neo nazi y tras el Brexit los ataques contra inmigrantes crecieron un 41 por ciento en suelo británico y, según una encuesta de la consultora Bcalm el 45 por ciento de los ingleses dijo haber experimentado ansiedad tras la votación.

El último proceso presidencial en Estados Unidos también terminó con los estadounidenses crispados. Incluso, a mediados de año tres mil sicólogos y terapeutas de ese país firmaron un manifiesto en el que aseguraban que la tendencia de Trump hacia la intolerancia y el sexismo estaba aumentando la sensación de ansiedad y desprotección en mujeres, gays e inmigrantes. Parte de los temas, agendas y tonos que marcaron a esa elección, están siendo importados a la política de otros países más chicos y copiones, como… Chile.

Norbert Hofer

La alta tensión política en el planeta sigue viva en países como Austria, donde el candidato ultranacionalista Norbert Hofer, férreo opositor de la inmigración, y su oponente Alexander van der Bellen protagonizaron una reñida elección en una campaña que los medios locales bautizaron como Hass-Wahl, “La elección del odio”. Norbert Hofer se quejó de que se burlaran de su discapacidad —camina con bastón tras un accidente de parapente— o de los mensajes que lo llaman nazi, mientras que de su oponente se difundieron rumores de que estaba enfermo, por lo que tuvo que terminar desmintiéndolo con un examen médico. “Esta campaña ha dividido a la sociedad austríaca y por esa razón mi primera tarea como presidente será cerrar heridas”, fueron las primeras palabras de Van der Bellen tras resultar electo el domingo.

El resultado del referéndum del fin de semana terminó con la renuncia del primer ministro, y fue interpretado por medios y analistas de distintas partes del mundo como un avance del populismo, mientras se teme que ocurra lo mismo en Francia, Holanda, Alemania durante 2017.

Un tema recurrente en estas campañas fue o está siendo el de los refugiados, una crisis que según cálculos de la ONU habrá movilizado, 450 mil personas hacia Europa cuando el año termine. Por si fuera poco, el virus Zika se extendió a más de 50 países y puso en duda la realización de los Juegos Olímpicos de Río por las cifras de infectados en Brasil (1,5 millones). A esas emergencias se sumaron los atentados terroristas en Turquía, Bélgica y Francia, el tiroteo en la discoteque Pulse en Orlando, más el recrudecimiento de la guerra civil en Siria –que ya deja más de 400 mil muertos– y el accidente aéreo de la semana pasada en Colombia, donde murió casi todo el equipo titular del club de fútbol brasileño Chapecoense.

El periodista y autor Harry Mounts abordó esta seguidilla de sucesos en una reciente columna publicada por The Telegraph que se titula “¿Es el 2016 uno de los peores años de la historia?”. En su artículo plantea que estos últimos meses no han sido los más trágicos si se los compara, por ejemplo, con la Primera Guerra Mundial, donde cada año murieron más de 460 mil soldados sólo en el bando alemán. La diferencia está, señala, en el efecto de eco que hoy genera internet. “Hace treinta años, en el diario leías una única noticia sobre una atrocidad y tu reacción se veía temperada por las demás historias que aparecían en otras páginas y que hablaban de deportes y otras cosas. Hoy puedes pasar todas tus horas de vigilia concentrado en una única historia, expandida y amplificada infinitamente por los blogs, revistas y periódicos internacionales que pueblan internet”.

Según la astrología, lo ocurrido en 2016 estaba previsto. Vangelia Pandeva Dimitrova, más conocida como Baba Vanga, supuestamente fue una de las videntes más precisas del siglo pasado y antes de morir en 1996 anunció que 2016 sería un año terrible, en el cual el mundo árabe invadiría Europa y esta dejaría de existir tal como la conocemos. En su lecho de muerte también habría predicho que unos pájaros de acero se estrellarían en Estados Unidos, lo que luego fue interpretado como una alusión a la caída de las Torres Gemelas en 2001, lo que aumentó su notoriedad post mortem.

Más cerca en tiempo y espacio, a fines de 2015, el astrólogo Pedro Engel anticipó en el programa Bienvenidos que 2016 iba a ser complicado porque, según el calendario chino, estamos en el año del mono rojo de fuego. Engel explica que, de por sí, el mono es un signo complicado, muy movido y con mucha necesidad de imponerse por sobre los demás. Según la tradición oriental, este animal trae un año de movimientos veloces y hasta inesperados: “En astrología esto se venía diciendo desde hace tiempo. Se sabía que iba a ser un año de grandes pruebas y grandes cambios”, dice Engel.

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Adiós, Bowie
El mundo de las artes y de la cultura pop es uno de los más golpeados de 2016. Durante estos últimos meses murieron estrellas como Muhammad Ali, David Bowie, Prince, Juan Gabriel y Leonard Cohen. Ricardo Martínez, lingüista y experto en ciencia cognitiva de la Universidad Diego Portales, afirma que “el 2016 cuenta hasta ahora 449 muertes de personalidades, contra 440 de 2015 o 301 de 2014. Hay que retroceder hasta 2007, con 605 muertes de personalidades para dar con un año tan ‘funesto’ como este”. A comienzos de 2016, Nick Serpell, especialista en obituarios de la BBC, ya había notado esta tendencia: en el primer trimestre de 2012 se editaron cinco obituarios de famosos, en cambio este año fueron 24.

De acuerdo al periodista Stuart Machione en el diario inglés Mirror, la muerte de Bowie produjo un impacto especial porque enfrentó a los baby boomers –personas que hoy tienen entre 50 y 70 años– con su propia mortalidad. “Para quienes crecimos en los 70, la muerte de Bowie provocó un inmenso y devastador dolor generacional. Sabíamos de la grandeza y el peso de Kennedy, Presley y Lennon, pero eran gigantes de otra era. Bowie era nuestro, la primera estrella pop de la época post Apollo”. Un sentimiento que también recogió la periodista Victoria White, del Irish Examiner: “¿Dónde nos deja esto? En el corredor de la muerte. A la generación baby boomer ya no le queda mucho tiempo de vida. Ahora los últimos ídolos de los 60 desaparecerán rápidamente”.

En Chile, las redes sociales se encargaron de ir actualizando el conteo de muertos a través de un popular meme que incluía, aparte de las estrellas mundiales, a Spike (el perro de Lipigas), Peter Rock, Julita Astaburuaga y Patricio Aylwin, entre otros. Incluso, la semana pasada circuló una portada falsa de la revista TIME que designaba como personaje del año a la muerte con su famosa hoz y capa negra. Como dice el refrán, “Año bisiesto, año siniestro”.

Manchester City vs Celtic

#NOMÁS2016
El lugar donde se ha extendido el sentimiento anti-2016 es en las redes sociales, pero sobre todo, y cómo no, en Twitter. Ahí tras la tragedia área del equipo Chapecoense circularon varias peticiones para ponerle fin a 2016, algo que de todas formas empezó a mediados de año cuando se popularizó el meme “Dear 2016 Y U no end soon?” (Querido 2016, ¿no te vas a acabar luego?).

Otra red social que ha canalizado la frustración es Reddit, uno de los foros online más grandes de internet, donde se pueden encontrar varias entradas que discuten sobre lo malo que ha sido este año, en especial la llamada “Fuck 2016”, que bordea los 15 mil suscriptores y cientos de entradas. A nivel local, cada día agarra más fuerza el hashtag #chao2016, que entremezcla las ganas de que termine el año con lo frustrante que ha sido para los usuarios.

Felipe Ovalle, cofundador de Medialabs y conductor del programa Oh My Geek, de Radio Rock & Pop, explica que hay otro factor que se apoderó de las redes sociales y contribuyó al malestar que genera 2016: el odio. “Lo más grande y preocupante de 2016 que ocurrió en redes sociales es la cantidad de usuarios que fueron vetados por este tipo de mensajes”, dice. Precisamente, este año Twitter y otros sitios similares fueron más que nunca un espacio para la expresión del acoso, el racismo y el bullying, lo que no sólo está ahuyentado usuarios, sino que a potenciales inversionistas de la red social.

En agosto, la revista TIME puso en portada cómo los trolls –personajes anónimos que atacan y acosan a otros usuarios en las redes sociales– están arruinando internet. Ejemplos hay muchos: Leslie Jones, la actriz negra de la nueva versión de Cazafantasmas, abandonó la plataforma tras recibir comentarios racistas de distintos usuarios. El diario The Guardian mostró que tras el asesinato de Jo Cox, la parlamentaria británica, hubo 50 mil tuits que celebraron el crimen desde 25 mil cuentas distintas y el martes pasado, mientras el mundo lloraba a los muertos del accidente aéreo en Colombia, el hashtag #Chapecoenseestámejormuerto llegó a ser trending topic en Colombia.

Además de eso, Twitter tuvo que cancelar más de 125 mil cuentas que apoyaban al grupo extremista ISIS, más otras ligadas al movimiento nacionalista estadounidense conocido como “alt-right” y que publicaban mensajes racistas, sexistas y antisemitas. Ante la presión pública, Twitter tuvo que implementar una opción para que los usuarios “silencien” y filtren contenidos que les parecen ofensivos, y esta semana la Unión Europea advirtió que si esa red más otros sitios como Facebook y Google no logran controlar la propagación del odio instaurará leyes que los obliguen a hacerlo.

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Sálvese quien pueda
El físico Stephen Hawking se sumó recientemente a la ola pesimista. A comienzos de este mes que “vivimos en el momento más peligroso para la humanidad”. En su columna publicada por The Guardian, el científico aseguró que el cambio climático, la superpoblación, producción alimenticia y las epidemias del nuevo siglo son los grandes desafíos que enfrenta la civilización. “Hoy tenemos la tecnología para destruir el planeta en que vivimos, pero todavía no hemos desarrollado la habilidad para escapar de él. Por el momento tenemos un planeta y debemos trabajar en conjunto para protegerlo”, explicó.

Durante este año, el cambio climático le dio a Hawking y al mundo varios motivos para estar preocupados. En noviembre, un equipo internacional de científicos estableció que la temperatura en el Ártico era 20 grados centígrados más alta de lo normal. A eso se suman eventos como el mayor deterioro detectado hasta ahora en la gran barrera de coral de Australia y los ocho años de sequía que, según la Dirección Meteorológica de Chile, completó Chile en 2016. Nicolás Huneeus, del departamento de Meteorología del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia de la Universidad de Chile, indica que las proyecciones a futuro señalan que “van a aumentar los eventos extremos, con veranos más calurosos, sequías, inundaciones más fuertes y en diferentes lugares”.

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Ante este sombrío panorama general, el escritor Jorge Baradit, autor de La historia secreta de Chile, considera que el principal problema no es sólo que la gente crea que los últimos meses han sido malos, sino que la sensación de que vienen otros peores, efecto motivado por eventos que se avecinan, como la elección presidencial en Francia –donde la extrema derecha crece en popularidad– y la amenaza de Trump de cancelar la participación de Estados Unidos en el pacto climático de París. “Al largo obituario de famosos, hay que sumarle el giro político que dio el planeta hacia un conservadurismo populista de lo más inquietante, quizá como respuesta al derrumbe de la clase política y la falta exasperante de esperanza en un cambio en el mediano plazo”, comenta.

Julio Pinto, académico de la Universidad de Santiago y premio nacional de Historia de este año, coincide en que el 2016 ha sido un año difícil y “con proyecciones preocupantes hacia el futuro. En lo político, se ha producido una combinación nefasta entre degradación de la vida política y deslegitimación de las instituciones”. Para Harry Mount, es como si el panorama global hubiera conspirado para generar una inseguridad generalizada: “Es propio de la naturaleza humana pensar más en nosotros mismos que en los otros. Cuando un sujeto ataca una iglesia de Normandía con un cuchillo o un tipo dispara en un mall de Munich, pensamos en nuestras iglesias, playas o centros comerciales e imaginamos una terrible silueta de un terrorista, aun cuando la posibilidad de que uno de ellos aparezca en la puerta de nuestra casa sea ínfima”.

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