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Política
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Actualizado el 14/01/2017
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Camila Vallejo: “Para no quedar mal en las reformas, a veces el gobierno opta por la posición más conservadora”

Autor: Emmanuel Ganora

Legisladora acusa una tensión ideológica en la Nueva Mayoría. Además, aborda el rol del denominado Frente Amplio. En materia presidencial reconoce cierta simpatía por Guillier y una “distancia gigante” con Lagos.

Camila Vallejo: “Para no quedar mal en las reformas, a veces el gobierno opta por la posición más conservadora”

En el incandescente mes de enero, de a poco los partidos han ido decantando sus posturas presidenciales. El PR fue el primero, y proclamó al senador Alejandro Guillier. Hoy hará lo mismo el PPD con el ex Presidente Ricardo Lagos. El 21 de enero, el PS -colectividad que tiene a tres abanderados: además de Lagos, José Miguel Insulza y Fernando Atria- debe decidir si mantiene o no la ya acordada primaria interna para abril. Y el mes finalizará con la junta nacional de la DC, partido en el que, pese a no haber mucha claridad frente al tema, al menos se instaló la tentación de ungir a la presidenta del partido, Carolina Goic.

¿Y el Partido Comunista? El PC se ha dedicado a una suerte de diplomacia: reuniones con los abanderados, generosas en jugos y galletas. La mayoría de los militantes han expresado lo obvio, en orden a escuchar los candidatos y, luego, entre enero y marzo, tomar una decisión. Esto, salvo una sentencia en rechazo expresada por la diputada Camila Vallejo en junio respecto a Lagos, con una rotunda frase de corte popular: “Agachó el moño ante los empresarios”.

En esta entrevista, la diputada hace un repaso por el año recién pasado: el escenario presidencial, el rol del PC en el gobierno y el incipiente surgimiento del Frente Amplio, análisis que, además, extiende a la tensión ideológica al interior de la Nueva Mayoría y a lo que espera para un segundo gobierno administrado por esta coalición.

¿Qué balance hace del 2016?

Hemos avanzado en reformas políticas y sociales que han sido importantes y que, a lo mejor, han quedado invisibilizadas. O sea, yo me pillo en La Florida a familias o padres cuyos hijos están estudiando en la educación superior de manera gratis. Eso es un cambio sustantivo, que ha sido gracias a este gobierno. Sin embargo, creo que el principal problema de que hoy tengamos aún pendiente la reforma de la educación superior, la nueva educación pública y otras reformas como la nueva Constitución, tiene que ver con un problema político de que hay una disputa de la direccionalidad de las reformas.

¿Pero eso es por desorden en la coalición, falta de convicción en el gobierno?

En educación también hemos visto reflejado aquello. Hemos tenido opositores dentro de la Nueva Mayoría desde un inicio, no a las reformas en sí mismo, sino que a la dirección que toman las reformas. Eso es lo que nos tiene de alguna manera entrampada, ya que en muchos casos se ha generado esa tensión. Y para no quedar mal con nadie en las reformas, a veces el gobierno opta por la posición más conservadora. Y esto lo digo viniendo de un partido que ha sido el único que ha defendido y luchado para que las formas se cumplan y se respeten sus principios y su objetivos.

¿Quiénes son los que entrampan las reformas en el oficialismo?

Es evidente para todos los partidos, incluso en las últimas reuniones de la Nueva Mayoría, que el único senador que quería retrasar o dilatar la aprobación de la nueva educación pública era Ignacio Walker, y es un voto decisivo. Entonces, eso es un ejemplo concreto. En otros casos ha sido Zaldívar y Walker. No digo que no sean posiciones legítimas. El tema es que si queremos proyectar un segundo gobierno de la Nueva Mayoría de centroizquierda, como la misma senadora Goic lo ha dicho, es necesario un gobierno de centroizquierda, pero que sea de centroizquierda, no que sea centroderecha, donde muchas posiciones rayan en posiciones derechistas. Eso creo que es lo que se ha visto durante el desarrollo de este gobierno

¿Qué es lo que no debería pasar en un próximo gobierno?

No tengo la receta, pero hay que evitar la restauración conservadora que se está tratando de instalar y que está pasando en Latinoamerica, en el mundo, con golpes de estado blandos, con liderazgo de derecha populista. Lo vemos en Argentina, lo vemos en EE.UU., con Donald Trump. Pero lo que sí debería pasar en un próximo gobierno tiene que ver con el cambio al moelo de desarrollo. Hay un problema en el ámbito laboral brutal que se expresa en la desigualdad y que tiene su origen con que los trabajadores no gozan con el fruto de su trabajo, el que termina acentuando la concentración de la riqueza. Hay que acortar la jornada laboral para hacer otras cosas, como disfrutar de la familia. Debe haber un cambio en la matriz productiva, con mayor industrialización sustentable y mayor inversión en ciencia y tecnología

¿Cómo ve la construcción del llamado “Frente Amplio”?

Es una opción válida y legítima. Nosotros tomamos esa opción antes como partido con el Juntos Podemos Más, nos planteamos la alternativa de un frente de izquierda. Pero en un momento vimos la oportunidad de contar con un programa distinto de transformación con una correlación de fuerzas que realmente nos permitiera llegar al gobierno e implementar los cambios.

¿Advierte una posibilidad de que el Frente Amplio quite votos a la Nueva Mayoría y cope los espacios del movimiento social?

Yo creo que la apuesta con ellos tiene que ser más que nada de colaboración, con distintas tácticas. Ellos fuera de la Nueva Mayoría, perfecto, está bien. Pero en esto la izquierda tiene que saber dónde está su adversario real. Espero que haya altura de miras en todas las fuerzas de izquierda para comprenderlo.

El PC perdió estrepitósamente la presidencia del Colegio de Profesores. ¿Es el costo inevitable de estar también en la institucionalidad del Poder Ejecutivo?

Entiendo que sea difícil para muchos entender el por qué el Partido Comunista ingresa al gobierno de la Nueva Mayoría y da la disputa institucional para poder hacer avanzar los cambios. A muchos les gustaba la idea de que el PC sólo estuviese afuera, en las calles, y que se quedara sólo en el plano de la movilización. Sin embargo, nosotros, porque somos comunistas y somos marxistas también, entendemos que los cambios tienen que producirse de una manera dialéctica, entendiendo las condiciones objetivas y subjetivas. Yo aprendí el 2011 de mi experiencia, de que no bastaba simplemente con marchar. Había que movilizarse, había que marchar, pero también necesitamos espacio de decisión en un gobierno o en un Parlamento. Eso nos llevó a esta apuesta de decir ‘bueno, ¿cómo llegamos al Parlamento, cómo llegamos al gobierno?’. Eso implicaba una colación, una coalición que te permitiera entrar en ese espacio, pero para impulsar los cambios que tenemos la convicción que hay que hacer.

Foto: Javier Salvo / La Tercera

Foto: Javier Salvo / La Tercera

¿Es la Nueva Mayoría el espacio apropiado para superar el neoliberalismo, tal como aspira el PC?

Es hasta el momento el único espacio para seguir haciendo cambios ahora. No te da todas las garantías, porque hay que generar las condiciones para mayores garantías. Una de las cosas para generar esas condiciones tiene que ver con lo que decía antes: programa, el tema electoral va ser importante, cómo va a quedar el nuevo Parlamento, un Parlamento que va a tener que estar integrado por más mujeres, pero también esperamos que por más fuerzas de izquierda progresistas y por un liderazgo presidencial que te permita resguardar la direccionalidad de los cambios.

El PC aún no resuelve el tema presidencial, pero hay militantes comunistas que se adelantaron y apoyaron la candidatura de Alejandro Guillier. ¿Usted tiene resuelto el apoyo presidencial?

Para no cometer los mismos errores del pasado (se ríe)… Yo quiero dar la discusión interna. Tengo una opinión muy positiva de Guillier, y lo he dicho, porque lo conozco de antes de estar en el Parlamento, lo conozco desde que era dirigente estudiantil. Es una persona que me parece honesta, tiene un carisma especial y siento que tiene muchas convicciones que comparto, en lo programático, en la mirada del futuro. Pero todavía hay que ir más al detalle, creo que falta aterrizar muchos elementos programáticos con Guillier. Con Lagos, sin embargo, tengo una distancia que es gigante.

¿Por qué en las encuestas del CEP la evaluación de la ciudadanía hacia usted es tan baja? Un 22% de apoyo y un 55% de rechazo…

No sé, tal vez he hecho apuestas arriesgadas… No es fácil de entender, o no es fácil de compartir que yo haya pasado de ser dirigente estudiantil a pasar al Parlamento, en un momento donde el Parlamento es, quizás, uno de los espacios más repudiados de la sociedad chilena. Es como ‘para qué te metiste ahí’. Lo otro es de ser parte de la coalición de gobierno. ‘¿Por qué no te mantuviste fuera?’, pero yo tengo mis convicciones. Si hay gente que no comparte eso, no lo compartirá no más. No puedo caerles bien a todos. Y, claro, soy humana y también he cometido errores.

¿Cuáles?

De repente debo tener más continencia verbal (se ríe), no ser tan tajante en algunas cosas, porque te pasan la cuenta. Porque por cualquier cosa que uno diga, te pasan la cuenta. Eso ya es un hecho. Pero con las palabras, es cosa de que te repitan en redes sociales, que es lo que me pasó, por ejemplo, con Michelle Bachelet.

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