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Actualizado el 21/10/2017
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Carabineros detiene a “Richard Rico”, a quien sindica como el “chileno más peligroso del mundo”

Autor: Víctor Rivera, Carlos Reyes, Javiera Matus y Andrés López

El OS-7 capturó a Richard Riquelme Vega, sindicado por la policía como uno de los “100 líderes criminales” de Holanda. Es vinculado a grupos mafiosos marroquíes. Llegó a Chile desde Dubái.

Carabineros detiene a “Richard Rico”, a quien sindica como el “chileno más peligroso del mundo”
Richard Riquelme Vega saliendo detenido desde la 17a. Comisaría de Las Condes. El hombre fue escoltado por efectivos del OS-7 de Carabineros.

Una cabeza cortada en las afueras de la cafetería Fayrouz en Amsterdam, Holanda, fue uno de los hitos de una serie de sangrientos enfrentamientos entre grupos de la mafia marroquí de ese país. La pugna fue llamada por los medios europeos como “Mocro War”. “Parecía haber sido colocada de tal manera que la cabeza miraba a través de las ventanas del café, como una especie de señal”, daba cuenta un testimonio recogido por un artículo del periódico británico The Guardian.

Pero no solo ciudadanos europeos participaban de esta mafia. También había un chileno de 42 años. Allá era conocido como “Richard Rico” y era indagado por la policía holandesa, según antecedentes de Carabineros, como uno de los “100 líderes criminales”, dado que supuestamente encabezaba una de estas agrupaciones y era acusado de financiar otras por medio del narcotráfico y el lavado de activos. Según el OS-7 de la policía uniformada, es “el chileno más peligroso del mundo”. También se indaga su eventual participación en la internación de armas a Europa para proveer a la Mocro War.

De acuerdo con fuentes de la policía, Riquelme tiene empresas en Colombia (una inmobiliaria, una casa de cambio y una automotora), tres esposas de ese país, autos lujosos e identidades falsas. Sin embargo, en Chile no tenía antecedentes y mantenía propiedades y un centro de eventos ubicado en Chillán. Solo era conocido por su nombre: Richard Eduardo Riquelme Vega.

Este “anonimato” le permitió entrar al país el 14 de octubre a través un vuelo comercial desde Dubái, con escala en Sao Paulo. Pero sí lo conocían en Interpol de la PDI, quienes el 17 de octubre encendieron la alerta roja y dieron aviso a Holanda, que inmediatamente emitieron una orden de detención para que fuera indagado con miras a un posible extradición por los eventuales delitos de tráfico de droga, de armas y lavado de activos. Ahí entró el OS-7 de Carabineros, unidad que montó el seguimiento a “Richard Rico”. Todo se denominó “Operación Holandés” y estuvo bajo la coordinación de la Unidad de Cooperación Internacional y Extradiciones del Ministerio Público (Uciex).

Los efectivos, a poco andar, descubrieron que mantenía una red de apoyo y cobertura que no escatimaba en gastos para mantener su seguridad: cambió cuatro veces de automóvil, todos de alta gama y con un costo sobre los $ 30 millones. Estos los cambiaba cada dos días, y uno de ellos era un Camaro.

Riquelme no llegó solo a Chile. Datos de la policía dan cuenta de que lo acompañaba una de sus tres mujeres colombianas y 15 días antes de su llegada a tierras chilenas, uno de sus trabajadores y escoltas ofició una especie de avanzada para coordinar las actividades y reuniones que su jefe tendría en nuestro país.

Para realizar su perfil, se solicitaron los antecedentes penales internacionales que mantenía Riquelme y también su hoja de vida. Salió desde Chile con meses de edad, en 1973, y según los antecedentes que la policía holandesa compartió con nuestro país, su padre también era narcotraficante, quien fue detenido en Alemania en la década de los ochenta.

En 1990 fue detenido en Alemania por tráfico de cocaína y cumplió siete años de prisión. Posterior a esto, continuó su carrera criminal en Holanda, España, Brasil, Colombia, Marruecos y Chile. Todo bajo identidades falsas. Estuvo cerca de enfrentar la justicia en 2011 cuando se desbarató una organización que traficaba cocaína y era acusado de ser financista. Sin embargo, no fue procesado. Lo mismo ocurrió al año siguiente en Holanda cuando fue detenido por lavado de activos al ser descubierto por portar 35 mil euros, instancia en que no fue condenado. En 2015 se detectaron vínculos con narcos españoles. Ahí se le perdió la pista. Hasta ahora.
Su caída

Eran cerca de las 10.45 de la mañana de ayer cuando un grupo de cerca de 20 efectivos del OS-7, que estaban escondidos en el estacionamiento del Hotel Santiago en la comuna de Vitacura, se abalanzaron contra una SUV Jeep negra. Pocos segundos después, “Richard Rico” estaba en el piso, esposado y boca abajo. Estaba alojado en una de las suite más caras del recinto.

En total, fueron 10 vehículos y 40 carabineros los que participaron en el operativo. Luego de su arresto fue trasladado bajo altas medidas de seguridad a la 17a. Comisaría de Las Condes y posteriormente trasladado al Centro de Justicia, donde se realizó su control de detención. Todo esto con miras a su futura extradición (ver nota secundaria).

“Carabineros ha dado cumplimiento a una orden de detención y solicitud de extradición de un sujeto ampliamente buscado en Europa, con antecedentes penales por varios delitos, entre ellos tráfico de drogas, tráfico de armas y otros que están siendo investigados en Holanda”, dijo el coronel Esteban Díaz, jefe del Departamento Antidrogas de la policía uniformada, OS-7.

Tras su detención, los efectivos policiales registraron sus pertenencias y su equipaje. Allí se detectó que portaba $ 36 millones en euros, en efectivo, mas documentos que lo vinculan con otras dos cuentas corrientes a su nombre. Además, se presentó como “inversor-comerciante”.

Los peritajes, sin embargo, no solo se quedarían en Chile. La fiscal Centro Norte que indaga los movimientos del chileno en territorio nacional, Tania Sironvalle, ya tomó contactó con la Policía Nacional de Colombia para revisar las cuentas bancarias de las sociedades que Riquelme tenía en tierras cafeteras.
Audiencia

Durante la tarde se efectuó el control de detención, donde se resolvió que quedara detenido en tránsito en un recinto de alta seguridad hasta el lunes, cuando la Corte Suprema verá su estado judicial.

“Esta situación de detención transitoria puede tener su término y reemplazarse por alguna medida cautelar como la prisión preventiva, pero esa debe ser decretada por el ministro de la Corte Suprema. En ese caso el plazo máximo de ese arresto es de 60 días mientras se termina la tramitación de esta solicitud de extradición”, explicó Sironvalle.

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