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Actualizado el 10/12/2017
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Conmemoran muerte de Pinochet en reservada misa en Los Boldos

Autor: Sebastián Vedoya M.

Lucía Hiriart, viuda del general, se ausentó de la ceremonia por razones de salud. Su hijo Marco Antonio y un senador estuvieron en la ceremonia.

Conmemoran muerte de Pinochet en reservada misa en Los Boldos
A la derecha, con camisa blanca, Marco Antonio Pinochet junto a su pareja y al senador Iván Moreira.

Cerca de 50 personas se reunieron el mediodía de ayer en el fundo Los Boldos, en Bucalemu, Región de Valparaíso, para conmemorar el undécimo aniversario de la muerte del general Augusto Pinochet Ugarte, ocurrida el 10 de diciembre de 2006.

En la misa, organizada por la Fundación Pinochet, no estuvo presente Lucía Hiriart (94), quien fue dada de alta el pasado viernes tras permanecer un par de horas internada en el Hospital Militar. Se trata del segundo año consecutivo en que la viuda del fallecido militar no participa.

En representación de la familia estuvo Marco Antonio Pinochet, quien al ser consultado sobre el estado de salud de su madre indicó a los presentes que, dada su avanzada edad, “era complicado trasladarla hasta allí”. Y sobre sus otros cuatro hermanos, explicó que todos se encuentran fuera de Chile.

El senador Iván Moreira (UDI) fue uno de los asistentes y una de las pocas autoridades que participaron de la conmemoración. “Al término de la ceremonia, Marco Antonio agradeció la presencia de los asistentes y se disculpó en nombre de la señora Lucía por no asistir”, explicó.

La actividad religiosa se celebró en la capilla donde se encuentran las cenizas del fallecido comandante en jefe del Ejército. En su interior, en el suelo, a unos metros del altar, se ubica una placa de mármol que recuerda a Pinochet como “capitán general”. Allí, según los asistentes, están los restos de Pinochet.

A su ingreso a la capilla, junto al senador Moreira, ingresó el presidente de la fundación Pinochet, Hernán Guiloff. Ambos lo hicieron saludando a los asistentes, al mismo tiempo que reconocían que la cantidad de personas había disminuido en comparación con años anteriores.

El general (r) Guillermo Garín, quien además es vicepresidente de la fundación, y la alcaldesa de La Cruz, Maite Larrondo, también asistieron a la ceremonia religiosa.

“Al conmemorar el undécimo aniversario de la muerte de tu siervo, presidente Augusto Pinochet, te pedimos que derrames sobre él tu misericordia y lo hagas partícipe de la suerte de los santos”, fueron las palabras con que el sacerdote Jaime Herrara iniciaría la misa.

El religioso es el común oficiador de las ceremonias en conmemoración de Pinochet y la Junta de Gobierno. Entre otras, estuvo a cargo de las conmemoraciones del 11 de septiembre y el centenario desde el nacimiento de Pinochet.

Los Boldos

El fundo Los Boldos fue adquirido por Pinochet en 1994. El predio es parte de la ex hacienda El Convento, en la localidad de Bucalemu, en la Región de Valparaíso. El terreno de 51 hectáreas consta de cinco inmuebles, entre los que destaca la vivienda principal, tres casas más pequeñas y la capilla. Una piscina y un parque también forman parte del terreno.

En la hoy abandonada casa rosada que solía habitar el matrimonio, el fallecido militar cumplió con el arresto domiciliario que le obligó a cumplir en 2005 el procesamiento del juez Jaime Guzmán como autor de nueve secuestros y un homicidio calificado en el marco de la Operación Cóndor.

Hoy el fundo Los Boldos está deshabitado. Lucía Hiriart reside en Santiago, a kilómetros de donde se encuentran los restos de su difunto marido. Y si antes en el recinto había una implacable custodia militar, hoy solo un par de guardias custodian el terreno desocupado.

Del bosque de eucaliptos que la familia mantenía, poco queda. La maleza avanzó sobre el terreno. A unos cincuenta metros del ingreso, la señalética que bautiza los dos caminos principales del predio como “Don Augusto” y “Doña Lucía” se encuentra ladeada y corroída por el paso del tiempo. Los asientos que acompañaban el recorrido hoy se encuentran rotos, mientras algunos de los faroles que alumbraban una huella de cemento, hoy están en el piso.

Según los presentes en la ceremonia, el lugar vive un escenario muy distinto al que tuvo en sus años de gloria cuando era usado como residencia de descanso por la familia Pinochet.

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