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Actualizado el 13/08/2017
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De nuestros topónimos

Autor: Ricardo Hepp

Tiltil ha estado casi a diario en las páginas de los diarios en informaciones sobre un nuevo vertedero. Incluso el cardenal Ezzati se refirió al tema: “No es justo hacer de un pueblo (Tiltil) el basural de Santiago”. Las dos sílabas del nombre de la comuna deben escribirse sin separación ni guion, aunque la municipalidad emplee en su página web indistintamente Til Til y Tiltil. Muchos topónimos chilenos responden a voces onomatopéyicas, razón por la cual repiten la sílaba. El Instituto Geográfico Militar (www.igm.cl) es el ente oficial de la cartografía chilena, que fija cómo se escriben los topónimos del país: los nombres con sílabas repetidas se escriben seguidos. También la Ortografía de la lengua española (edición de 2010) expone que las palabras de origen onomatopéyico, formadas por duplicación del mismo elemento o por repetición de una sílaba, se escriben así, como tictac, zigzag o chachachá. Este mismo criterio se aplica para los topónimos nacionales Biobío, Llayllay, Cholchol o Concón y, por cierto, Tiltil.

Garúa de plata…
El lector Marino Solís pregunta “¿por qué garúa, si se puede decir llovizna?”. La palabra garúa -y no “garuga”, y cuyo gerundio es garuando, y no “garugando”- figura en el diccionario académico y posee también una leve connotación poética. Es cierto, se puede escribir llovizna, pero la garúa no es menos conocida y la encontramos en varios textos literarios y musicales.
Julio Barrenechea, poeta y diplomático, escribió un poema con ese título, que en sus versos finales dice: “Garúa de plata / sobre mis pestañas. / Yo no sé si lloro /cuando me acompañas”. También hay un antiguo tango, que clama “Garúa… Solo y triste por la acera…”. Y, un poema infantil de “Delicada Abril” (seudónimo), que termina: “Oh garúa, garúita / lluviecita de corazón tierno, / tú te pones más bonita / cuando caes en invierno”.
La garúa, esa lluvia menuda y pertinaz, con gotas tan finas que parecen pulverizadas en el aire, tiene también otros nombres en España y las Américas, como orvallo, sirimiri o calabobos. Pero, también podemos llamarla llovizna…
Y, a propósito de precipitaciones, recordamos otra lluvia que tiene un nombre coloquial. En años más secos escuchamos con frecuencia: “¡falta la lluvia matapajaritos!”. Se habla de ella cuando llueve fuerte después de fiestas patrias, que sorprende a los pichones en sus nidos. Pero, para ello falta poco más de un mes.

No obtuvo puntos
El lector Patricio Silva Barroilhet agradece a La Tercera el espacio “Motor” en “El Deportivo”, “que trae noticias sobre deportes diferentes al fútbol”. Pero, agrega que “el autor de una de las notas cometió un error en su entrega del lunes 13 de julio, al señalar que ‘el hasta ayer puntero del campeonato 2017, M. Viñales, fue relegado, tras un accidente, por el que no puntió’”. El autor debió escribir “que no obtuvo puntos”, porque puntear es un verbo cuyo pretérito perfecto simple es “(yo) punteé, (tú) punteaste, y (él o ella) punteó”. Además, este verbo se emplea en pintura y grabado: “puntear el contorno de la figura para luego trazar las líneas”. También, se usa cuando se marca una superficie con puntos.
Era más sencillo (y correcto) escribir que Viñales no obtuvo puntos.

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